Un equipo interdisciplinario conformado por investigadoras de la Universidad de la República (Udelar) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) ha puesto en marcha un exhaustivo estudio con una duración prevista de cuatro años. El objetivo central de esta iniciativa es analizar las vías y condiciones necesarias para escalar a nivel nacional un modelo de producción ganadera basado en pastizales nativos, el cual ha demostrado previamente mejoras en los resultados productivos, económicos, ambientales y sociales.
El proyecto, titulado “Transición sostenible en la ganadería basada en pastizales nativos: análisis del anclaje y escalabilidad de un nicho en el marco del Procria”, fue presentado formalmente el pasado miércoles 10 de junio en la Torre Ejecutiva. La presentación se realizó en el marco del evento “Una Sola Salud: Avances en el fortalecimiento Academia-Gobierno”, una jornada organizada por la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay y los Institutos de Investigación Una Salud y de Transiciones Sostenibles de Sistemas Alimentarios de la Universidad de la República, entidades que coordinan diversas líneas de investigación y proyectos conjuntos.
La conducción de este estudio está a cargo de Mariela Bianco, investigadora de la Facultad de Agronomía de la Udelar, y Verónica Aguerre, investigadora del INIA. Ambas especialistas buscan estudiar la transición de una experiencia de innovación, desarrollada a lo largo de más de dos décadas, para que deje de ser una alternativa aplicada únicamente por un grupo reducido de productores y se convierta en una transformación de alcance nacional.
Según explicó la investigadora Verónica Aguerre, este trabajo se sustenta en una trayectoria prolongada de investigaciones y proyectos enfocados en la ganadería sobre campo natural. Este proceso ha permitido la consolidación de lo que los especialistas definen como un “nicho sociotécnico”. Este concepto se refiere a un espacio donde se ha logrado desarrollar una alternativa viable al sistema productivo dominante, apoyándose en dos pilares fundamentales: una propuesta de intensificación ecológica de la producción y una metodología de trabajo basada en la coinnovación, donde participan activamente productores, técnicos e investigadores.
Aguerre subrayó que en Uruguay ya existe evidencia concreta de que esta modalidad de trabajo optimiza los resultados. No obstante, señaló que el desafío actual radica en cómo trasladar esas experiencias, que hasta ahora han sido relativamente pequeñas, para generar un impacto sustantivo en todo el territorio nacional. En este contexto, el programa Procría surge como una oportunidad estratégica para estudiar este proceso de expansión. A pesar de que el programa ya alcanza a unos 1.000 productores, esta cifra sigue siendo baja en comparación con el universo de más de 25.000 productores ganaderos que operan en el país, aunque representa un primer paso relevante hacia una adopción masiva.
Para comprender cómo lograr que la innovación se consolide, el proyecto analizará el proceso de “anclaje”. Este término describe la manera en que una innovación fortalece sus bases tecnológicas, expande sus redes de actores involucrados y se integra progresivamente en las instituciones que pueden brindar el respaldo necesario. Aguerre enfatizó que la propuesta técnica por sí sola no es suficiente, ya que es imprescindible generar un contexto favorable y de apoyo institucional para que el modelo funcione. Por ello, la investigación se centrará en el desarrollo de redes institucionales y en la identificación de las barreras y conflictos que surgen cuando una experiencia exitosa a pequeña escala intenta implementarse para miles de productores.
Por su parte, Mariela Bianco señaló que esta iniciativa es una continuación de investigaciones previas, incluyendo el trabajo de doctorado de Aguerre, que confirmó la existencia del nicho sociotécnico en la ganadería sobre campo natural. El enfoque actual se centra en comprender los mecanismos que pueden impulsar una transición hacia sistemas productivos más sostenibles. Bianco destacó que el estudio tiene el valor agregado de desarrollarse en tiempo real y en condiciones productivas concretas, evitando el entorno controlado de una estación experimental para trabajar directamente en un contexto productivo real y bajo el marco de una política pública vigente.
Dada la complejidad del fenómeno, el equipo utilizará una combinación de herramientas cuantitativas y cualitativas, integrando conocimientos de diversas disciplinas. Bianco remarcó que la sostenibilidad en la ganadería no puede resolverse únicamente desde la producción animal, sino que requiere una mirada interdisciplinaria que incluya la sociología y la ciencia política.
Finalmente, las investigadoras aspiran a que los resultados de este proyecto de 48 meses sirvan como insumo fundamental para el diseño de futuras políticas públicas. El objetivo es identificar los factores que favorecen o dificultan la expansión de estas innovaciones para lograr una ganadería más resiliente, sostenible y competitiva ante las demandas de los mercados internacionales. El proyecto también contemplará la formación de recursos humanos, incluyendo financiamiento para estudiantes de maestría que se integrarán al equipo de investigación.


