El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) ha presentado un análisis económico detallado en el que advierte sobre la trayectoria de los precios en el país. A través de su estudio titulado "Aportes para el Debate", la institución proyecta que Bolivia registrará una inflación de dos dígitos durante el año 2026, lo que representaría el segundo año consecutivo en el que el país enfrentaría este fenómeno económico.
Según el informe técnico, este incremento en el índice de precios no es un evento aislado, sino el resultado de la convergencia de diversos factores críticos que presionan la economía nacional. El documento identifica tres ejes principales que impulsarán el alza de los costos y afectarán el poder adquisitivo de la población en el periodo proyectado.
El primero de estos factores es la posibilidad de un ajuste en el precio de los combustibles. El estudio del Cedla señala que un eventual cambio en los costos de estos insumos energéticos actuaría como un detonante significativo. Dado que el combustible es un elemento transversal en la cadena de producción y distribución, cualquier modificación al alza en sus precios tiende a trasladarse rápidamente a los costos de transporte y, en consecuencia, al precio final de los productos básicos y servicios que llegan al consumidor final.
En segundo lugar, el reporte pone especial énfasis en la persistente presión cambiaria. El Cedla vincula directamente este fenómeno con la escasez de divisas que atraviesa el país. La dificultad para acceder a moneda extranjera genera una tensión en el mercado que impacta la estabilidad de los precios, especialmente en aquellos bienes que dependen de la importación. La presión sobre el tipo de cambio, derivada de la falta de divisas, se traduce en un incremento de los costos operativos para los importadores, quienes eventualmente ajustan sus precios de venta para compensar la brecha cambiaria.
Sumado a estos componentes macroeconómicos, el informe del Cedla incorpora la variable de los bloqueos como un factor agravante. El estudio advierte que las interrupciones en la transitabilidad y el flujo de mercancías debido a los bloqueos contribuyen a elevar la inflación. Estas medidas de presión social afectan la logística de distribución, provocando desabastecimientos temporales en ciertos mercados y un incremento en los costos de flete, lo que termina impulsando aún más la tendencia alcista de los precios.
La proyección de que Bolivia registre una inflación de dos dígitos por segundo año consecutivo en 2026 sugiere un escenario de inestabilidad en los precios que el Cedla busca poner sobre la mesa a través de su documento "Aportes para el Debate". La interacción entre el costo de los combustibles, la crisis de divisas y las interrupciones logísticas crea un ciclo donde la presión inflacionaria se retroalimenta, dificultando la estabilización económica.
En resumen, el análisis técnico del Cedla advierte que la combinación de ajustes energéticos, la fragilidad en la disponibilidad de moneda extranjera y la recurrencia de bloqueos son los pilares que sostendrían una inflación elevada para el año 2026. El estudio subraya que estos elementos no actúan de forma aislada, sino que se potencian mutuamente, configurando un panorama donde la inflación de dos dígitos se convierte en la proyección central para el cierre del periodo analizado.


