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Exasesor de Obama advierte que es probable un ataque aéreo de EE.UU. contra Cuba si fracasa la diplomacia

El exnegociador del deshielo Ricardo Zúñiga advirtió que considera probable un ataque aéreo de EE.UU. contra Cuba si fracasan la presión diplomática y económica.

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Exasesor de Obama advierte que es probable un ataque aéreo de EE.UU. contra Cuba si fracasa la diplomacia
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Ricardo Zúñiga, exasesor de Barack Obama, advierte que Estados Unidos podría recurrir a ataques aéreos contra Cuba si los canales diplomáticos se cierran definitivamente. Aunque descarta una invasión terrestre, Zúñiga considera probable una intervención militar debido a la frustración de Washington ante la falta de avances reales en las negociaciones. El experto señala que la estrategia de asfixia económica ha llegado a su límite y sugiere transitar hacia una diplomacia directa con el consorcio de poder cubano, compuesto por las FAR, el MININT y el PCC. Este escenario de máxima tensión coincide con advertencias de la Casa Blanca sobre opciones militares contra Miguel Díaz-Canel y la calificación de Cuba como una nación fallida por Donald Trump.

Ricardo Zúñiga, quien se desempeñó como asesor principal para el Hemisferio Occidental durante la administración de Barack Obama y fue uno de los artífices del deshielo diplomático de 2014, ha emitido una severa advertencia sobre el rumbo de las relaciones entre Washington y La Habana. Según el exdiplomático, existe una probabilidad real de que Estados Unidos recurra a acciones militares contra Cuba en caso de que los canales de comunicación actuales se cierren definitivamente debido a la falta de resultados concretos.

Estas declaraciones fueron realizadas durante una entrevista concedida a la periodista Gloria Ordaz en el programa Encuentro Virtual de Telemundo 51. El análisis de Zúñiga surge en un contexto de máxima tensión, caracterizado por el endurecimiento de las sanciones impuestas por Washington y la ausencia de avances visibles en los contactos bilaterales.

Zúñiga fue enfático al describir el escenario que prevé si los esfuerzos diplomáticos no prosperan. El exasesor manifestó su temor a que la frustración del gobierno estadounidense, derivada de la percibida falta de progreso en las conversaciones, lleve a la toma de una decisión de carácter militar. No obstante, aclaró un punto fundamental: no se trataría de una invasión con despliegue de tropas en territorio cubano, sino de un ataque aéreo. "Sí es posible y yo creo que es probable que así va a terminar", sentenció el exfuncionario.

A pesar de considerar este desenlace como probable, Zúñiga admitió que un bombardeo no representaría la solución ideal para la crisis de la isla, ya que una operación de esa naturaleza no garantizaría por sí sola un cambio político ni la instauración de una transición democrática estable. Asimismo, subrayó que su evaluación es estrictamente personal y no representa una postura oficial del gobierno estadounidense.

El exdiplomático también analizó la estrategia económica actual. Zúñiga argumentó que la política de la administración de Donald Trump, centrada en asfixiar la economía cubana de manera indefinida, ha llegado a un límite de utilidad. Advirtió que mantener este enfoque corre el riesgo de volverse contraproducente, afectando principalmente a la población civil. Para el experto, Washington ya posee la palanca de presión política y económica necesaria para obligar a La Habana a entablar una negociación real, por lo que sugiere un giro hacia la diplomacia directa.

Como evidencia de que la presión ha surtido efecto, Zúñiga reveló que las autoridades cubanas han anunciado medidas que anteriormente rechazaban discutir, aunque aún no las hayan implementado, lo que indicaría grietas en la histórica intransigencia del régimen. Esta presión se refleja en más de 240 sanciones impuestas desde enero de 2026 y el vencimiento, el 5 de junio, del plazo para que empresas extranjeras cortaran vínculos con GAESA, el conglomerado militar que controla una parte sustancial de la economía cubana, estimada entre el 40% y el 70%.

Sobre la estructura de mando en Cuba, Zúñiga desmitificó la influencia de figuras como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado "El Cangrejo", asegurando que no es quien manda en el país. En su lugar, describió el sistema como un "consorcio del poder", una estructura corporativa colegiada donde la toma de decisiones reside en una alianza entre las Fuerzas Armadas (FAR), el Ministerio del Interior (MININT) y el Partido Comunista de Cuba (PCC). Por ello, sostuvo que cualquier negociación seria debe realizarse con una delegación colectiva que represente a estas tres ramas.

Este escenario coincide con declaraciones de Pete Hegseth, quien confirmó que la Casa Blanca mantiene vigentes opciones militares, incluyendo la captura o eliminación de Miguel Díaz-Canel. Además, el presidente Trump calificó recientemente al régimen como una "nación fallida" y prometió atender la situación tras resolver la crisis con Irán.

Finalmente, Zúñiga contrastó la situación actual con la de 2016, asegurando que Cuba se encuentra hoy en una posición de extrema debilidad y con un margen de maniobra casi nulo. Criticó que la cúpula cubana haya desperdiciado las oportunidades del deshielo de Obama y concluyó que es sumamente difícil negociar con un gobierno que siente que lo tiene todo que perder, pero que carece de soluciones internas para mejorar las condiciones del país. Por su parte, la viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, ha admitido que no ha habido mucho progreso en los diálogos técnicos, reforzando la sensación de parálisis diplomática.

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