---
Tegucigalpa, Honduras 1 de mayo de 2026 La Cancillería de la República de Honduras anunció hoy el retiro oficial del país del convenio de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), firmado en 1992. La decisión, que entra en vigor de manera inmediata, se fundamenta en la actual operatividad de la CCJ, que cuenta únicamente con dos Estados parte, alterando las condiciones originales que motivaron su creación.
Según el comunicado emitido por la Cancillería, la limitada participación de los países miembros ha afectado significativamente la operatividad, representatividad y naturaleza multilateral de la Corte. La salida de Honduras libera aproximadamente 720 mil dólares anuales, fondos que serán redirigidos a otras prioridades nacionales enmarcadas en la Agenda Presidencial 2026-2030, enfocada en el reordenamiento institucional y el saneamiento de las finanzas públicas.
El anuncio ha provocado diversas reacciones entre juristas y analistas políticos en la región. El abogado y exministro Germán Leitzelar expresó su pesar por la decisión, señalando que la ausencia de Honduras desequilibra la unidad centroamericana. Honduras siempre ha sido un abanderado de la lucha por mantener la unión centroamericana para crear lo que siempre hemos soñado, que es la República de Centroamérica unida pero lamentablemente es un fracaso , lamentó Leitzelar. Además, advirtió sobre la posibilidad de que este retiro sea el preludio de una salida también del Parlamento Centroamericano (Parlacen), lo que significaría el fin de dos de los organismos regionales más importantes.
Por su parte, el analista Eduardo House contextualizó la medida dentro de una postura histórica de gobiernos conservadores. En términos de derecho internacional público se llama denuncia del tratado del sistema de integración los gobiernos que siempre se opusieron al sistema de integración centroamericano fueron gobiernos conservadores, que nunca han creído en ideales morazánicos de integración , explicó House.
La CCJ, que hasta ahora estaba integrada por magistrados de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, incluyendo al hondureño César Ernesto Salazar Grande como su presidente, se ve ahora debilitada aún más por la salida de Honduras. La institución ya operaba con una representación mínima, y esta decisión agrava su situación.
La decisión de Honduras de retirarse de la CCJ se produce en un contexto de reevaluación de las políticas de integración regional por parte de varios países de Centroamérica. Si bien la integración centroamericana ha sido un objetivo constante en la región, las diferencias políticas y económicas entre los países miembros han dificultado su avance. La CCJ, creada con el objetivo de resolver controversias legales entre los Estados de la región y garantizar el cumplimiento del derecho comunitario, ha tenido un papel limitado en la promoción de la integración.
La salida de Honduras plantea interrogantes sobre el futuro de la CCJ y del sistema de integración centroamericano en general. Algunos analistas temen que esta decisión pueda generar un efecto dominó, llevando a otros países a reconsiderar su participación en los organismos regionales. Otros, sin embargo, argumentan que la CCJ ya estaba debilitada y que su desaparición no necesariamente significará el fin de la integración centroamericana.
El gobierno hondureño ha defendido su decisión argumentando que la CCJ no ha cumplido con las expectativas y que su funcionamiento es costoso e ineficiente. Además, ha señalado que la Corte ha interferido en asuntos internos del país y que sus decisiones no siempre han sido respetadas.
La decisión de Honduras de retirarse de la CCJ ha generado un debate sobre la soberanía nacional y la integración regional. Algunos argumentan que los países tienen derecho a decidir libremente sobre su participación en los organismos internacionales, mientras que otros sostienen que la integración regional es esencial para el desarrollo económico y social de la región.
El futuro de la CCJ y del sistema de integración centroamericano dependerá de la voluntad política de los países de la región de seguir trabajando juntos en la búsqueda de soluciones comunes a los desafíos que enfrentan. La salida de Honduras es un revés para la integración centroamericana, pero no necesariamente significa su fin. La región tiene la oportunidad de aprender de esta experiencia y de construir un nuevo modelo de integración que sea más eficiente, efectivo y respetuoso de la soberanía nacional de los países miembros.
La Cancillería de Honduras ha reiterado su compromiso con la integración regional, pero ha dejado claro que esta debe basarse en el respeto mutuo, la igualdad de condiciones y la defensa de los intereses nacionales. El gobierno hondureño ha anunciado que está dispuesto a explorar nuevas formas de cooperación regional que sean más beneficiosas para el país.
La comunidad internacional ha observado con atención la decisión de Honduras de retirarse de la CCJ. Algunos países han expresado su preocupación por el impacto que esta medida pueda tener en la estabilidad y la integración de la región. Otros han adoptado una postura más neutral, respetando la soberanía de Honduras para tomar sus propias decisiones.
El debate sobre la integración centroamericana continuará en los próximos meses. La salida de Honduras de la CCJ es un punto de inflexión que obliga a los países de la región a reflexionar sobre el futuro de la integración y a buscar nuevas formas de cooperación que sean más efectivas y beneficiosas para todos.










