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Estados Unidos e Irán ponen fin a la guerra abierta con un acuerdo que reapertura el estrecho de Ormuz

El memorando de entendimiento, un marco de 14 puntos para las conversaciones sobre una paz permanente, también ha sobrevivido a las sospechas de muchos legisladores estadounidenses de que consagra una derrota para su país.

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Estados Unidos e Irán ponen fin a la guerra abierta con un acuerdo que reapertura el estrecho de Ormuz
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Estados Unidos e Irán han firmado un memorando de entendimiento en Francia para poner fin a su guerra abierta mediante un marco de 14 puntos hacia una paz permanente. El acuerdo, impulsado por los prohibitivos costos económicos del conflicto y la presión política interna en Washington, ha permitido la reapertura parcial del estrecho de Ormuz para estabilizar el mercado petrolero global y evitar una crisis financiera masiva. La tregua incluye el levantamiento de sanciones estadounidenses que permite a Irán exportar petróleo nuevamente, aunque persisten tensiones críticas. Teherán exige el acceso a 100.000 millones de dólares en activos congelados y un fondo de reconstrucción, mientras que el desacuerdo sobre la supervisión nuclear de la ONU y la negativa de Israel a adherirse al cese de hostilidades en el Líbano mantienen la estabilidad de la región en un equilibrio muy frágil.

Estados Unidos e Irán han dejado de estar en guerra abierta tras la firma de un memorando de entendimiento en Francia por parte del presidente Donald Trump. Este acuerdo, que establece un marco de 14 puntos para entablar conversaciones hacia una paz permanente, ha logrado detener los combates, una resolución que no estaba garantizada debido a medio siglo de hostilidad entre Washington y Teherán, sumado a un historial de acuerdos de paz fallidos en la región.

A pesar de las sospechas de diversos legisladores estadounidenses, quienes consideran que el acuerdo podría representar una derrota para su país, el memorando ha sobrevivido principalmente porque los costos de retomar el conflicto resultan prohibitivos para ambas naciones. A este factor se suma la agitación política interna en Estados Unidos ante las próximas elecciones de mitad de mandato. El presidente Trump ha manifestado que no está dispuesto a asumir el precio económico de continuar la guerra, mientras que Irán encuentra beneficios inmediatos en la tregua sin necesidad de ceder en sus posiciones negociadoras fundamentales.

Uno de los resultados más tangibles de este acercamiento es la reapertura del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Según datos de la firma Kpler, el tráfico marítimo ha experimentado un aumento drástico, registrando 70 cruces el pasado miércoles, cifra que duplica el total del martes, aunque todavía se mantiene por debajo de los 100 cruces diarios habituales antes del conflicto. No obstante, la apertura es parcial: Irán mantiene la exigencia de permisos para navegar por el corredor norte del canal y la presencia de minas en la zona central obliga a que el tráfico se limite a una única ruta que bordea la costa de Omán.

La fragilidad de la situación quedó evidenciada el pasado jueves, cuando un funcionario estadounidense informó a CNN que un buque de carga fue alcanzado por un dron iraní en el estrecho. Este incidente interrumpió las labores de evacuación de miles de marineros que se encontraban atrapados en el Golfo Pérsico desde el inicio de las hostilidades.

A pesar de este incidente, el incremento en el flujo de buques cisterna es visto como un paso hacia la normalización del mercado petrolero global. El cierre previo del estrecho provocó la mayor crisis petrolera de la historia, con una pérdida estimada de 1.600 millones de barriles de petróleo según JPMorgan. Esta situación derivó en precios elevados y una reducción drástica de las reservas, afectando la confianza del consumidor y amenazando la estabilidad económica de Estados Unidos. El presidente Trump admitió que esto podría haber causado una catástrofe económica comparable a la Gran Depresión bajo el mandato de Herbert Hoover.

El acuerdo actual permite el paso de buques sin peaje durante un periodo de 60 días. Una vez vencido este plazo, Irán y posiblemente Omán podrían comenzar a cobrar peajes de entre 1 y 2 dólares por barril, lo que generaría millones de dólares diarios para Teherán. Además, el levantamiento de las sanciones por parte del Tesoro estadounidense permite que Irán vuelva a vender petróleo. Aunque la mayoría de las ventas se dirigen a China, Teherán exportó 3,8 millones de barriles la semana pasada tras el levantamiento del bloqueo naval. Se estima que Irán podría alcanzar ventas de 2 millones de barriles diarios, un tercio más que antes de la guerra, sin necesidad de ofrecer descuentos.

En el ámbito financiero, Irán exige el acceso a más de 100.000 millones de dólares en activos congelados en bancos globales para aceptar un acuerdo a largo plazo. Mientras el memorando indica que estos fondos estarán totalmente disponibles para el banco central iraní, no se han detallado plazos ni alcances. Asimismo, se ha planteado la creación de un fondo de inversión de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán, financiado con capital privado y no con fondos públicos estadounidenses.

Respecto a la supervisión nuclear, Trump afirmó que se permitiría el acceso de los inspectores de la ONU a Irán de forma permanente, medida calificada por el vicepresidente J.D. Vance como un hito importante. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, sugirió que Teherán solo reconoce sus obligaciones con el Tratado de No Proliferación Nuclear, insistiendo en que cualquier inspección debe esperar a un acuerdo definitivo.

Finalmente, el memorando exige el cese de operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano. Este punto es el más vulnerable, ya que Israel no se considera obligado por el acuerdo y el primer ministro Benjamin Netanyahu mantiene el resentimiento por el fin de la guerra, insistiendo en la libertad de actuar para proteger su seguridad. Mientras tanto, Irán mantiene una baza estratégica: la amenaza de cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz.

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