El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, respondió con firmeza a las declaraciones del presidente José María Balcázar sobre la posible postergación de la compra de aviones de combate F-16 para la Fuerza Aérea Peruana (FAP). Navarro advirtió sobre potenciales consecuencias negativas si las negociaciones no avanzan de manera favorable para los intereses estadounidenses.
A través de su cuenta en redes sociales, el diplomático estadounidense manifestó: Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región . Posteriormente, reiteró su postura en un segundo mensaje en la misma plataforma, reafirmando la posición de Washington ante cualquier acción que pueda afectar sus intereses.
Las declaraciones de Navarro se producen tras los comentarios del presidente Balcázar, quien indicó que su gobierno, al ser de carácter transitorio, está considerando dejar la decisión final sobre la adquisición de los aviones de combate a la próxima administración que asumirá el cargo el 28 de julio. El mandatario argumentó que la magnitud de la operación, que implica un endeudamiento significativo para el país con un presupuesto de US$3.500 millones para un total de 24 aeronaves , sugiere que sería más prudente que la compra de los F-16 Block 70, a la compañía estadounidense Lockheed Martin, sea definida por un gobierno con plena legitimidad electoral.
Estoy evaluando esa situación porque estoy conversando con el premier (Luis) Arroyo (Sánchez) para ver la toma de una decisión sobre este tema que de suyo es muy importante e implica un endeudamiento para el país muy enorme , explicó el presidente Balcázar en una entrevista a radio Exitosa. Asimismo, precisó que el proceso aún no está concluido y que no se han realizado desembolsos ni se ha firmado un contrato definitivo.
Sería ideal que sea el nuevo gobierno que tome esa decisión (...) Los grandes endeudamientos del país correspondería a un gobierno estable, producto de las elecciones. Nosotros venimos de una elección del Congreso, no tenemos la legitimidad auténtica como aquellos que reciben la votación popular , añadió el presidente.
El gobierno peruano, tras una reunión del gabinete ministerial, tiene previsto adoptar una decisión sobre la compra de los aviones en un futuro cercano. El propio Balcázar afirmó que la definición podría darse muy probablemente la próxima semana, después de evaluar todos los factores relevantes.
Según información publicada por el diario La República, fuentes del Ministerio de Defensa y de la Fuerza Aérea del Perú habían informado que para este viernes estaba programada la adjudicación del contrato a Lockheed Martin y la firma del mismo, en una ceremonia a la que no se permitiría el acceso de la prensa.
La posible postergación de la compra de los F-16 ha generado incertidumbre en torno a la modernización de la FAP. La adquisición de estas aeronaves de combate se considera crucial para fortalecer las capacidades de defensa del país y mejorar su capacidad de respuesta ante posibles amenazas.
La postura del presidente Balcázar refleja la cautela de su gobierno ante la asunción de un compromiso financiero de gran envergadura en un contexto de transición política. Sin embargo, la advertencia del embajador Navarro sugiere que Estados Unidos considera la compra de los F-16 como un componente importante de la relación bilateral y de la seguridad regional.
La situación plantea un delicado equilibrio diplomático para el gobierno peruano, que debe sopesar las implicaciones de una posible postergación de la compra de los aviones frente a las presiones de Estados Unidos y la necesidad de garantizar la estabilidad financiera del país. La decisión final, que se espera para la próxima semana, podría tener consecuencias significativas tanto para la FAP como para las relaciones bilaterales entre Perú y Estados Unidos.
El gobierno peruano se encuentra ahora en una posición compleja, debiendo evaluar cuidadosamente los riesgos y beneficios de cada opción antes de tomar una decisión final. La presión de la administración Trump, expresada a través de su embajador, añade un elemento adicional de complejidad a la situación, obligando al gobierno peruano a actuar con cautela y considerar todas las posibles consecuencias de su decisión. La próxima semana será crucial para determinar el futuro de la modernización de la FAP y la relación entre Perú y Estados Unidos.










