La crisis por el suministro de carburantes ha alcanzado un punto crítico en las ciudades de La Paz y El Alto, generando un clima de creciente malestar social y una desestabilización en el transporte urbano. Este viernes 29 de mayo de 2026, la población ha manifestado su descontento ante la persistente escasez de diésel y gasolina, insumos básicos para el funcionamiento de la movilidad en ambas urbes.
Desde la jornada de ayer, jueves, se han registrado diversas acciones de protesta que incluyen el establecimiento de bloqueos en múltiples puntos estratégicos de La Paz y El Alto. Estas medidas de presión han sido impulsadas por ciudadanos y conductores que se encuentran a la espera de poder adquirir combustible, enfrentando largas jornadas de espera sin garantías de abastecimiento inmediato.
Para este viernes, el foco de las protestas se ha concentrado en el sur de la ciudad de La Paz. Específicamente, se han reportado concentraciones y medidas de presión en una estación de servicio ubicada en la calle 35 de la zona de Cota Cota. La situación en este punto refleja la desesperación de los usuarios que intentan llenar sus tanques en un entorno de incertidumbre sobre la llegada de nuevos cargamentos de combustible.
La magnitud de la crisis se evidencia en la extensión de las filas de vehículos. Según reportes proporcionados por lectores del medio Urgente.bo, la hilera de automóviles y camiones que esperan su turno para cargar combustible se extiende considerablemente, llegando incluso hasta el Valle de las Ánimas. Lo más alarmante de este hecho es el tiempo de espera que están soportando los conductores, quienes, según los testimonios, se encuentran estacionados en estas filas desde el pasado lunes, sumando ya varios días de espera continua.
A este escenario de escasez y protestas ciudadanas se ha sumado una medida de fuerza contundente por parte del sector transporte. Los transportistas han declarado un paro indefinido, suspendiendo sus actividades laborales hasta que se produzca una mejora tangible y sostenible en el suministro de diésel y gasolina. Esta decisión ha dejado a miles de ciudadanos sin su medio de transporte habitual, complicando el traslado hacia los centros de trabajo y estudio.
Como consecuencia directa de la huelga de transportistas y la falta de combustible, la circulación de vehículos en la ciudad de La Paz se ha reducido drásticamente. Las calles, que habitualmente presentan un flujo intenso de tráfico, muestran ahora una presencia mínima de unidades de transporte público. Esta escasez de oferta de transporte ha generado un fenómeno de especulación y aumento de costos en los pocos servicios que aún se encuentran operativos.
Se ha reportado que los minibuses que todavía circulan por las calles de la capital paceña han incrementado sus tarifas de manera unilateral. Rutas que anteriormente tenían un costo establecido de 3.50 bolivianos están siendo cobradas ahora a 5 bolivianos. Este incremento representa un impacto económico directo para el usuario final, quien debe pagar un monto mayor en un contexto donde el servicio es limitado y la disponibilidad de transporte es incierta.
En resumen, la situación en La Paz y El Alto este 29 de mayo de 2026 se caracteriza por un desabastecimiento de combustible que ha escalado desde la espera en las estaciones de servicio hasta la paralización del transporte público y el incremento de los pasajes. El malestar social se mantiene vigente mientras las filas en zonas como Cota Cota y el Valle de las Ánimas continúen extendiéndose y el sector transporte mantenga su medida de paro indefinido.


