El gobierno de Laos ha puesto en marcha una nueva instrucción normativa orientada a mejorar la seguridad y la organización de los locales dispensadores de energía para vehículos eléctricos. Según ha informado el diario The Laotian Times, este conjunto de medidas representa una nueva fase en el desarrollo del sector de la movilidad eléctrica en el país indochino, buscando transitar desde el fomento de la adquisición de vehículos hacia la regulación técnica de la infraestructura que los sustenta.
La nueva normativa, que fue aprobada el pasado día 17, establece requisitos estrictos para la operatividad de las estaciones de carga. En el caso de las instalaciones de carga pública que se proyecten construir, será obligatorio obtener previamente una autorización de construcción formal. Por otro lado, los operadores que ya cuenten con estaciones en funcionamiento deberán llevar a cabo un proceso de registro ante las autoridades provinciales correspondientes. Estas entidades gubernamentales serán las encargadas de evaluar y determinar si las instalaciones existentes cumplen con los estándares técnicos y de seguridad exigidos por la nueva ley.
Más allá de la seguridad inmediata, el objetivo de estas medidas es garantizar que el despliegue de la infraestructura de carga se realice en armonía con la normativa de planificación urbana. El gobierno busca integrar tanto las estaciones ya instaladas como las futuras en un sistema regulador unificado que evite el crecimiento desordenado y optimice la distribución de los puntos de carga en el territorio.
Para asegurar este ordenamiento, la normativa especifica que las estaciones de carga solo podrán construirse en ubicaciones debidamente autorizadas. Entre los sitios permitidos se encuentran los centros comerciales, hoteles, edificios de oficinas, centros de transporte, aeropuertos, estaciones de tren, gasolineras y grandes complejos residenciales.
El proceso de solicitud para los promotores es exhaustivo. Antes de iniciar cualquier obra de construcción, los responsables deberán presentar una serie de documentos técnicos y legales. Esta documentación incluye los planos de emplazamiento, los diseños técnicos detallados, así como planes específicos de tráfico y de drenaje. Asimismo, se requerirán las aprobaciones medioambientales pertinentes y los certificados de seguridad contra incendios. Un punto crítico del proceso es la confirmación oficial por parte de Electricité du Laos, la entidad eléctrica nacional, que deberá certificar que el suministro eléctrico en la zona es adecuado y suficiente para soportar el proyecto propuesto.
Este marco regulatorio se inserta en una estrategia nacional más amplia sobre vehículos eléctricos. El gobierno de Laos está desplazando su enfoque estratégico: tras una etapa inicial centrada en incentivar la adopción de vehículos eléctricos, ahora se concentra en la regulación de la infraestructura necesaria para respaldar dicha flota.
Como parte de esta transición hacia un transporte más limpio, el país tomó una medida drástica en mayo pasado, suspendiendo la importación de la mayoría de los vehículos propulsados por combustibles fósiles hasta finales de 2026. Paralelamente, se han introducido controles de precios para los vehículos eléctricos con el objetivo de asegurar que sigan siendo asequibles para la población. Las autoridades han señalado que estas acciones buscan reducir la dependencia del país respecto a la importación de combustibles y acelerar la migración hacia energías sostenibles.
En el ámbito de la cooperación, el gobierno laosiano firmó en abril pasado acuerdos con 27 socios provenientes de los sectores público y privado. Estas alianzas están destinadas al desarrollo integral de estaciones de carga, la implementación de instalaciones para el intercambio de baterías, la creación de sistemas digitales de gestión de carga y la definición de mecanismos de financiación para las empresas que inviertan en el transporte eléctrico.
Finalmente, el despliegue de la movilidad eléctrica ya es visible en la capital, Vientián. A principios de este año, la ciudad amplió su red de autobuses eléctricos con la apertura de una nueva ruta a lo largo de la calle Setthathirath, una de las vías más céntricas. Los planes de expansión continúan, ya que las autoridades proyectan extender esta red de transporte eléctrico hasta el Aeropuerto Internacional de Wattay y la estación del ferrocarril que conecta Laos con China.


