El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, enfrenta un escenario de creciente tensión dentro de su propio espacio político. Durante un acto realizado este jueves en La Plata, la fragilidad de su consenso interno quedó expuesta cuando gritos solicitando respuestas sobre la liberación de Cristina Kirchner interrumpieron su exposición. El episodio es visto como un síntoma más de la resistencia que el mandatario provincial encuentra en su territorio mientras proyecta su camino hacia una posible candidatura presidencial.
El principal obstáculo en el armado nacional de Kicillof es el choque con diversos sectores del peronismo. En distintas facciones del partido existe un malestar palpable hacia el gobernador y sus colaboradores más cercanos, el ministro de Gobierno Carlos “Carli” Bianco y Andrés “Cuervo” Larroque. En conversaciones privadas, algunos dirigentes llegan a describirlos como enemigos en lugar de compañeros.
Desde el ala dura del kirchnerismo y La Cámpora, las críticas son severas. En ámbitos estrictamente confidenciales, califican a Kicillof como un dirigente "faccioso", "mesiánico" y "monotemático". Los cuestionamientos se centran en su supuesta incapacidad para escuchar, su tendencia al aislamiento junto a su entorno de confianza y la precipitación en el lanzamiento de una candidatura nacional. Algunos sectores advierten que podría estar repitiendo el error de Horacio Rodríguez Larreta al romper con su jefe político y perder aliados prematuramente. De hecho, en La Plata circula la broma de que el comando de Kicillof mantiene un retrato de Larreta como recordatorio de los errores que deben evitar.
Fuera del kirchnerismo, el diagnóstico es similar. Un dirigente histórico del PJ, que no participa en la interna con Cristina Kirchner, describió la gestión del gobernador y sus operadores como una "concepción de centro de estudiantes" basada en un "manual frepasista" que carece de amplitud. Este referente señaló la debilidad territorial de Kicillof, afirmando que su gabinete provincial funciona como una cooperativa loteada y que, en convocatorias recientes, los intendentes bonaerenses le han dado la espalda.
La resistencia también tiene un componente geográfico. Un diputado del Peronismo Federal, participante del encuentro en Parque Norte, cuestionó la lógica del AMBA que aplica el gobernador, señalando que es imposible ganar una presidencia sin sumar votos en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, subrayó que, a pesar de sus diferencias actuales con Cristina Kirchner, en el resto del país Kicillof sigue siendo percibido como kirchnerista.
Por su parte, el Frente Renovador de Sergio Massa mantiene una distancia técnica. Si bien no se muestran hostiles, consideran que el gobernador está construyendo una línea interna dentro del peronismo en lugar de un armado presidencial sólido, replicando un modelo provincial que no se ajusta a las lógicas nacionales. Incluso desde sectores sindicales tradicionales se le critica un anacronismo, mencionando que la publicación de un libro sobre Keynes en 2026 demuestra que está fuera de foco, mientras la ciudadanía demanda propuestas sobre el futuro.
Ante este escenario de fragmentación, ha surgido la advertencia sobre el "fantasma del 5%". Dirigentes peronistas recuerdan el trauma de 2017, cuando los votos de Florencio Randazzo impidieron que Cristina Kirchner venciera a Esteban Bullrich. El temor es que, si sectores disconformes deciden ir por fuera del PJ en 2027, un pequeño porcentaje de votos podría frustrar las aspiraciones de Kicillof y obligarlo a un balotaje donde el antiperonismo tendría la ventaja.
La competencia para 2027 ya es una realidad. Además de Kicillof, figuran nombres como el sanjuanino Sergio Uñac, el tucumano Juan Manzur y el santiagueño Gerardo Zamora. Sergio Massa también permanece en la grilla, evaluando el escenario electoral del próximo año. Existe incluso la conjetura de que Cristina Kirchner, Massa y Máximo Kirchner podrían bendecir una candidatura alternativa, como la de Uñac, dejando al gobernador aislado. Aunque el entorno de Kicillof no descarta esta posibilidad, sostienen que el ganador se definirá en una PASO basada en la competitividad.
Para intentar contener esta diáspora, el gobernador riojano Ricardo Quintela propuso la creación de una mesa política que reúna a Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, gobernadores y referentes como José Mayans, Jorge Capitanich y Sergio Uñac.
Desde el equipo de Kicillof, sin embargo, devuelven los ataques asegurando que Cristina y Máximo no desean que el gobernador llegue a la Casa Rosada. Desestiman las cumbres alternativas y acusan a La Cámpora de carecer de sustancia territorial y de no tener agenda más allá del lema “Cristina Libre”. Según un dirigente alineado con el gobernador, no hay posibilidad de que Cristina sea liberada sin un indulto de un gobierno peronista.
Finalmente, el gobernador cuenta con el apoyo de sectores gremiales, como el de Héctor Daer, mandamás del gremio de Sanidad, quien lo ha calificado como el mejor postulante del peronismo para 2027. Sus aliados sostienen que Kicillof es consciente de que deberá ampliar su base electoral, sumando no solo a todo el peronismo, sino también votantes de partidos como el socialismo y el radicalismo.


