Franco Colapinto no logró acceder a la Q3 en la sesión de clasificación del Gran Premio de Barcelona y partirá este domingo desde la decimotercera posición de la parrilla. El piloto argentino estuvo cerca de meterse entre los diez mejores, pero no consiguió el tiempo necesario en la Q2 para avanzar a la instancia decisiva, cerrando su tanda con un registro de 1.17.36.
A pesar de no haber alcanzado la fase final, el bonaerense volvió a demostrar superioridad frente a su compañero de equipo en Alpine, Pierre Gasly. Tal como había sucedido en las prácticas del viernes, Colapinto terminó por delante del francés, quien clasificó en el 14° puesto y largará inmediatamente detrás del argentino en la carrera del domingo en el circuito de Montmeló.
La actuación en la clasificación representó una evolución respecto a las sensaciones negativas del inicio del fin de semana. Colapinto había sido tajante tras los entrenamientos libres del viernes, calificándolo como "el peor viernes del año" luego de finalizar décimo y decimoquinto. Sin embargo, el equipo trabajó en el rendimiento del monoplaza A525 para intentar revertir la situación.
Aun así, el camino no fue sencillo y el piloto manifestó su frustración. Colapinto describió el rendimiento del auto como "un desastre", asegurando que, aunque intentó conducir "con el cuchillo entre los dientes", el vehículo no respondía a sus órdenes. Esta tensión quedó evidenciada en las imágenes de la transmisión, donde se vio al piloto golpear el volante con bronca tras cometer un error en una curva que le costó segundos vitales y le impidió el ingreso a la Q3.
El rendimiento del Alpine se vio seriamente afectado por las condiciones climáticas. Con temperaturas ambientales de 31°C y el asfalto alcanzando los 46°C, el control de la degradación de los neumáticos se volvió crítico. Lucas Corsino analizó que el auto pierde ritmo debido a un incremento en la temperatura del neumático, lo que eleva la presión, genera mayor desgaste y provoca que el balance se vuelva inestable. El propio Colapinto reportó por radio a su ingeniero, Stuart Barlow, que luchaba constantemente por encontrar agarre en todas las zonas de la pista.
En el plano técnico, Alpine enfrentó complicaciones adicionales. La escudería informó que violó el toque de queda el viernes por noche por segunda vez en la temporada para preparar un nuevo chasis, proveniente de su stock disponible, destinado al auto N.º 10 para el resto del fin de semana.
En la parte alta de la tabla, George Russell se adjudicó la pole position con un tiempo de 1.14.679, marcando un logro especial al ser su centésimo Gran Premio con Mercedes. Russell expresó sentirse bien desde el principio y con la mente en blanco, aunque advirtió que la carrera del domingo será una pelea difícil. El británico compartirá la primera fila con Lewis Hamilton, quien conducirá el Ferrari y partirá desde la segunda posición.
La segunda fila estará integrada por el italiano Kimi Antonelli, de Mercedes, en tercer lugar, y Lando Norris, de McLaren, que largará cuarto. Detrás de ellos partirán Max Verstappen y Hadjar, quien logró superar a Oscar Piastri en los instantes finales de la clasificación. El australiano de McLaren quedó relegado, seguido por Liam Lawson, Nico Hülkenberg y Charles Leclerc.
La sesión de Q3 estuvo marcada por un incidente dramático cuando Charles Leclerc perdió el control de su Ferrari y chocó violentamente contra el muro. El impacto provocó una bandera roja y dejó al monegasco sin tiempo para completar su última tanda, afectando su posición final en la grilla.
El Gran Premio de Barcelona se disputará este domingo y podrá seguirse a través de F1TV, Disney+, Fox Sports y el seguimiento minuto a minuto de Clarín.com.


