La Inversión Extranjera Directa (IED) en México ha logrado un desempeño sobresaliente durante el arranque del año, alcanzando un máximo histórico en el primer trimestre. Según los datos oficiales, la cifra ascendió a 23 mil 591 millones de dólares (mdd), lo que representa un incremento anual del 10.4 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, calificó estos resultados como una señal sumamente positiva para la economía nacional. De acuerdo con el funcionario, este flujo de capitales demuestra que los inversionistas internacionales mantienen una apuesta firme por México, confiando en que el país conservará una posición privilegiada dentro de la estructura de integración comercial de Norteamérica.
Durante la presentación de los resultados trimestrales, Ebrard enfatizó que la confianza de los inversionistas extranjeros se ve reafirmada por el volumen de capital proveniente de Estados Unidos. Según el secretario, la magnitud de esta inversión evidencia la certidumbre existente respecto a la relación comercial de largo plazo, sustentada en el tratado comercial vigente entre México y el país vecino.
Al analizar la composición de estas cifras, destaca el papel fundamental de la reinversión de utilidades. Este componente experimentó un crecimiento notable, pasando de 16 mil 647 millones de dólares a 22 mil 222 millones de dólares, lo que supone un aumento anual del 33.5 por ciento. Para el secretario de Economía, este dato es particularmente relevante, ya que indica que las empresas que ya operan en territorio mexicano están decidiendo reinvertir sus ganancias en el país.
Por otro lado, las nuevas inversiones también registraron un avance, aunque en una proporción menor. Estas pasaron de mil 586 mdd a mil 705 mdd en el primer trimestre, lo que representa un crecimiento anual del 7.5 por ciento.
En cuanto a la distribución sectorial, el dinamismo se concentró principalmente en la manufactura avanzada, los servicios financieros, la infraestructura y la minería. Específicamente, la fabricación de vehículos captó inversiones por 4 mil 33 millones de dólares, reportando un aumento anual del 20.4 por ciento. Por su parte, el sector de seguros y servicios financieros fue uno de los más fuertes, captando 6 mil 851 millones de dólares, un incremento del 28.8 por ciento.
Desde la perspectiva geográfica, Estados Unidos se consolidó nuevamente como la principal fuente de IED para México, aportando 10 mil 210 millones de dólares, con un crecimiento anual del 23.6 por ciento. El resto de los principales orígenes fueron España, con 3 mil 804 mdd; Australia, con mil 446 mdd; Japón, con 985 mdd; y Canadá, con 894 mdd. Entre estos cinco países se concentró el 73.5 por ciento de la inversión total recibida.
No obstante, algunos especialistas sugieren leer estos datos con cautela. José Carlos Rodríguez Pueblita, profesor de Economía del IPADE, señaló que si bien el desempeño confirma la confianza de las empresas ya instaladas, esto no se traduce necesariamente en una aceleración general del ecosistema de inversión. El académico explicó que una parte muy importante del crecimiento proviene de la reinversión de utilidades y no de la llegada de nuevas empresas, una conducta que considera constante en las estadísticas oficiales.
Rodríguez Pueblita añadió que las compañías internacionales expanden sus operaciones en México aprovechando la ventaja competitiva del país frente a los aranceles impulsados por el presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, advirtió sobre un contraste preocupante con la inversión privada nacional. Según una encuesta de expectativas empresariales del IPADE para 2026, solo el 40 por ciento de los empresarios considera que es un buen momento para invertir en el país, cifra que cae significativamente frente al 54.4 por ciento registrado en el primer semestre de 2024. Para el experto, es fundamental que la inversión extranjera y la nacional se muevan en la misma dirección para lograr un crecimiento sostenido.
Finalmente, el análisis realizado por México, ¿Cómo Vamos? subrayó que para capitalizar plenamente el fenómeno del nearshoring, el país debe resolver cuellos de botella estructurales. Se destacó la necesidad urgente de contar con energía suficiente, confiable y competitiva, especialmente para atraer industrias de alta tecnología como centros de datos, inteligencia artificial y manufactura de componentes electrónicos. Asimismo, se hizo hincapié en que el flujo de inversiones debe ir acompañado de una planeación regional, infraestructura hídrica y un ordenamiento territorial adecuado para evitar presiones excesivas sobre los recursos naturales y las comunidades.


