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Dudas de seguridad en el Air Force One: Casa Blanca apresura mejoras en el avión donado por Qatar

La Casa Blanca trabaja para actualizar rápidamente el avión donado por Qatar que comenzó a servir como Air Force One, un hecho que se produce después de que funcionarios de la administración debatieran de manera interna la necesidad de que el presidente Donald Trump evite usarlo en zonas de alto riesgo, según dos fuentes familiarizadas con el asunto.

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Dudas de seguridad en el Air Force One: Casa Blanca apresura mejoras en el avión donado por Qatar
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La Casa Blanca acelera la actualización de seguridad del avión donado por Qatar que actualmente sirve como Air Force One, tras intensos debates internos sobre su vulnerabilidad en zonas de alto riesgo. A pesar de que el presidente Donald Trump elogia el lujo de la aeronave, expertos en aviación cuestionan la viabilidad de las mejoras prometidas en un plazo de treinta días, señalando que el mandatario ya optó por el avión presidencial antiguo para regresar de un viaje a Turquía por falta de garantías técnicas. Esta situación ha provocado una investigación por filtraciones dentro del gobierno, mientras la administración mantiene que el jet es seguro pero restringirá su uso a destinos de bajo riesgo hasta completar los trabajos. El avión qatarí funcionará como un puente temporal hasta que Boeing entregue las nuevas aeronaves definitivas en 2028.

La administración de la Casa Blanca se encuentra trabajando en un proceso de actualización acelerada del avión donado por Qatar que actualmente cumple las funciones de Air Force One. Esta medida surge tras intensos debates internos entre funcionarios sobre la idoneidad de la aeronave para transportar al presidente Donald Trump a regiones consideradas de alto riesgo, según han revelado dos fuentes familiarizadas con la situación.

Aunque el alcance exacto de las modificaciones técnicas que se implementarán a finales de este otoño aún no ha sido detallado, las fuentes indican que existieron preocupaciones previas a un viaje reciente. Antes de que el presidente Trump se trasladara a Turquía a principios de este mes, los funcionarios discutieron la necesidad de evitar que la aeronave recién reacondicionada ingresara en zonas que representaran un peligro mayor para su seguridad, mencionando específicamente a Israel, en el marco del conflicto prolongado con Irán.

A pesar de estas advertencias, Donald Trump, quien ha expresado repetidamente su admiración por el reacondicionamiento del jet, decidió volarlo hacia Turquía luego de que una evaluación inicial de altos mandos determinara que el viaje era seguro. No obstante, fuentes internas sugieren que, posteriormente, los funcionarios llegaron a la conclusión de que autorizar el uso del avión para dicho desplazamiento fue un error, señalando además que las evaluaciones de seguridad son dinámicas y cambian con frecuencia.

El propio presidente Trump parece haber reconocido la necesidad de mejoras adicionales en el ámbito de la seguridad. Durante una intervención con periodistas el pasado domingo, afirmó que la aeronave estaría "al máximo" pronto y estimó que los cambios previstos tomarían alrededor de un mes. Sin embargo, expertos en aviación han manifestado escepticismo ante este plazo, sugiriendo que treinta días no son suficientes para ejecutar mejoras significativas en la infraestructura de seguridad de un avión presidencial.

Un hecho que alimentó las dudas sobre las capacidades del avión ocurrió al finalizar el viaje a Turquía. En lugar de regresar en la aeronave más nueva, Trump optó por utilizar el avión presidencial más antiguo. Si bien el presidente insistió en que el cambio se realizó para que el personal del servicio estadounidense en una base aérea del Reino Unido pudiera observar el nuevo avión, fuentes informadas a CNN sostienen que el motivo real fue que el jet donado por Qatar no poseía las mismas capacidades de seguridad necesarias para entornos internacionales complejos.

La difusión de estas preocupaciones de seguridad provocó la indignación del presidente, lo que derivó en una investigación extraordinaria por filtraciones. Este proceso incluyó la citación de reporteros del New York Times que habían informado originalmente sobre el tema, así como la solicitud a funcionarios de la Casa Blanca para que entregaran sus teléfonos móviles como parte de las indagaciones.

Por su parte, la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, confirmó el lunes que el avión será sometido a trabajos adicionales, aunque mantuvo que la aeronave es "perfectamente segura". En un comunicado oficial, Leavitt señaló que el nuevo Air Force One es apto para los viajes del presidente, pero que recibirá actualizaciones y mejoras adicionales durante el otoño, proceso que se espera completar en aproximadamente un mes.

Se prevé que Trump continúe utilizando el avión para desplazamientos nacionales y algunos viajes internacionales de bajo riesgo, como una posible visita a Irlanda en septiembre. No obstante, el plan de llevar la aeronave a China para una reunión con el líder Xi Jinping dependerá de que se completen las actualizaciones en el plazo mencionado, un cronograma que Richard Aboulafia, director general de AeroDynamic Advisory, calificó de poco razonable. Aboulafia bromeó indicando que en 30 días solo se podrían considerar nuevas opciones de portavasos para los pilotos, subrayando que alcanzar los estándares del antiguo Air Force One requiere habitualmente un par de años de trabajo.

Es importante recordar que el avión de Qatar actúa como un "puente" hasta que Boeing entregue dos nuevas aeronaves en 2028. El CEO de Boeing, Kelly Ortberg, describió estos nuevos 747 como el avión de doble pasillo más complejo jamás fabricado, asegurando que la fase de diseño ha terminado y que los aviones están en proceso de ensamblaje.

Finalmente, el avión donado, valorado en 400 millones de dólares, ha tenido una relevancia personal considerable para Trump, quien supervisó detalles del interior, incluyendo el tipo de suelo y acabados dorados en la cabina, calificándolo como "el avión más lujoso del mundo". Mientras tanto, la Casa Blanca ha rechazado cualquier cuestionamiento legal, ético o de seguridad nacional derivado de la decisión de aceptar el regalo de Qatar.

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