El economista y exdirector de Presupuesto, Luis Reyes, ha emitido una serie de advertencias sobre las posibles repercusiones económicas que la actual crisis en Medio Oriente podría acarrear para la República Dominicana. Durante una entrevista concedida en el programa "Propuesta de la Noche", el especialista señaló que el entorno geopolitico actual tiene el potencial de generar fuertes presiones inflacionarias, lo cual limitaría significativamente el margen de maniobra de la política económica del país.
Uno de los puntos centrales del análisis de Reyes es el incremento en la factura petrolera, la cual se estima podría alcanzar unos 900 millones de dólares. Según el economista, este aumento financiero sería manejable para el Estado dominicano, apoyándose en las reservas internacionales mantenidas por el Banco Central. No obstante, Reyes subrayó que el verdadero peligro no reside en la capacidad de pago de la factura petrolera, sino en el impacto directo y colateral que este fenómeno tendría sobre los precios internos del mercado nacional.
En este sentido, el especialista advirtió que los sectores más vulnerables a estas fluctuaciones son el transporte, la energía y, muy especialmente, los alimentos. Reyes explicó que el incremento en los costos del petróleo y de los fertilizantes ya está ejerciendo una presión palpable sobre la inflación. De acuerdo con sus proyecciones, es probable que hacia finales del tercer trimestre del año se comiencen a sentir aumentos en los precios de productos básicos, los cuales tienen una alta incidencia en la canasta familiar dominicana.
Para respaldar esta tesis, el economista hizo referencia a los reportes de organismos internacionales, destacando que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha informado sobre alzas sostenidas en los precios de los alimentos a nivel global, lo que coloca a la economía local en una posición de riesgo ante la importación de estos insumos.
En cuanto a la respuesta institucional, Luis Reyes analizó la postura del Banco Central de la República Dominicana. Según el economista, la entidad monetaria ha optado por implementar una política monetaria calificada como “neutra”. Esta decisión responde a una estrategia donde se privilegia el crecimiento económico por encima de un endurecimiento más agresivo de las medidas para controlar la inflación. A juicio de Reyes, el objetivo de mantener esta neutralidad es evitar que la economía sufra una desaceleración mayor y prevenir un aumento significativo en las tasas de interés que podría afectar el consumo y la inversión.
Por otro lado, el experto alertó sobre el riesgo específico que enfrenta el sector eléctrico. De continuar la tendencia alcista en los precios internacionales del crudo y del gas natural, este sector sería uno de los más afectados. Esta situación podría obligar al Estado a incrementar los subsidios eléctricos, lo que a su vez ejercería una presión adicional sobre el déficit fiscal del gobierno central.
Asimismo, Reyes señaló que un escenario de tensiones geopolíticas prolongadas en Medio Oriente no se limitaría solo a los precios energéticos. El economista indicó que factores críticos para la economía dominicana, tales como el comercio exterior, el flujo de remesas, el volumen de exportaciones y el sector turístico, podrían verse comprometidos si la inestabilidad internacional persiste en el tiempo.
A pesar de estas alertas y del entorno de incertidumbre, el país muestra señales de resiliencia económica. Reyes mencionó que, según datos recientes suministrados por el Banco Central, la economía dominicana registró un crecimiento del 4.0 % durante el periodo comprendido entre enero y abril de 2026. Este avance ha sido impulsado principalmente por el dinamismo de sectores clave como la minería, la construcción, el turismo y los servicios financieros.
En conclusión, aunque las cifras de crecimiento actual son positivas, el análisis de Luis Reyes sugiere que la República Dominicana debe navegar con cautela. La combinación de mayores costos energéticos y la volatilidad de los precios globales de los alimentos representa un desafío constante para la estabilidad de los precios internos y la sostenibilidad fiscal del país.


