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Panamá defiende su soberanía y separación de poderes ante críticas de China en la OEA

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Panamá defiende su soberanía y separación de poderes ante críticas de China en la OEA
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Un fuerte roce diplomático marcó la Asamblea General de la OEA luego de que el representante de China exigiera a Panamá corregir un fallo judicial sobre la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal. El delegado chino advirtió que dicha sentencia afecta la confianza de la inversión extranjera, calificando la acción estatal como una toma de posesión de activos. El canciller panameño, Javier Martínez-Acha, respondió contundentemente defendiendo la separación de poderes y la democracia del istmo. El funcionario instó a China a respetar la Constitución panameña y a moderar su tono, subrayando que el Ejecutivo no tiene facultades para intervenir en decisiones judiciales. Pese a la tensión, Panamá reafirmó su postura de neutralidad geopolítica y su disposición al diálogo bilateral. No obstante, el canciller dejó clara la prioridad de proteger la soberanía nacional y cuestionó el incremento de inspecciones a buques panameños en puertos chinos.

En el marco de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), se produjo un notable intercambio diplomático que puso de relieve las tensiones entre la República de Panamá y la República Popular China. El canciller panameño, Javier Martínez-Acha, respondió de manera directa y contundente a una serie de críticas emitidas por el observador permanente de China, Xie Feng, en un episodio que evidenció la firme postura del istmo en defensa de su institucionalidad y la autonomía de sus poderes públicos.

El roce diplomático tuvo su origen en los cuestionamientos realizados por el representante chino respecto a un fallo emitido por la Corte Suprema de Justicia de Panamá. Dicha sentencia judicial declaró inconstitucional la prórroga de la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, una decisión que generó la reacción inmediata de la delegación china. Durante su intervención, Xie Feng acusó al Estado panameño de realizar una acción equivalente a “tomar posesión” de activos, advirtiendo que este tipo de resoluciones judiciales podrían afectar negativamente la confianza de la inversión extranjera en el país. En un tono imperativo, el delegado chino exigió textualmente que Panamá procediera a “corregir sus errores”.

Ante estos señalamientos, el jefe de la diplomacia panameña, Javier Martínez-Acha, hizo uso de la palabra para rebatir lo que calificó como descripciones “inexactas” sobre el funcionamiento del Estado panameño. El canciller fue enfático al subrayar que la estructura política de Panamá se basa en principios democráticos y en una estricta separación de poderes, marcando una diferencia clara entre el sistema de su nación y el de China. “Mi país es una democracia. Mi país tiene separación de poderes. Su país es distinto al mío”, sentenció el funcionario, dejando claro que el Órgano Ejecutivo no posee la facultad legal ni la autoridad para intervenir o revertir los fallos emitidos por el Poder Judicial.

La intervención de Martínez-Acha no solo se limitó a la defensa técnica de la ley, sino que buscó trazar una línea diplomática basada en la reciprocidad y el respeto mutuo. El canciller instó al representante de China a moderar el tono de sus comunicaciones, manifestando: “Lo invito a desescalar, lo invito a hablar respetuosamente, pero lo invito a respetar mi Constitución como yo respeto la suya”. Con estas palabras, el diplomático panameño reafirmó que el respeto a la Carta Magna es un pilar innegociable de la soberanía nacional.

A pesar de la firmeza de su respuesta pública, el canciller aclaró que su intervención fue una medida institucional necesaria para la protección de los intereses nacionales. En un gesto de apertura, Martínez-Acha invitó al delegado chino a trasladar las discusiones a un ámbito privado para mantener un diálogo constructivo. Asimismo, reiteró la disposición de Panamá para buscar soluciones bilaterales a los conflictos existentes, aunque subrayó que esta voluntad de diálogo no implica que el país renuncie a la defensa de sus instituciones democráticas ni de su soberanía.

En declaraciones adicionales brindadas a los medios de comunicación, el canciller Martínez-Acha profundizó en la visión geopolítica de Panamá, asegurando que el istmo no tiene la intención de alinearse en los conflictos de poder globales. “No buscamos confrontación con China ni queremos ser escenario de disputas entre grandes potencias”, afirmó el diplomático, enfatizando el deseo de mantener una postura de neutralidad y estabilidad.

Finalmente, el jefe de la diplomacia panameña aprovechó la oportunidad para expresar su preocupación por otras tensiones bilaterales, cuestionando específicamente el incremento de las inspecciones a los buques que navegan bajo bandera panameña en los puertos chinos. Al cierre de su intervención, volvió a hacer un llamado al respeto a la soberanía y a la Constitución de Panamá, consolidando una postura de firmeza institucional frente a las presiones externas.

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