La firma estadounidense de gestión de activos, Pacific Investment Management Co. (Pimco), ha dejado de ser un inversionista extranjero convencional en Colombia para transformarse en un actor determinante en el mercado de la deuda pública del país. Con un portafolio que ya alcanza los $42,4 billones en Títulos de Tesorería (TES), el fondo se ha consolidado como el mayor tenedor extranjero individual de papeles del Estado, concentrando aproximadamente el 30% de los US$43.000 millones que los inversores internacionales mantienen en TES.
La magnitud de esta apuesta se refleja en los movimientos recientes. Solo en mayo, Pimco realizó compras netas por $7 billones en TES. De acuerdo con cálculos de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, entre enero y mayo de este año, los inversionistas extranjeros adquirieron TES en el mercado spot por un valor neto de $18,2 billones (descontando el efecto de los contratos TRS), de los cuales Pimco absorbió cerca de $18 billones. Esta cifra ha llevado a Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, a concluir que el apetito internacional por Colombia recae casi exclusivamente en esta firma.
Datos confirmados por Bloomberg a través de la Contraloría General revelan que, en mayo, Pimco invirtió netamente US$2.000 millones en deuda local. Pramol Dhawan, director de gestión de carteras de mercados emergentes de Pimco, justificó esta estrategia señalando que los mercados locales colombianos ofrecen una combinación atractiva de rendimientos reales, una dinámica fiscal en mejora y un banco central con credibilidad para manejar un entorno macroeconómico complejo. Dhawan reiteró que la firma mantiene una visión positiva sobre los activos colombianos dentro de su diversificación de mercados emergentes.
No obstante, el ascenso de Pimco no ha estado exento de controversias. En diciembre de 2025, el Ministerio de Hacienda adjudicó la colocación de TES por $23 billones a un único proponente: Pimco. La operación fue cuestionada por salirse de los esquemas habituales, ya que no hubo subasta abierta ni se reveló la identidad del comprador al cierre, pactando los términos de forma directa. El Ministerio defendió la acción argumentando que una subasta abierta habría encarecido el financiamiento, citando un extra costo de 70 puntos básicos por un flujo de US$1 billón.
A pesar de esta justificación, analistas alertan sobre el costo fiscal, ya que Colombia pactó esta emisión por encima del 13%, mientras que países como Chile y Perú financian su deuda en torno al 6%, y México cerca del 7%. Esto plantea interrogantes sobre la administración de una deuda con tasas tan elevadas y las razones detrás de la colocación directa.
En el plano político, el mercado ha reaccionado a la coyuntura electoral. Tras la primera vuelta, los activos colombianos repuntaron luego de que el abogado Abelardo de la Espriella venciera al senador Iván Cepeda. Los bonos en pesos se convirtieron en la deuda local con mejor rendimiento de los mercados emergentes el último mes, con ganancias superiores al 11%. Los rendimientos de los bonos a diez años cayeron unos dos puntos y medio porcentuales desde mayo, situándose por debajo del 12%. La segunda vuelta, programada para el domingo 21 de junio, enfrentará los modelos opuestos de Cepeda, enfocado en bienestar social y oposición al fracking, y De la Espriella, quien apuesta por recortes fiscales y fomento a la inversión privada.
La preocupación actual de los analistas radica en la vulnerabilidad del mercado ante las decisiones de Pimco. Dada su posición de $42,4 billones, cualquier decisión de liquidar parte de su portafolio o reorientar su estrategia impactaría directamente la oferta de papeles en el mercado secundario y, consecuentemente, la tasa de cambio del dólar. Alejandro Rojas subrayó que Pimco es ahora un jugador fundamental cuyos movimientos tendrán impactos colaterales inevitables.
Finalmente, el interés por la deuda colombiana continúa. El 17 de junio de 2026, el Ministerio de Hacienda subastó $2 billones en TES UVR, recibiendo ofertas por $3,9 billones, lo que activó la sobreadjudicación de $1 billón adicional. Las tasas de corte mostraron descensos, situándose entre el 5,670% y el 6,500% según el vencimiento. Asimismo, el 16 de junio se colocaron $900 mil millones en Títulos de Tesorería a Corto Plazo (TCO) con una demanda de $2,2 billones y una tasa de corte del 13,120%. Aunque otros actores como el fondo soberano de Abu Dabi han comprado deuda, fondos como el de Noruega y la Caisse de dépôt et placement du Québec de Canadá han figurado como vendedores.


