Venezuela se encuentra en una situación de emergencia crítica tras ser azotada por dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, los cuales han impactado severamente a la ciudad de Caracas y al estado vecino de La Guaira. A casi 48 horas de los sismos, las autoridades venezolanas han reportado un saldo trágico que asciende a al menos 920 personas fallecidas y 3.360 heridos, mientras las labores de búsqueda y rescate continúan activas en las zonas más afectadas.
En medio de esta crisis, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó este viernes sobre la coordinación diplomática y humanitaria que mantiene con el gobierno de los Estados Unidos. Rodríguez detalló a través de sus redes sociales haber mantenido conversaciones telefónicas con el mandatario estadounidense, Donald Trump, y con el secretario de Estado, Marco Rubio. Según la mandataria encargada, ambos funcionarios ratificaron el respaldo total del Gobierno de los Estados Unidos hacia Venezuela en este momento de dificultad.
La asistencia estadounidense ha pasado rápidamente de las palabras a la acción logística. La Embajada de Estados Unidos en Caracas confirmó la llegada al territorio venezolano del mayor general del Cuerpo de Marines, Kevin J. Jarrard. Para coordinar este despliegue, el Departamento de Estado de los Estados Unidos está trabajando de manera estrecha y coordinada con el Pentágono. Esta cooperación es fundamental debido a las complicaciones logísticas que enfrenta el país, ya que el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, la principal puerta de entrada aérea que sirve a Caracas y ubicada en La Guaira, fue clausurado temporalmente a causa de los daños estructurales provocados por los sismos.
Este acercamiento entre Washington y Caracas se produce en un contexto político transformado. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en la capital venezolana, el Gobierno de Venezuela ha manifestado una notable apertura en sus relaciones con los Estados Unidos. Esta nueva etapa se ha evidenciado en la recepción de altas autoridades norteamericanas y en la retórica empleada por la presidenta encargada. Delcy Rodríguez ha llegado a calificar a Donald Trump como «socio y amigo», asegurando que ambas capitales están trabajando en la construcción de una «nueva agenda de cooperación» bilateral. En el marco de este diálogo, Rodríguez ha solicitado formalmente el cese de las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Venezuela.
Además del apoyo estadounidense, una coalición de países ha respondido al llamado de emergencia desplegando personal de socorro y equipos especializados. En las últimas horas han llegado a Venezuela brigadas de rescatistas provenientes de El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile y Colombia. Estos equipos se han sumado a las tareas de atención a los afectados y a la búsqueda de personas desaparecidas.
La magnitud de la tragedia se refleja no solo en el número de víctimas fatales y heridos, sino también en la cantidad de personas que aún permanecen en peligro. El Gobierno contabiliza actualmente a 172 personas atrapadas en edificaciones colapsadas y un total de 3.007 damnificados que han perdido sus hogares.
Paralelamente a la movilización oficial y la ayuda internacional, ha surgido una respuesta masiva de la sociedad civil. Miles de ciudadanos venezolanos se han volcado de forma voluntaria a las labores de rescate en las edificaciones dañadas de Caracas y La Guaira. Estos grupos de voluntarios no solo participan en la extracción de víctimas, sino que también han organizado centros de recolección de insumos básicos y coordinado el traslado de donaciones hacia las zonas donde la necesidad es más apremiante, complementando así los esfuerzos del Gobierno y las delegaciones extranjeras.


