La industria brasileña se encuentra en un estado de alerta ante el estudio de nuevas tarifas arancelarias por parte del gobierno de los Estados Unidos. Según una evaluación realizada por la Federación de Industrias del Estado de Minas Gerais (Fiemg), estas medidas amenazan con reducir drásticamente la competitividad de los productos nacionales en el mercado norteamericano, abriendo la puerta para que los importadores estadounidenses sustituyan a los proveedores brasileños por competidores internacionales.
De acuerdo con la entidad minera, la implementación de estas diferencias tarifarias podría comprometer seriamente la posición de Brasil como uno de los principales proveedores de materias primas e insumos fundamentales para la industria de Estados Unidos. El incremento en los costos operativos y comerciales obligaría a los exportadores brasileños a enfrentar un escenario adverso, donde podrían perder cuotas de mercado significativas, verse presionados a reducir sus precios de venta para mantenerse competitivos o verse obligados a renegociar contratos y condiciones comerciales ya establecidos.
El análisis técnico detalla que la carga impositiva podría ser particularmente severa. Se contempla la suma de una tarifa del 25%, derivada de la aplicación de la ley de la Sección 301 relativa a políticas comerciales, y un cargo adicional del 12,5% basado en una supuesta falla contra el trabajo forzado. En los casos donde los productos sean alcanzados por ambas medidas simultáneamente, la cobranza adicional podría alcanzar un total del 37,5%, un porcentaje que alteraría significativamente la estructura de costos de exportación.
La incertidumbre actual tiene una fecha límite próxima. La decisión final del Escritorio de la Representación Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) sobre la imposición eventual de estas tarifas contra Brasil será anunciada a más tardar este miércoles 15 de julio.
Sobre este panorama, Verônica Ribeiro Winter, coordinadora de Facilitación de Negocios Internacionales del Centro Internacional de Negocios (CIN) de la Fiemg, ha señalado que la preocupación central no radica únicamente en la magnitud de la tarifa en términos absolutos, sino en la disparidad de tratamiento entre los países que compiten por los mismos compradores. Según la experta, esta desventaja competitiva puede influir directamente en la toma de decisiones de los importadores estadounidenses, poniendo en riesgo contratos en mercados que son considerados estratégicos para la economía brasileña.
Un levantamiento exhaustivo realizado por el CIN de la Fiemg revela que la mayor exposición a estas medidas se concentra en sectores críticos: materias primas, insumos agroindustriales, productos derivados de la madera y ciertos bienes industriales. Entre los productos más vulnerables se encuentra el ferro-gusa (hierro gusa), debido a que es uno de los artículos que podría verse afectado simultáneamente por las dos medidas en discusión.
El mercado del hierro gusa en Estados Unidos es disputado por proveedores de diversas naciones, incluyendo a Ucrania, India, Canadá, Sudáfrica e Indonesia. Sin embargo, la preocupación reside en que estos países podrían recibir tratamientos tarifarios preferenciales o diferentes a los aplicados a Brasil. Un ejemplo crítico es el hierro gusa ucraniano, que podría ingresar al mercado estadounidense con una ventaja arancelaria de hasta 37,5 puntos porcentuales en comparación con el producto brasileño.
Asimismo, otros rubros como el sebo y los productos de madera también se encuentran en la zona de riesgo. En estos sectores, los principales competidores de Brasil podrían enfrentar tarifas considerablemente inferiores, lo que ampliaría la ventaja competitiva de los proveedores extranjeros y desplazaría la oferta nacional.
Verônica Ribeiro Winter sostiene que el impacto real de estas tarifas variará dependiendo de tres factores clave: la disponibilidad de proveedores alternativos en el mercado, el grado de diferenciación de los productos brasileños y la solidez de la relación comercial previamente construida entre los exportadores y los importadores.
Ante la inminencia de la decisión del gobierno estadounidense, la Fiemg ha manifestado la necesidad urgente de intensificar las negociaciones diplomáticas y comerciales entre Brasil y Estados Unidos. La entidad defiende la ampliación de la lista de excepciones para mitigar el daño industrial y exige la definición de reglas claras y transparentes sobre la aplicación de estas tarifas para brindar seguridad jurídica al sector exportador.


