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Crisis energética en EE. UU.: El desafío de Trump ante la escalada de los precios de la gasolina

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Crisis energética en EE. UU.: El desafío de Trump ante la escalada de los precios de la gasolina

La crisis energética se ha convertido en una pesadilla financiera para los ciudadanos comunes y en un complejo desafío político para la Casa Blanca. En un contexto donde la inflación resurge y los salarios reales experimentan una reducción, los votantes están señalando directamente al presidente Donald Trump por el incremento en los costos del combustible, que ya alcanza los US$ 4,50 el galón. Actualmente, el mandatario enfrenta un momento decisivo para intentar evitar que los precios de la gasolina superen los máximos registrados durante la era de Biden.

Para mitigar el impacto económico, la administración de Trump ha implementado una serie de medidas de emergencia. Entre estas acciones destaca la extracción de petróleo de las reservas estratégicas de Estados Unidos al ritmo más rápido jamás registrado. Asimismo, se han eliminado diversas restricciones de envío y se han flexibilizado algunas de las sanciones impuestas a Rusia y Venezuela. La Casa Blanca también ha otorgado una exención de 60 días a la Ley Jones como parte de sus esfuerzos por estabilizar los mercados.

A través de un comunicado, la portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, afirmó que el presidente considera que se trata de interrupciones temporales a corto plazo. Rogers recordó que Trump logró reducir anteriormente los precios del petróleo y el gas a mínimos de varios años a una velocidad récord y aseguró que, una vez que el tráfico en el estrecho de Ormuz se normalice, los precios de la energía volverán a descender.

No obstante, algunas de las propuestas adicionales han generado escepticismo. Trump ha respaldado la posibilidad de suspender el impuesto federal a la gasolina, que es de 18,4 centavos por galón. Sin embargo, un análisis realizado por el Penn Wharton Budget Model, un grupo de expertos no partidista, advierte que una exención del impuesto que cubriera los 122 días de la temporada de conducción de verano costaría US$ 11.500 millones en ingresos perdidos para el Fondo Fiduciario de Carreteras. Según el estudio, el alivio para el consumidor sería mínimo: alguien que llene un tanque de 15 galones una vez por semana solo ahorraría un total de US$ 35 durante toda la pausa.

Desde una perspectiva técnica, Jason Bordoff, director fundador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, señaló que una exención del impuesto podría impulsar la demanda de combustible en un momento de escasez de oferta, sugiriendo que sería una medida contraria a lo necesario. Esta postura coincide con la de Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, quien calificó tales medidas como un "truco", respaldando una opinión similar que sostuvo Barack Obama en 2008.

Ante la gravedad de la situación, algunos legisladores han sugerido la llamada opción "nuclear": prohibir o restringir las exportaciones estadounidenses de petróleo crudo y productos derivados. Aunque algunos analistas admiten que esto podría reducir los precios internos rápidamente, advierten que el efecto sería fugaz y desestabilizaría los mercados globales. Esta medida podría provocar que las refinerías reduzcan la producción, afectando severamente a las compañías petroleras de Texas y disparando los precios del petróleo a nivel mundial.

En cuanto a la producción interna, los datos de la Administración de Información Energética (EIA) muestran que, aunque se alcanzan niveles récord, no ha habido una aceleración significativa desde que Trump asumió el cargo. La producción aumentó a 13,7 millones de barriles por día la semana pasada, una cifra muy cercana a los 13,8 millones reportados a finales de 2025. La EIA proyecta que la producción se mantenga estable este año en 13,6 millones de barriles por día, con un incremento modesto a 14,1 millones para el próximo año.

La situación se complica debido a la inoperatividad de las herramientas diplomáticas tradicionales. Bob McNally, ex asesor energético del presidente George W. Bush, explicó que en el pasado la solución más efectiva era solicitar a Arabia Saudita que aumentara la oferta. Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz ha bloqueado gran parte de las exportaciones saudíes, eliminando esa opción.

Este escenario ha llevado a expertos como McNally a prever un aumento en las tensiones con Irán. Su firma estima que existe un 70 % de probabilidades de que se reanuden las hostilidades en las próximas cuatro a seis semanas, frente a solo un 10 % de posibilidades de alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho en el corto plazo. Si el conflicto escala y se daña la infraestructura energética regional, los futuros del petróleo crudo Brent podrían subir a US$ 150 el barril, acercándose al máximo de US$ 147,50 registrado en julio de 2008.

Finalmente, Jan Stuart, estratega energética global de Piper Sandler, prevé que la crisis empeore durante la primavera y el verano, proyectando que la gasolina podría alcanzar los US$ 5 el galón este mismo mes. Stuart estima que el crudo Brent promedie los US$ 130 por barril el próximo trimestre y se mantenga cerca de los US$ 100 el año entrante. En conclusión, para diversos analistas, la única solución real y definitiva es la reapertura del estrecho de Ormuz.

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