Las reservas probadas de gas natural en Colombia han sufrido una reducción significativa, registrando una caída del 16,8 % en comparación con el año inmediatamente anterior. Según los datos certificados por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Ministerio de Minas, entidades encargadas de emitir la información oficial, las reservas pasaron de 2.064 gigapies cúbicos en 2024 a 1.717 gigapies cúbicos en 2025. Esta cifra implica que el país cuenta actualmente con reservas seguras para cubrir la demanda durante un periodo de 5,9 años.
Esta disminución ocurre en un contexto crítico para la seguridad energética del país. Colombia enfrenta la necesidad de incrementar el suministro de gas durante las temporadas de sequía, ya que este combustible es indispensable para encender las plantas térmicas cuando la falta de agua reduce la capacidad de generación de energía hidráulica. Ante el crecimiento de la demanda impulsado por el aumento de la población y la vulnerabilidad climática, la caída de las reservas probadas cobra una relevancia alarmante para los analistas del sector.
En relación con el petróleo, las reservas probadas también mostraron una tendencia a la baja, aunque en una proporción menor. Para el año 2025, estas se ubicaron en 2.020 millones de barriles, lo que representa una disminución del 1 % frente a los registros de 2024. Este descenso se produce en un momento en que los precios internacionales del crudo han tendido al alza, impulsados principalmente por el conflicto bélico en Oriente Medio.
Uno de los puntos más críticos destacados en el análisis es la pérdida de la soberanía energética que Colombia mantuvo durante décadas. El país, que anteriormente lograba su autoabastecimiento e incluso generaba superávit, se encuentra ahora importando entre el 25 % y el 35 % del gas que consume a nivel nacional. Esta dependencia externa coloca al país en una posición vulnerable frente a las fluctuaciones del mercado global.
El impacto de estas cifras ha llevado a expertos como Sergio Cabrales, académico conocedor del tema, a calificar la situación como un “desplome” desde el punto de vista del volumen en comparación con el año previo. Aunque existe un sentimiento de optimismo recurrente debido a los hallazgos de pozos con alto potencial y recursos identificados en el Caribe colombiano, estos descubrimientos no representan una solución inmediata.
La problemática radica en que la mayor parte de estos nuevos hallazgos se encuentran en zonas costa afuera (offshore). El desarrollo de la infraestructura necesaria para trasladar ese combustible al territorio nacional requiere un periodo de entre 5 y 10 años. Mientras tanto, los campos tradicionales de producción se encuentran en declive debido a su antigüedad, situación que se agrava dado que el país ha limitado la posibilidad de concretar nuevos contratos de exploración.
Debido a este escenario, los gremios del sector han emitido advertencias sobre un riesgo elevado de abastecimiento para el año 2026. De no revertirse la tendencia o acelerarse la producción, Colombia se vería obligada a incrementar aún más sus importaciones, lo que se traduciría inevitablemente en un servicio más costoso para el consumidor final.
Por su parte, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha presentado una perspectiva distinta en su informe. La entidad resalta el impacto positivo de los proyectos de producción incremental y de recobro mejorado. Según la ANH, entre los años 2018 y 2025, estas iniciativas agregaron 436 millones de barriles de reservas, lo que equivale al 22 % del total incorporada en ese periodo.
En cuanto al gas, la agencia señala que la incorporación acumulada entre 2018 y 2025 fue de 521 gigapies cúbicos. Asimismo, la ANH hace énfasis en el crecimiento de los recursos contingentes, definidos como volúmenes que ya han sido descubiertos y que son potencialmente recuperables, siempre y cuando se superen ciertas contingencias de carácter técnico, económico o regulatorio. No obstante, para los analistas, estas perspectivas a largo plazo no mitigan la urgencia del descenso actual en las reservas probadas.


