Venezuela enfrenta una crisis humanitaria tras ser azotada el pasado miércoles por dos potentes terremotos que han dejado un saldo preliminar de al menos 164 personas fallecidas y 971 heridos. La magnitud del desastre ha provocado el derrumbe de decenas de edificaciones, cortes masivos de energía eléctrica y un estado de pánico generalizado entre la población.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue la encargada de actualizar las cifras el jueves a primera hora, elevando la cifra de víctimas mortales a 164 y los lesionados a 971, luego de un balance inicial que reportaba 32 muertos y más de 700 heridos. La zona más afectada por la doble sacudida fue el estado de La Guaira, ubicado en la costa norte del país, a unos 40 minutos de la capital, Caracas, aunque la ciudad principal también registró daños significativos.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la secuencia sísmica comenzó a las 18H04 (22H04 GMT) con un primer sismo de magnitud 7,2, cuyo epicentro se localizó a 21 kilómetros al oeste de Morón, en el norte del país. Casi un minuto después, se registró un segundo evento aún más fuerte, de magnitud 7,5. Según el USGS, este último representa el terremoto más potente que ha sacudido el territorio venezolano desde el año 1900.
La potencia de los sismos fue tal que se sintieron incluso en Colombia, donde se activaron algunas alarmas. Además, la presidenta interina informó que se han registrado al menos 30 réplicas posteriores a los eventos principales. Ante la gravedad de la situación, el gobierno interino decretó el estado de emergencia nacional y declaró formalmente al estado de La Guaira como una "zona de desastre".
En la zona costera de La Guaira, el escenario es desolador. Equipos de prensa han observado decenas de edificios colapsados o con daños estructurales graves. Sin suministro eléctrico, gran parte de la población ha tenido que pernoctar en las calles mientras intentan localizar a sus familiares entre los escombros. La desesperación es evidente en testimonios como el de Larry Rojas, de 49 años, quien manifestó no tener fuerzas ni valor para ingresar en el edificio derrumbado donde se encuentra atrapada su familia.
Asimismo, Yilsmaris Blanco, residente de La Guaira de 39 años, describió el evento como "terrible", asegurando que todo se desplomó a su alrededor. Aunque expresó gratitud por estar viva, lamentó la situación de quienes tienen a sus familiares "tapiados" o "pisados", sin poder ser rescatados. En las calles, la población se ha movilizado por cuenta propia para intentar salvar a las víctimas, mientras algunas mujeres denunciaban la falta de asistencia oficial frente a edificios de hasta 12 plantas que han quedado reducidos a escombros.
En Caracas, la destrucción y el pánico también marcaron la jornada. En la zona de Chacao, al este de la ciudad, se reportó la destrucción total de un inmueble de 22 plantas. Voluntarios intentaron subir a los escombros durante la noche, solicitando linternas para continuar la búsqueda. Heidi Romero, una comerciante de 42 años que se encontraba en el último piso de un negocio cerca del centro comercial Sambil, relató que tuvo que evacuar por las escaleras de emergencia mientras diversos objetos caían en los locales.
La infraestructura de transporte también sufrió daños críticos. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal aérea de la capital, tuvo que cerrar sus operaciones debido a graves daños en su infraestructura, incluyendo columnas que cedieron. Pasajeros varados y residentes locales fueron vistos pernoctando en los estacionamientos del aeropuerto. Como alternativa, la capital cuenta con el aeropuerto militar de La Carlota en la zona metropolitana.
En respuesta a la emergencia, Delcy Rodríguez informó que ha coordinado con el coordinador de la ONU en el país la llegada de rescatistas especializados. Asimismo, el gobierno está trasladando equipos de rescate desde otros estados para concentrar los esfuerzos en La Guaira y la Gran Caracas. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, confirmó que los temblores afectaron con fuerza los estados de Trujillo, Carabobo, Miranda y La Guaira.
A nivel internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió brindar ayuda a Venezuela. Siguiendo sus instrucciones, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el despliegue inmediato de equipos de búsqueda y rescate, así como el envío de recursos médicos y asistencia humanitaria. Rodríguez confirmó haber mantenido una comunicación telefónica con Rubio para coordinar el apoyo. Además, países de América Latina, España, Alemania, Italia, Suiza, China, India y la Unión Europea han manifestado su solidaridad y ofrecido ayuda.
Finalmente, expertos de la ONU han instado al gobierno en Caracas a desbloquear el acceso a los medios de comunicación y redes sociales para facilitar las labores de socorro. Venezuela, que experimenta sismos con frecuencia, recuerda tragedias previas como el terremoto de Cariaco en 1997, con 73 muertos, y el de Caracas en 1967, que dejó un saldo de 236 fallecidos.


