Val ncia (EFE).- La catedrática de Fisiología de la Universitat de Val ncia (UV), Consuelo Borrás, presenta su libro 100 años no es nada , una guía rigurosa sobre los mecanismos biológicos del envejecimiento y las estrategias para mantener una buena condición física y mental. Borrás destaca que envejecer bien es un acto de responsabilidad hacia uno mismo, la familia y la sociedad, buscando mejorar la calidad de vida más que simplemente extender los años.
El libro, escrito con un lenguaje accesible a pesar de su rigor científico, se estructura en tres fases: comprender los cambios que ocurren en el organismo con el paso del tiempo, identificar los hábitos que pueden mejorar la salud en la vejez y explorar las futuras líneas de investigación en gerociencia. Borrás, líder del grupo MiniAging en el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, afirma que la elaboración de esta obra le ha permitido aplicar en su propia vida los conocimientos adquiridos sobre el envejecimiento saludable.
Actualmente, una de cada 3.000 personas supera los 100 años, un aumento significativo respecto a la proporción de una de cada 10.000 de hace dos décadas. Sin embargo, el desafío principal no reside en alargar la vida, sino en garantizar que esos años adicionales se vivan con buena calidad.
Aunque la genética juega un papel importante en la longevidad, con un peso estimado entre el 40 y el 50%, Consuelo Borrás enfatiza que los hábitos de vida son determinantes para mantener una buena calidad de vida hasta el final. Destaca como pilares fundamentales el ejercicio físico adaptado a la funcionalidad de cada persona, una alimentación equilibrada (con la dieta mediterránea como modelo), un buen descanso, la gestión del estrés y la estimulación cognitiva.
El ejercicio físico, en particular, se presenta como una herramienta eficaz, accesible y transformadora. No solo fortalece el corazón, mejora la función metabólica, protege la salud ósea y muscular, y previene caídas, sino que también regula el estado de ánimo, reduce el estrés, mejora el sueño y fomenta la socialización y el bienestar emocional.
Borrás también señala que las mujeres envejecen de manera diferente a los hombres, debido a las diferencias biológicas que influyen en la velocidad del envejecimiento. Las mujeres envejecemos más lentamente. Es verdad que, muchas veces, tenemos peor calidad de vida cuando somos mayores, en parte porque vivimos más pero también por la pérdida de estrógenos al llegar a la menopausia , explica la experta.
El proceso de envejecimiento, según Borrás, no comienza con la aparición de los primeros signos de la edad, sino que se inicia silenciosamente en el organismo a partir de los 20 o 30 años, e incluso antes. Por ello, es crucial adoptar hábitos saludables desde la infancia.
La catedrática de la UV subraya la importancia de transmitir una visión optimista sobre el envejecimiento, enfatizando que no se trata de evitarlo, sino de adaptarse a los cambios que conlleva. Conocer lo que nos pasa es lo que nos ayuda a actuar de una forma más clara , afirma.
Borrás asegura que cada vez se dispone de más conocimientos sobre cómo vivir más y mejor, y que es posible modular la velocidad del envejecimiento para llegar a la edad adulta con una buena calidad de vida. La investigación científica avanza en la identificación de los procesos involucrados en el envejecimiento y en el desarrollo de estrategias para controlarlos, tanto a través de hábitos de vida como mediante el uso de fármacos y otras intervenciones.
En el ámbito científico, se están diseñando herramientas con el potencial de transformar la manera de envejecer, incluyendo fármacos geroprotectores (que modulan procesos celulares), la medicina regenerativa, terapias basadas en el microbioma, nanotecnología y biotecnología, y estrategias basadas en datos e inteligencia artificial (IA). Estas innovaciones prometen un futuro en el que el envejecimiento sea un proceso más saludable y satisfactorio.
La experta concluye que, a medida que se profundiza en el conocimiento de los mecanismos del envejecimiento, se abren nuevas posibilidades para controlarlos y mejorar la calidad de vida en la edad adulta, destacando la importancia de adoptar hábitos saludables desde temprana edad y de seguir las líneas de investigación más avanzadas en el campo de la gerociencia. Envejecer bien, según Borrás, es un acto de amor hacia uno mismo y hacia los demás, que permite disfrutar de una vida plena y activa durante más tiempo.










