Las importaciones a Argentina muestran signos de desaceleración, un cambio de tendencia que se refleja en los datos de comercio exterior y en la menor presencia de empresarios argentinos en la Feria de Cantón, China, uno de los eventos de abastecimiento más importantes a nivel mundial. Tras un período de fuerte expansión impulsado por la apertura de importaciones durante 2024 y parte de 2025, el sector experimenta ahora una moderación en el ritmo de crecimiento.
Los datos del INDEC confirman esta tendencia. En marzo, las importaciones alcanzaron los USD 6.122 millones, representando un incremento interanual de apenas 1,7%. Este leve aumento se explica principalmente por el alza de los precios (5,8%), mientras que las cantidades importadas disminuyeron 3,7%, evidenciando una caída en el volumen real de compras al exterior. En el primer trimestre del año, las importaciones totales sumaron USD 16.345 millones, lo que implica una reducción del 7,3% en comparación con el mismo período del año anterior. Las caídas fueron más pronunciadas en enero (-12,1%) y febrero (-11,9%).
La Feria de Cantón, tradicionalmente un punto de encuentro clave para los importadores argentinos, ha visto una disminución en la cantidad de compradores locales. Si en octubre de 2024 se registraron 2.040 compradores argentinos, en abril de 2025 la cifra ascendió a 3.950, en línea con el auge importador. Sin embargo, la edición actual, iniciada el 15 de abril, ha mostrado una menor presencia de empresarios locales, según fuentes del sector, aunque aún no se han publicado cifras oficiales.
Alejandra Conconi, directora ejecutiva de la Cámara de Producción, Industria y Comercio Argentina-China, confirmó esta tendencia: Viajó menos gente a la feria de Cantón este año . Explicó que este fenómeno es resultado de la combinación de varios factores.
Uno de los principales es el nivel de sobrestock acumulado por muchas empresas tras el fuerte impulso importador previo. La rápida expansión de la base de compradores, casi duplicándose en un año, y la expectativa de un consumo elevado, llevaron a un aumento significativo de las compras, pero la demanda posterior no acompañó ese crecimiento.
A esto se suma el auge del comercio transfronterizo, impulsado por plataformas de e-commerce internacionales como Shein y Temu, que compiten directamente con los importadores tradicionales. Según la Cámara, el crecimiento de la paquetería ha sido notable: durante 2025 se movieron alrededor de 1,2 millón de paquetes, principalmente a través de estas plataformas, seguidas por Amazon y Mercado Libre.
Este fenómeno, combinado con el freno de las importaciones tradicionales, ha reducido la necesidad de viajar para abastecerse. La posibilidad de acceder a productos desde el exterior a través de canales digitales ha introducido cambios en la dinámica comercial.
El aumento de los costos también ha influido en la decisión de viajar, especialmente en sectores con márgenes de ganancia ajustados. La diferencia se ha notado entre los distintos rubros. En la industria pesada, donde los montos de las compras son más elevados, los empresarios han mantenido la decisión de asistir a la feria. En cambio, en segmentos como bazar o textil, muchos han evaluado los costos y optado por no viajar.
Esta disminución en la demanda también se ha reflejado en los operadores que organizan viajes grupales. La Cámara señaló que los traders que antes llevaban alrededor de 120 empresas por edición, ahora trasladan aproximadamente la mitad. Esta caída evidencia una menor demanda por este tipo de servicios. A pesar de esta reducción, se ha mantenido un núcleo de empresarios que viajan de forma recurrente, principalmente para mantenerse al tanto de las últimas tendencias.
Desde el sector importador coinciden en que el fenómeno responde a una normalización tras el boom inicial. El boom de Cantón fue 2024 y el remanente que no fue, en 2025 , señalaron fuentes del mercado. En este sentido, indicaron que el nivel de participación en 2026 es consistente con una desaceleración esperada.
Esperábamos que en 2026 bajara la intensidad y el entusiasmo porque es un proceso , explicaron. Durante el período de auge, muchos empresarios viajaron impulsados por la apertura y la posibilidad de importar productos con márgenes atractivos.
Este comportamiento generó efectos que se han extendido en el tiempo. Hay stock, hay empresas que compraron mal: cosas que no tienen venta o a precios difíciles de posicionar en un mercado abierto a la competencia , indicaron. Esta situación ha condicionado nuevas decisiones de compra, llevando a varias empresas a frenar las importaciones hasta reacomodar su situación. Eso hace que no vuelvas a importar hasta que pegues la vuelta , señalaron. La necesidad de ajustar inventarios y precios se ha convertido en un factor determinante.
El proceso también ha puesto en evidencia un cambio en el comportamiento empresarial. Durante años, la lógica del negocio importador estuvo asociada a la acumulación de stock. En el escenario actual, esta estrategia ha encontrado límites. Hace 20 años que los empresarios están acostumbrados a comprar stock porque es negocio. No es fácil cambiar el mindset en poco tiempo , explicaron. Además, muchas empresas proyectaron niveles de venta que no se concretaron. Muchos pensaron que iban a vender más o que importando directamente iban a hacer diferencias , agregaron.
En este contexto, la decisión de importar está más vinculada a la demanda efectiva. Mientras la demanda siga en los niveles actuales, la importación va a estar cruzada por la necesidad y la proyección de venta que tenga una empresa y no en la locura de stockear porque era negocio , resumieron. La normalización del mercado importador implica un enfoque más estratégico y cauteloso, priorizando la demanda real y la gestión eficiente de los inventarios.











