Santo Domingo.- La violencia contra la niñez en República Dominicana está profundamente arraigada, superando los promedios de América Latina y el Caribe, según recientes datos de UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El informe regional Violencia contra niñas, niños y adolescentes en América Latina y el Caribe: nuevos datos y soluciones (2026) revela que más del 63% de los niños dominicanos están expuestos a disciplina agresiva, una proporción superior al 60% registrado en el resto de la región.
Este preocupante hallazgo indica que la violencia no es un evento aislado en la vida de los infantes dominicanos, sino una experiencia temprana y continua que impacta negativamente su desarrollo, salud y oportunidades futuras. Las cifras corroboran las alertas previas de UNICEF en el país, que describen una infancia marcada por prácticas violentas normalizadas en el hogar y riesgos persistentes.
Carlos Carrera, representante de UNICEF en República Dominicana, enfatizó las consecuencias profundas y duraderas de la violencia en la etapa de crecimiento, aprendizaje y salud emocional de los niños y adolescentes. La violencia contra la niñez y adolescencia tiene consecuencias profundas y duraderas en la etapa de crecimiento, aprendizaje y salud emocional. Pero es prevenible , afirmó. Carrera advirtió que muchos niños crecen con miedo, marcados por la exposición a la violencia arraigada en su vida diaria.
El informe destaca que la disciplina agresiva, que incluye castigos físicos y verbales severos, es una forma común de violencia que afecta a una mayoría de niños en la región y, particularmente, en República Dominicana. Esta práctica, aunque a menudo considerada como una forma aceptable de educación, tiene efectos perjudiciales en el bienestar emocional y psicológico de los niños, pudiendo generar problemas de comportamiento, ansiedad, depresión y dificultades en el aprendizaje.
La prevalencia de la violencia contra la niñez en República Dominicana plantea serias interrogantes sobre la efectividad de las políticas y programas existentes para proteger a los niños y promover su desarrollo integral. Si bien se han realizado esfuerzos en los últimos años para fortalecer el marco legal y crear conciencia sobre los derechos de los niños, los datos revelan que aún queda mucho por hacer para abordar este problema de manera efectiva.
El informe de UNICEF y OPS subraya la importancia de implementar estrategias de prevención que aborden las causas subyacentes de la violencia, como la pobreza, la desigualdad, la falta de acceso a servicios básicos y las normas sociales que justifican el uso de la violencia como forma de disciplina. También se destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de protección infantil, garantizar el acceso a servicios de apoyo para las víctimas de violencia y promover la participación de las comunidades en la prevención y respuesta a este problema.
La publicación de este informe coincide con el Mes Nacional de la Prevención del Abuso Infantil, lo que refuerza el llamado a la acción para proteger a los niños y garantizar su derecho a crecer en un entorno seguro y libre de violencia. Es fundamental que todos los sectores de la sociedad gobierno, organizaciones no gubernamentales, familias, escuelas y comunidades trabajen juntos para crear una cultura de respeto y protección para la niñez.
La situación descrita en el informe de UNICEF y OPS exige una respuesta integral y coordinada que aborde las múltiples dimensiones de la violencia contra la niñez. Esto implica no solo fortalecer las leyes y políticas de protección, sino también invertir en programas de prevención que promuevan la crianza positiva, la educación para la paz y la resolución no violenta de conflictos. Asimismo, es crucial garantizar el acceso a servicios de salud mental y apoyo psicosocial para las víctimas de violencia, así como fortalecer los mecanismos de denuncia y atención de casos.
La inversión en la protección de la niñez no es solo una obligación moral, sino también una inversión en el futuro del país. Los niños que crecen en un entorno seguro y afectuoso tienen más probabilidades de desarrollar todo su potencial, contribuir a la sociedad y romper el ciclo de la violencia. Por lo tanto, es imperativo que se priorice la protección de la niñez en las agendas políticas y presupuestarias, y que se destinen los recursos necesarios para garantizar que todos los niños dominicanos tengan la oportunidad de vivir una vida plena y digna.











