En la ciudad de Tegucigalpa, Honduras, la reconocida periodista Lucía Alvarado fue distinguida con el premio “Álvaro Contreras” 2026, un reconocimiento otorgado por el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH). Durante el acto de entrega, Alvarado compartió una serie de reflexiones profundas sobre la naturaleza del ejercicio periodístico en la actualidad, subrayando que la profesión debe cimentarse estrictamente sobre principios, ética y credibilidad para poder preservar la confianza del público.
En su discurso, la galardonada hizo un énfasis especial en la formación de las nuevas generaciones de comunicadores. Alvarado aconsejó a quienes están iniciando su trayectoria en el periodismo que deben priorizar la ética, definiéndola como "la base" fundamental de la profesión. En este sentido, advirtió sobre los riesgos de enfocarse exclusivamente en alcanzar una visibilidad rápida o en priorizar la velocidad de la información sin asumir la responsabilidad que conlleva el oficio.
La periodista fue enfática al señalar que el talento, por sí solo, no es suficiente para sostener una carrera periodística a largo plazo. Según sus palabras, el camino del periodismo no se siente ni se sostiene únicamente con capacidades innatas o talentos, sino que requiere de principios sólidos que guíen cada acción y cada publicación. Para Alvarado, la ética no debe ser vista como un elemento opcional o complementario, sino como el cimiento indispensable sobre el cual se construye la labor informativa.
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue el llamado a los jóvenes periodistas para que cambien su enfoque de prioridades. Alvarado instó a los principiantes a no apresurarse por ser visibles ante la sociedad, sino a esforzarse genuinamente por ser creíbles. Asimismo, señaló que no deben conformarse con la rapidez al informar, sino que deben dedicar sus esfuerzos a informar correctamente. Esta distinción entre la rapidez y la calidad es, según la periodista, crucial para el respeto a la audiencia.
Alvarado reflexionó sobre la naturaleza de la confianza en el ámbito periodístico, describiéndola como un activo que se construye lentamente a través del tiempo y la constancia, pero que posee una fragilidad inherente, ya que puede perderse en un solo instante si no se actúa con responsabilidad. En este contexto, recalcó que haber mantenido esa confianza a lo largo de su trayectoria ha representado uno de los compromisos más significativos y trascendentales de su vida profesional.
En el plano personal, la periodista aprovechó el espacio para expresar su gratitud hacia el círculo de apoyo que la ha acompañado en las diversas etapas de su carrera. Manifestó un agradecimiento especial a su familia y, de manera muy particular, a su hija, Lucía Alejandra. Alvarado aseguró que, junto a ella, inició este camino profesional incluso antes del nacimiento de su hija, sin ser plenamente consciente de ello en aquel momento.
Además del apoyo familiar, la premiada reconoció la importancia de las amistades que el ejercicio de la profesión le permitió cultivar. Agradeció a aquellos amigos que estuvieron presentes en los momentos más difíciles, brindando soporte a través de llamadas, palabras de aliento, oraciones o una mano amiga en los instantes de mayor necesidad.
Para concluir su intervención, Lucía Alvarado atribuyó gran parte de su formación y crecimiento profesional a Radio HRN, el medio de comunicación en el cual laboró durante 34 años. Describió este periodo como una escuela fundamental donde aprendió el valor de la "inmediatez con responsabilidad", un concepto que equilibra la necesidad de informar rápido con la obligación de ser precisos. Finalmente, destacó que su paso por dicho medio consolidó su compromiso con la verdad y el respeto absoluto hacia la audiencia que consume la información.

