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Dudas de seguridad en el nuevo Air Force One: Casa Blanca acelera mejoras en avión donado por Qatar

La Casa Blanca trabaja para actualizar rápidamente el avión donado por Qatar que comenzó a servir como Air Force One, un hecho que se produce después de que funcionarios de la administración debatieran de manera interna la necesidad de que el presidente Donald Trump evite usarlo en zonas de alto riesgo, según dos fuentes familiarizadas con el asunto.

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Dudas de seguridad en el nuevo Air Force One: Casa Blanca acelera mejoras en avión donado por Qatar
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La Casa Blanca acelera las mejoras de seguridad del avión donado por Qatar que opera como Air Force One, tras intensos debates internos sobre su vulnerabilidad en zonas de alto riesgo. Aunque el presidente Donald Trump insiste en que las actualizaciones estarán listas en un mes, expertos en aviación califican este plazo como insuficiente para implementar cambios técnicos significativos. La controversia aumentó luego de que el mandatario regresara de Turquía en un avión más antiguo por falta de garantías de seguridad en el modelo nuevo, lo que provocó una investigación por filtraciones contra funcionarios y periodistas. Esta aeronave de 400 millones de dólares, destacada por su lujo, funciona como una solución temporal hasta que Boeing entregue los nuevos aviones presidenciales en 2028.

La Casa Blanca se encuentra trabajando en una actualización acelerada del avión donado por Qatar que ha comenzado a operar como el Air Force One. Esta medida surge tras intensos debates internos entre funcionarios de la administración sobre la necesidad de que el presidente Donald Trump evite el uso de dicha aeronave en zonas calificadas como de alto riesgo, según han revelado dos fuentes familiarizadas con el asunto.

Aunque el alcance exacto de las modificaciones necesarias, programadas para finales de este otoño, aún no se ha hecho público, las fuentes indican que existieron preocupaciones previas a un viaje reciente. Antes de que el presidente Trump volara a Turquía a principios de este mes, los funcionarios discutieron la posibilidad de que el mandatario no utilizara el avión recién reacondicionado en destinos que representaran un mayor peligro, mencionando específicamente a Israel, en el contexto de la guerra prolongada con Irán.

A pesar de estas advertencias, Donald Trump, quien ha elogiado repetidamente el proceso de reacondicionamiento, decidió volar a Turquía después de que una evaluación inicial de altos funcionarios determinara que el avión era seguro. Sin embargo, posteriormente, algunos miembros de la administración consideraron que autorizar el uso de la aeronave para ese desplazamiento específico fue un error. Otra de las fuentes consultadas subrayó que las evaluaciones de seguridad son dinámicas y cambian con frecuencia.

El propio presidente Trump parece haber reconocido públicamente la necesidad de implementar mejoras adicionales. Durante una interacción con periodistas el pasado domingo, afirmó que el avión estaría "al máximo" próximamente y estimó que los cambios previstos tomarían alrededor de un mes. No obstante, expertos en aviación han cuestionado este plazo, sugiriendo que un periodo de treinta días es insuficiente para ejecutar mejoras de seguridad significativas.

Un episodio revelador ocurrió al finalizar el viaje a Turquía, cuando Trump optó por regresar utilizando el avión presidencial más antiguo en lugar del modelo más nuevo. Aunque el mandatario insistió en que el cambio se realizó para que el personal del servicio estadounidense en una base aérea del Reino Unido pudiera observar la aeronave, fuentes informaron a CNN que el avión más nuevo no contaba con las mismas capacidades para garantizar la seguridad presidencial en entornos internacionales.

La filtración de estas preocupaciones sobre la seguridad provocó la ira del presidente, lo que derivó en una investigación extraordinaria por filtraciones. Este proceso incluyó la citación de reporteros del New York Times, quienes fueron los primeros en informar sobre el tema, y la solicitud a funcionarios de la Casa Blanca para que entregaran sus teléfonos móviles como parte de las pesquisas.

Por su parte, la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, confirmó el lunes que el avión sería sometido a más trabajos, aunque insistió en que la aeronave es "perfectamente segura". En un comunicado, Leavitt señaló que el nuevo Air Force One puede utilizarse para los viajes del presidente, pero recibirá actualizaciones y mejoras adicionales durante el otoño, proceso que tomaría aproximadamente un mes.

Se prevé que el presidente continúe utilizando el avión para desplazamientos internos y posiblemente algunos viajes internacionales de bajo riesgo, como una potencial visita a Irlanda en septiembre. Asimismo, Trump ha sugerido la posibilidad de llevar la aeronave a China más adelante este año para una reunión con el líder Xi Jinping, aunque este plan dependerá de la finalización de las actualizaciones en el ajustado plazo de un mes.

Richard Aboulafia, director general de AeroDynamic Advisory, expresó su escepticismo ante este cronograma. En declaraciones a CNN, Aboulafia afirmó que no es razonable realizar mejoras significativas en tan poco tiempo, bromeando que en 30 días lo único que podría cambiarse serían los portavasos para los pilotos. El experto recordó que el trabajo inicial realizado por las fuerzas armadas tras recibir el avión de Qatar el año pasado tomó más de un año, tiempo que sirvió para instalar equipo básico de comunicaciones y autoprotección limitada. Según Aboulafia, alcanzar los estándares del antiguo Air Force One requiere normalmente un par de años.

Este avión donado funciona como una solución "puente" hasta que Boeing entregue dos aeronaves nuevas en 2028. El CEO de Boeing, Kelly Ortberg, informó a CNBC que ya han superado la fase de diseño y se encuentran en la etapa de ensamblaje de estos complejos 747.

Finalmente, el avión regalado por Qatar, valorado en 400 millones de dólares, ha tenido una relevancia personal considerable para Trump, quien seleccionó detalles del interior, incluyendo el tipo de suelo y acabados dorados en la cabina, calificándolo como "el avión más lujoso del mundo". Mientras tanto, la Casa Blanca ha desestimado las interrogantes éticas, legales y de seguridad nacional relacionadas con la aceptación de este obsequio.

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