Mientras en Caracas se registraba un despliegue de helicópteros estadounidenses y militares en traje de campaña en una demostración de poder, en la Ciudad de Panamá se desarrollaba una jornada de discusiones fundamentales para el futuro político de Venezuela. Un grupo de treinta dirigentes políticos, entre los cuales se encontraban siete expresos políticos, se reunieron para definir la estrategia necesaria que permita encauzar la transición democrática en el país sudamericano.
El encuentro, llevado a cabo en el hotel Megapolis de la capital panameña, representó un momento significativo, ya que habían transcurrido más de dos años desde la última reunión presencial del pleno de la Plataforma Unitaria. La convocatoria logró reunir a líderes que volaron desde Venezuela y Madrid, mientras que María Corina Machado se trasladó desde Washington D.C. para encabezar las sesiones.
Desde el viernes y hasta la mañana del sábado, los asistentes participaron en una sesión cerrada centrada en dos ejes principales. El primero fue la definición de un cronograma electoral claro y el segundo fue la articulación de mecanismos específicos para que el gobierno de los Estados Unidos acelere la implementación de la denominada “fase 2” del plan de tres etapas propuesto por el secretario Marco Rubio.
Al finalizar las reuniones, María Corina Machado actuó como vocera en una rueda de prensa donde subrayó que la celebración de una elección presidencial es indispensable. Durante su intervención, quedó en evidencia el desafío de liderazgo que enfrenta Machado: la necesidad de mantener la cohesión de una coalición diversa sin generar contradicciones con el enfoque del gobierno estadounidense, socio fundamental para lograr un cambio real en Venezuela.
En cuanto al proceso electoral, existió un consenso absoluto sobre la necesidad de ir a las urnas para elegir un presidente. No obstante, el punto de fricción se centró en los plazos. Según los planteamientos de Machado y diversos expertos técnicos, sería posible celebrar los comicios en un periodo de siete meses, e incluso algunos sugirieron que ciertos lapsos podrían acelerarse. En contraposición, el horizonte temporal planteado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos gravita hacia el año 2028.
Al ser consultados sobre la fecha ideal, la mayoría de los dirigentes presentes se inclinaron por un lapso que oscila entre el periodo más corto mencionado y el segundo semestre de 2027. A pesar de estas diferencias, todos coincidieron en la urgencia de establecer un calendario electoral preciso. Sin embargo, surgió una percepción compartida entre los asistentes: ni el gobierno interino de facto ni la administración estadounidense parecen tener un interés real en apresurar el llamado a las urnas.
La composición de la coalición fue visible durante la rueda de prensa, donde la ubicación de los asistentes fue decidida mediante un sorteo. María Corina Machado se ubicó en el centro, flanqueada a su derecha por representantes de Acción Democrática (AD) y a su izquierda por aliados de tendencia centroizquierda, como José Luis Farías (Centrados) y figuras de la disidencia chavista, representadas por Atenea Jiménez y Rodrigo Cabezas.
La delegación que viajó desde Venezuela estuvo conformada por Delsa Solórzano, Biaggio Pillieri, Piero Maroun, Juan Carlos Caldera, Adriana Pichardo, Andrea Tavares, Rodrigo Cabezas, Juan Pablo Guanipa y Noel Álvarez, entre otros. Por su parte, desde Madrid se trasladaron Atenea Jiménez, Antonio Ledezma y Leopoldo López. Asimismo, el encuentro contó con la participación de miembros de Vente Venezuela y del Comando Con Venezuela.
Un momento destacado de la jornada fue la entrada de María Corina Machado al salón, acompañada por una niña venezolana que quedó huérfana tras cruzar la selva del Darién junto a su madre. Machado dedicó sus primeras palabras a la menor, reforzando su promesa de facilitar el retorno a la patria de los migrantes, aunque reconoció que su propio regreso aún no tiene una fecha establecida.
Durante la sesión de preguntas, la dirigente abordó la compleja situación económica del país y reiteró con firmeza su candidatura presidencial. También hizo referencia al despliegue aéreo en Caracas con un tono bromista al ser cuestionada sobre si dicha movilización buscaba trasladarla de vuelta al país. Adicionalmente, Machado agradeció las declaraciones del presidente electo Edmundo González Urrutia, quien planteó la necesidad de acudir a las urnas. Con este respaldo, la coalición considera superada la etapa de enfocarse únicamente en el reconocimiento de un triunfo anterior, abriendo la puerta para presionar por la convocatoria de nuevos comicios.
Machado enfatizó que para lograr los cambios estructurales en Venezuela es necesaria la incorporación de todos los sectores políticos, incluyendo a la disidencia chavista. El clima entre los asistentes se mantuvo cordial, y las intervenciones de la líder fueron recibidas con aplausos por parte de la militancia.
Tras la rueda de prensa, los dirigentes se dirigieron a la avenida Cuba para llevar a cabo un mitin con la comunidad venezolana residente en Panamá. Entre los asistentes se encontraba Rita Giardullo, una venezolana en silla de ruedas quien, visiblemente conmovida, expresó su esperanza en el retorno de la democracia a su país. La cumbre de Panamá se posiciona así como el paso inicial para avanzar hacia la meta de la restauración democrática en Venezuela.


