El ingreso de Javier Milei y su gabinete a la Catedral Metropolitana para asistir al Tedeum y escuchar el discurso del arzobispo porteño, Jorge García Cuerva, estuvo marcado por una ausencia notable que rápidamente capturó la atención de las redacciones periodísticas: la invisibilidad de Patricia Bullrich. "No está Patricia", fue el comentario recurrente que surgió entre los presentes y quienes seguían la cobertura desde las redacciones un lunes desapacible.
Si bien la senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza estuvo físicamente presente en la ceremonia, la transmisión oficial evitó deliberadamente mostrarla durante el evento. Este gesto de ninguneo se profundizó posteriormente, cuando Bullrich tampoco fue vista en el Cabildo. La situación intentó disimularse recién en el balcón de la Casa Rosada, donde apareció mezclada con el Presidente y otros funcionarios del gabinete, aunque el daño en la percepción de su jerarquía ya estaba hecho.
Este escenario es el reflejo de un momento crítico que atraviesa Bullrich dentro de la estructura gubernamental desde hace varias semanas. La tensión se ha manifestado en confrontaciones abiertas, como cuando la senadora criticó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, debido a inconsistencias detectadas en su declaración jurada, solicitándole que adelantara la presentación de la misma. Sin embargo, el malestar de Bullrich trasciende la figura de Adorni; la dirigente se siente destratada por Karina Milei, la hermana del Presidente, y percibe un vacío progresivo de poder en sus funciones actuales.
Aunque Bullrich continúa participando en las reuniones de gabinete y formando parte de la mesa política, es evidente que ha perdido el peso político que ostentaba durante su gestión como ministra de Seguridad. Su perfil personalista no es bien recibido dentro del núcleo duro del mileísmo, una realidad que se le hace sentir a través de gestos que, por el momento, ella ha decidido tolerar.
En el ámbito privado, Bullrich no oculta que su prioridad es posicionarse como candidata a nivel nacional. A pesar de que algunos sectores la perfilan para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad contra Jorge Macri, una postulación para dicho cargo no es de su total convicción. Ante este panorama y la pérdida de terreno de Adorni, el entorno gubernamental ya comienza a barajar nombres considerados más "leales" para futuras candidaturas, mencionando a Sandra Pettovello, Luis Caputo o Federico Sturzenegger. Si bien ninguno de ellos posee experiencia electoral, se considera que podrían contar con el respaldo directo de la figura de Javier Milei.
Por su parte, Bullrich evita el choque directo. Es consciente de que propiciar una crisis abierta podría perjudicarla frente a una opinión pública que actualmente la posiciona como una de las dirigentes con mejor imagen positiva. Respecto al desplante en el Cabildo, existen versiones contradictorias en su entorno: algunos aseguran que nunca fue informada de que debía asistir y que se quedó saludando a la gente en la Plaza de Mayo, mientras que otros allegados afirmaron tempranamente que se le había impedido el ingreso.
La dinámica de tensión también se trasladó a la reunión de Gabinete. Hace poco más de dos semanas, el Presidente la retó por haberlo interrumpido mientras hablaba. En el encuentro más reciente, Bullrich mantuvo un perfil bajo y no se escuchó su voz mientras Milei realizaba un análisis teórico sobre el modelo económico, un tipo de debate que no es el predilecto de la senadora, quien prefiere las reuniones de mesa política centradas en temas de coyuntura.
En contraste con el aislamiento de Bullrich, el Tedeum marcó la revitalización de Santiago Caputo. El asesor presidencial fue invitado por el propio Milei a la ceremonia, lo que fue interpretado como un mensaje para apaciguar la interna con Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Para reforzar este gesto de distensión, Caputo se dejó fotografiar sonriente junto a Lule Menem en la Plaza de Mayo.
Caputo, quien adoptó un look inspirado en el personaje Thomas Shelby de la serie "Peaky Blinders", luciendo boina y sobretodo, se mostró cercano a Manuel Adorni y a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy. La imagen más significativa ocurrió en el balcón de la Casa Rosada, donde Caputo quedó retratado junto a Karina y Javier Milei, evocando la imagen del "Triángulo de Hierro", sugiriendo que la interna en ese núcleo ha quedado en segundo plano.
Finalmente, el influyente consejero ha utilizado sus redes sociales para enviar mensajes cifrados. A través de citas de series y películas, Caputo ha reflexionado sobre los valores. Recientemente, destacó la figura de Jon Snow de "Game of Thrones", señalando que el personaje actúa guiado por el honor, el deber y los principios que hicieron grande a Occidente, un mensaje que muchos analistas políticos buscan trasladar a la situación actual del Gobierno.


