River Plate ha dado un paso decisivo en el mercado de pases al alcanzar un principio de acuerdo para la incorporación de Ángel Correa. El delantero, que llega procedente del Tigres de México, representa una apuesta ambiciosa para el equipo dirigido por Eduardo Coudet, quien ya ha manifestado su deseo de contar con el jugador en sus filas. El impacto de esta operación no se limita únicamente al renombre del futbolista, sino que se sustenta en un rendimiento deportivo muy sólido durante su última etapa en el fútbol mexicano.
El paso de Correa por Tigres, iniciado a mediados de 2025 tras su prolongada estancia en el Atlético de Madrid, resultó ser sumamente productivo. En el tiempo que militó en la Liga MX, el extremo nacido en San Lorenzo logró una continuidad destacable, disputando un total de 54 encuentros. Durante este periodo, que incluyó la participación en el torneo Apertura (disputado en la segunda mitad del año pasado), el último Clausura de la liga local, la Copa de Campeones de la Concacaf y la Leagues Cup, el jugador consiguió anotar 23 goles.
Estos números revelan una evolución significativa en la efectividad del delantero. Mientras que en sus diez años en el club español, el Atlético de Madrid, Correa registró un promedio de gol de 0,18, producto de 88 tantos en 469 partidos, su etapa en México elevó esa cifra a 0,42 goles por encuentro. Esta mejora en el promedio goleador es uno de los factores que genera mayor ilusión entre los hinchas del "Millo", especialmente después de un arranque de temporada complicado para River, marcado por una dura derrota ante Aldosivi en el marco de la Copa Argentina. En este contexto, la llegada de un jugador con la espalda y el presente de "Angelito" ofrece a Eduardo Coudet una herramienta clave para solucionar diversas cuestiones en el sector ofensivo.
Sin embargo, el cierre del ciclo de Correa en Tigres estuvo lejos de ser armonioso. A pesar de su buen desempeño en el campo, la relación con el club se volvió tensa recientemente. El jugador no formó parte de los dos partidos amistosos de pretemporada, debido a que se incorporó a los entrenamientos con un día de retraso. Esta situación derivó en que el delantero no fuera citado para la primera fecha del Apertura de la Liga MX, encuentro en el cual Tigres cayó 3-1 ante Tijuana.
La tensión escaló más allá de lo deportivo, trasladándose al ámbito personal. Sabrina Di Marzo, pareja del futbolista, utilizó sus redes sociales para denunciar una serie de ataques y amenazas recibidas a través de mensajes. En un posteo en Instagram, Di Marzo manifestó su indignación y puso un límite claro respecto a la seguridad de su familia. "En los últimos días recibí cientos de amenazas y puteadas no sólo para nosotros sino para mis hijas también y eso sí que tiene un límite. Es fácil humillar, es fácil hablar sin saber y es más fácil echar culpas que hacerse cargo de las cosas como son. Podría decir millones de cosas, pero prefiero callar. Pero con las niñas, no. Dejen de amenazar y de insultar sin saber la historia", expresó la mujer.
En el plano económico, la negociación entre River Plate y Tigres atravesó diversas etapas. Inicialmente, el club de Monterrey rechazó una oferta de 10 millones de dólares, manteniéndose firme en una cifra de 15 millones para ceder al jugador, quien contaba con un contrato vigente hasta junio de 2030. Mientras los clubes discutían el monto, Correa ya había avanzado en sus condiciones personales con River, manteniendo conversaciones mientras se encontraba de vacaciones en Madrid.
El proceso, que estuvo en pausa durante varios días, se aceleró este martes. Desde las oficinas del Monumental se contactó a las autoridades de Tigres para elevar la propuesta a 15 millones de dólares por el 100% de la ficha del extremo. Esta oferta fue recibida positivamente por el equipo mexicano, aunque todavía quedan detalles operativos por definir, principalmente relacionados con la modalidad y forma de pago de la transacción.
El deseo de Correa de regresar a la Argentina fue impulsado significativamente por el vínculo con Eduardo Coudet. El jugador mantuvo charlas casi diarias con el entrenador, lo que aceleró su decisión de unirse al proyecto de River como un refuerzo de jerarquía. Para concretar el traspaso, el club argentino aceptó cubrir el oneroso salario que el delantero ya percibía en Tigres, contrato que originalmente estaba pactado por cuatro temporadas más.


