El presidente Donald Trump firmó un decreto este sábado para impulsar la investigación sobre drogas psicodélicas, como parte de un esfuerzo más amplio para explorar tratamientos emergentes para la salud mental. Durante un acto de firma en la Oficina Oval, Trump destacó el potencial transformador de estos tratamientos experimentales, especialmente para veteranos que sufren de enfermedades mentales graves y depresión.
El gobierno federal destinará una inversión de 50 millones de dólares para ampliar la investigación sobre la ibogaína, un compuesto derivado de una planta africana que ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de la adicción a opioides y trastornos de salud mental. Antes de firmar el decreto, Trump bromeó sobre la posibilidad de probar la ibogaína él mismo, afirmando que haría lo que fuera necesario para evitar la depresión, lo que provocó risas entre los presentes.
La iniciativa cuenta con el apoyo de figuras como el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., y el presentador de podcast Joe Rogan, un defensor de la ibogaína. Rogan reveló que su acercamiento al presidente Trump fue clave para impulsar la medida, compartiendo que envió información al mandatario y recibió una respuesta rápida y afirmativa: Suena genial, ¿quieres la aprobación de la FDA? Hagámoslo .
Kennedy enfatizó que esta medida forma parte de un esfuerzo más amplio para abordar la crisis de salud mental en el país, acelerando la aprobación de investigaciones y el acceso a nuevos tratamientos, incluyendo terapias psicodélicas. Según Kennedy, el decreto elimina obstáculos legales que impiden a investigadores, científicos, médicos y clínicos estudiar adecuadamente estos medicamentos y establecer protocolos para su uso terapéutico seguro.
El comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), el Dr. Marty Makary, anunció que el proceso de aprobación de medicamentos podría acelerarse significativamente bajo esta iniciativa, permitiendo que los fármacos sean aprobados en semanas en lugar de años, siempre y cuando estén alineados con las prioridades nacionales.
Durante su campaña de 2024, Kennedy ya había hablado sobre el uso de drogas psicodélicas por parte de su hijo y amigos para tratar traumas y depresión, y en julio declaró ante el Congreso que los psicodélicos tienen una ventaja enorme cuando se administran en un entorno clínico, comprometiéndose a facilitar su acceso en un plazo de 12 meses.
Sin embargo, la iniciativa también ha generado preocupación entre algunos científicos, quienes temen que el gobierno pueda eludir los estándares rigurosos de la investigación médica, poniendo en riesgo a los pacientes. La ibogaína, aunque utilizada en algunos países para tratar la abstinencia de opioides, no cuenta con la aprobación de la FDA y ha sido clasificada como una sustancia de Lista I debido a su alto potencial de abuso.
La ibogaína se ha utilizado para reducir el deseo de consumir opioides y tratar síntomas de depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático en veteranos. Investigaciones preliminares sugieren que podría modificar ciertas vías neuronales, lo que podría conducir a mejoras en algunas afecciones de salud mental. No obstante, se conoce que la ibogaína aumenta el riesgo de ritmos cardíacos anormales y puede provocar vómitos, y se han asociado varias muertes con su consumo, aunque no siempre está claro si la droga fue la causa directa.
El decreto se centra principalmente en la ibogaína, pero también menciona otros psicodélicos como el LSD, el MDMA y la psilocibina (el ingrediente activo de los hongos mágicos ), que también han sido objeto de estudio en Estados Unidos como tratamientos para el trastorno de estrés postraumático y la depresión.
Pequeños ensayos clínicos han demostrado que una o dos dosis de psilocibina, administradas en un entorno terapéutico, pueden generar cambios profundos y duraderos en personas con depresión mayor resistente al tratamiento. La FDA ha designado a la psilocibina como terapia innovadora para acelerar la revisión de medicamentos experimentales para afecciones graves o potencialmente mortales.
Una formulación de LSD para tratar el trastorno de ansiedad generalizada también recibió esta designación en 2024 y se encuentra actualmente en fase de ensayo. Sin embargo, la FDA rechazó aprobar el MDMA como tratamiento para el trastorno de estrés postraumático en 2024, solicitando ensayos clínicos adicionales debido a preocupaciones sobre la integridad de los estudios previos y la dificultad para determinar la influencia de la terapia de conversación en los resultados de los participantes.
La iniciativa de Trump representa un cambio significativo en la política de drogas y un reconocimiento del potencial terapéutico de las sustancias psicodélicas, abriendo la puerta a nuevas investigaciones y tratamientos para la salud mental. Sin embargo, la comunidad científica advierte sobre la necesidad de mantener rigurosos estándares de investigación y seguridad para garantizar que estos tratamientos sean efectivos y seguros para los pacientes.











