El panorama político de América Latina atraviesa una transformación profunda, marcada por un desplazamiento ideológico que sitúa a la región en un nuevo ciclo. Según el análisis del reconocido jurista argentino Daniel Zovatto, la victoria de Abelardo de La Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia no es un hecho aislado, sino que se enmarca en lo que el experto denomina el "superciclo electoral latinoamericano 2025-2027".
Este periodo se caracteriza por una agenda intensiva que comprende 11 elecciones presidenciales, distribuidas en siete países de América del Sur y cuatro de Centroamérica. De acuerdo con Zovatto, este ciclo es uno de los más relevantes de las últimas décadas debido a su magnitud y al potencial de generar transformaciones políticas profundas. En particular, el tramo comprendido entre abril y octubre, donde acudieron a las urnas Perú, Colombia y Brasil, posee una importancia estratégica fundamental dado el peso político, económico, poblacional y geopolítico de estas tres naciones, cuyos resultados terminan por redefinir el mapa político regional.
El análisis de Zovatto revela un movimiento pendular evidente. Mientras que entre finales de 2022 y comienzos de 2023 las seis economías principales de la región estaban lideradas por fuerzas de izquierda, la tendencia actual se ha desplazado con fuerza hacia la derecha. De las 14 elecciones presidenciales celebradas desde 2023, 11 han sido ganadas por diversas expresiones de derecha. La izquierda solo ha logrado triunfos en tres países: Guatemala con Bernardo Arévalo, Uruguay con Yamandú Orsi y México con Claudia Sheinbaum, siendo este último el único caso donde el partido gobernante, Morena, logró retener el poder.
A pesar de este desplazamiento electoral, existe una paradoja económica y demográfica. Actualmente, la izquierda continúa gobernando aproximadamente el 70% del Producto Interno Bruto (PIB) latinoamericano y representando a más del 60% de su población. Este fenómeno se debe principalmente al peso específico de tres potencias regionales: Brasil, México y Colombia.
En cuanto al caso colombiano, el triunfo de Abelardo de La Espriella se alinea con la tendencia regional y facilita la cooperación con gobiernos de afinidad ideológica. Zovatto destaca que este resultado sincroniza a Colombia con las prioridades de la política exterior de Donald Trump, especialmente en lo referente a la Doctrina Monroe y la iniciativa del Escudo de las Américas. Estos ejes se centran en la lucha contra el narcotráfico, el combate a la criminalidad organizada y la designación de grupos criminales como organizaciones terroristas. Asimismo, el experto señala que Washington observará con atención la relación de Colombia con Beijing, dado el objetivo estadounidense de reducir la influencia de China en el hemisferio. No obstante, Zovatto advierte sobre la importancia de mantener una autonomía estratégica, contrastando la posible gestión de De La Espriella con la política de sumisión que, a su juicio, lleva a cabo el presidente Javier Milei en Argentina.
Sobre el comportamiento del electorado, el jurista argentino afirma que ha prevalecido el "voto de castigo" hacia los oficialismos, independientemente de su color político, una tendencia observada desde 2018. Aunque esta dinámica ha disminuido gradualmente desde 2023 con triunfos oficialistas en países como Paraguay, México, El Salvador, República Dominicana, Ecuador y Costa Rica, Zovatto subraya que cuando el oficialismo gana, suele hacerlo con contundencia, siempre que el presidente cuente con una popularidad alta que pueda transferir a su sucesor.
Respecto al declive de la llamada "segunda marea rosa" (2017-2022), Zovatto atribuye el desgaste de los gobiernos progresistas a la falta de liderazgos simbólicos fuertes —siendo Lula el único sobreviviente—, el deterioro de figuras como Evo Morales y Rafael Correa, y el fallecimiento de Hugo Chávez y Néstor Kirchner. A esto se suman escándalos de corrupción y promesas incumplidas en materia de empleo, salud, pensiones y seguridad.
Finalmente, el experto identifica la inseguridad y el crimen organizado como el riesgo político número uno y la prioridad principal de la ciudadanía. Mientras la izquierda no ha logrado dar respuestas eficaces, la derecha es percibida como mejor preparada gracias a sus propuestas de orden y "mano dura". Zovatto analiza la "bukelización" de la seguridad como un "pacto fáustico" donde se ceden libertades a cambio de seguridad, advirtiendo que este modelo es peligroso y difícil de exportar, citando el caso de Ecuador como ejemplo de fracaso. Según el jurista, la replicación de este modelo conlleva riesgos de violaciones a los derechos humanos y erosión del Estado de derecho, concluyendo que no es una opción aconsejable para Colombia.


