Venezuela enfrenta una crisis humanitaria devastadora tras haber sido sacudida por dos fuertes terremotos el pasado miércoles 24 de junio. Según el balance oficial entregado este viernes por las autoridades gubernamentales, la cifra de víctimas fatales ha ascendido a 920 personas, mientras que otras 3.360 resultaron heridas producto de los movimientos telúricos.
El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, fue el encargado de comunicar estas cifras a través de una alocución transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). Durante su intervención, el dirigente oficialista expresó el dolor por la pérdida de "hermanas y hermanos", calificando la acción de los sismos como "violentísima". Los desastres fueron provocados por dos sismos con magnitudes de 7,2 y 7,5, que ocurrieron con un intervalo de apenas 39 segundos de diferencia.
Además del lamentable saldo de fallecidos y heridos que requirieron atención médica, las autoridades informaron que la situación sigue siendo crítica en el terreno. Al momento del reporte, se encuentran 172 personas atrapadas bajo estructuras que colapsaron durante los temblores, y se ha contabilizado un total de 3.007 damnificados que han perdido sus hogares o se encuentran en situación de vulnerabilidad.
La región más golpeada por esta emergencia es el estado costero de La Guaira, ubicado al norte de Caracas. Debido a la magnitud de la destrucción, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró formalmente a La Guaira como zona de desastre el pasado jueves. El balance oficial detalla la gravedad de los daños materiales en esta zona: se han identificado 383 edificaciones con daños totales o de consideración. Asimismo, la infraestructura pública y comercial ha sufrido impactos severos, registrándose la afectación de 13 hospitales, 25 centros comerciales y otras 1.002 construcciones con diversos niveles de daño.
Desde el punto de vista técnico, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos describió el fenómeno como un “doblete sísmico”, explicando que ambos movimientos ocurrieron casi simultáneamente. Esta inestabilidad ha persistido en los días posteriores; Jorge Rodríguez informó que, hasta las 13:17 horas locales de este viernes, se habían registrado ya 302 réplicas del doble terremoto, lo que mantiene en alerta a la población y a los equipos de emergencia.
Para gestionar la crisis, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se ha desplegado exhaustivamente en La Guaira. Su misión principal es apoyar las arduas labores de búsqueda y rescate de las personas atrapadas, además de intentar resguardar el orden público en medio del caos. Ante esto, el presidente del Parlamento hizo un llamado urgente a la ciudadanía para que eviten trasladarse directamente a la zona del desastre para colaborar, advirtiendo que la presencia de civiles no coordinados genera congestión y dificulta el trabajo de los equipos de rescate. En su lugar, instó a quienes deseen brindar apoyo a canalizar sus donaciones a través de los centros de acopio habilitados en Caracas.
Sin embargo, la desesperación y la escasez de productos básicos han desencadenado focos de violencia. Este viernes se reportaron saqueos en diversos comercios de Catia La Mar, una de las localidades más importantes de La Guaira. Periodistas de la Agencia EFE fueron testigos directos del saqueo de al menos tres establecimientos, donde grupos de habitantes, tras largas filas para recibir ayuda humanitaria, ingresaron a locales para llevarse alimentos y bebidas. A pesar del despliegue policial, la magnitud de la emergencia y la cantidad de personas en las calles han superado la capacidad de control de las fuerzas de seguridad.
A nivel internacional, la solidaridad ha comenzado a llegar al país. Chile ha reafirmado su apoyo al pueblo venezolano, confirmando el envío de rescatistas especializados y equipamiento técnico para colaborar en las tareas de salvamento.
Finalmente, aunque La Guaira es el epicentro de la tragedia, los terremotos también causaron daños graves en otras regiones, incluida la capital, Caracas, donde se reportó el colapso de infraestructura y diversos edificios, evidenciando el alcance destructivo de este doble evento sísmico.


