“Nunca imaginé hasta dónde podía llevarme un sueño. Hoy solo puedo mirar atrás con orgullo y decir: GRACIAS. Gracias a mi familia. Gracias a mis compañeros. Gracias a cada aficionado que estuvo presente en cada etapa del camino”. Con estas palabras, el legendario portero Guillermo Ochoa, conocido globalmente como “Memo”, puso fin oficialmente a su trayectoria como futbolista profesional.
El anuncio del retiro se produjo 16 días después de que la selección mexicana fuera eliminada del Mundial 2026 tras caer ante el equipo de Inglaterra. En esta última edición del torneo de la FIFA, Ochoa desempeñó el papel de suplente, aunque logró sumar algunos minutos en el terreno de juego durante el enfrentamiento contra la República Checa en el tercer partido de la fase de grupos. Dicha participación fue vista como un reconocimiento otorgado por el director técnico Javier Aguirre hacia quien es considerado una leyenda de los tres palos.
Uno de los logros más destacados de su carrera es haber sido el único arquero convocado para seis Copas del Mundo, una marca que solo comparte con figuras de la talla de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Este récord subraya la longevidad y el nivel competitivo que mantuvo el guardameta a lo largo de las décadas.
La historia de Guillermo Ochoa comenzó en Guadalajara, donde nació el 13 de julio de 1985. Su camino profesional inició en 2003 en el Club América, uno de los equipos más importantes del fútbol mexicano. Durante los ocho años que permaneció en la institución, Ochoa logró consolidarse y conquistar diversos títulos, entre ellos el Clausura 2005, el Trofeo de Campeones 2005 y la Copa de Campeones de la Concacaf en 2006. Además de los logros colectivos, recibió reconocimientos individuales al ser nombrado en dos ocasiones como el mejor guardameta de la Liga MX.
En el año 2011, Ochoa inició su etapa en el fútbol europeo. Sus capacidades bajo los tres palos le abrieron las puertas primero en el Ajaccio de Francia. Posteriormente, continuó su trayectoria en España, donde defendió los colores del Málaga y del Granada, antes de trasladarse a Bélgica para jugar en el Standard Lieja. Aunque mostró pasión en cada club que representó, su máximo protagonismo se alcanzó vistiendo la camiseta de la selección mexicana, donde se convirtió en leyenda.
Su debut con la selección nacional ocurrió en 2005 bajo la dirección de Ricardo La Volpe, cuando tenía apenas 20 años. A pesar de su temprano inicio, el reconocimiento masivo llegó tiempo después. Aunque fue convocado a los Mundiales de 2006 y 2010, no sumó minutos en ninguno de esos dos torneos. Su consagración llegó en Brasil 2014, donde deslumbró con salvadas espectaculares, primero ante la selección anfitriona en la fase de grupos y más tarde contra Países Bajos en octavos de final, partido recordado por la polémica del “no era penal”.
Ochoa mantuvo su titularidad en las ediciones de Rusia 2018 y Qatar 2022, hasta que finalmente entregó la portería a Raúl Rangel para el Mundial 2026. En total, disputó 154 partidos con el equipo nacional, recibiendo 154 goles y logrando mantener su portería imbatible en 64 ocasiones. Su vitrina personal cuenta con siete títulos obtenidos con el Tri: seis ediciones de la Copa Oro (2009, 2011, 2015, 2019, 2023 y 2025) y una Concacaf Nations League (2024/2025).
Más allá de los números y los trofeos, el impacto de Ochoa trascendió lo deportivo. Sus guantes de oro cautivaron a diversas generaciones y facilitaron la llegada de otros porteros mexicanos al fútbol europeo, cargando durante años con las ilusiones de todo un país.
Hacia el final de su carrera, Ochoa vivió un regreso al Club América y tuvo paso por otros clubes internacionales como el Salernitana de Italia, el Avs Futebol de Portugal y el AEL Limassol de Chipre. Su trayectoria cerró el ciclo en el mítico Estadio Azteca, el lugar donde comenzó su viaje profesional y donde terminó de escribirse su historia en el fútbol.


