El Foro de Seguridad de Miami se convirtió en escenario de declaraciones contundentes y análisis sobre el nuevo rumbo de la política exterior estadounidense hacia Latinoamérica, impulsado por la administración de Donald Trump. Durante dos días y medio, expertos, políticos y funcionarios de defensa se reunieron en el Trump National Doral para discutir la denominada “Doctrina Donroe”, una reinterpretación de la Doctrina Monroe del siglo XIX, con el objetivo de reafirmar la preeminencia estadounidense en la región.
El evento, organizado por la Fundación Heritage, un influyente grupo de expertos conservador, evidenció un giro significativo en la estrategia de Washington, que en pocos meses ha incluido la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, un bloqueo petrolero a Cuba, operaciones contra embarcaciones de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental, y la designación de los cárteles de la droga como grupos terroristas. La Casa Blanca califica estos esfuerzos como un “éxito rotundo” que ha fortalecido las relaciones en la región y aumentado la seguridad.
Una de las figuras centrales del foro fue el pastor Mario Bramnick, quien provocó controversia al afirmar que “Dios ha ungido al presidente Donald Trump como un Ciro de nuestros tiempos”, en referencia al rey persa del Antiguo Testamento conocido por liberar a los israelitas. Bramnick contrastó las políticas de Trump con las de las administraciones de Joe Biden y Barack Obama, acusando a estas últimas de promover una agenda “progresista de izquierda” que buscaba alinear a América Latina con el “globalismo, el comunismo y una agenda anticristiana”. Según Bramnick, la llegada de Trump marca un cambio radical: “hay un nuevo sheriff en la ciudad, y las cosas están cambiando”.
La presencia del ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, también generó atención, especialmente considerando que Estados Unidos ha sancionado al presidente colombiano Gustavo Petro por supuestamente permitir el florecimiento de los cárteles de la droga. La invitación a Sánchez, según Kevin Roberts, presidente de la Fundación Heritage, busca apoyar a los aliados en la lucha contra el narcotráfico, aunque implícitamente critica la gestión de Colombia en este ámbito. Sánchez defendió la importancia de la cooperación internacional, argumentando que “los crímenes internacionales no reconocen fronteras” y que Colombia es una “pieza esencial del rompecabezas”.
Sin embargo, la presencia de Sánchez no fue bien recibida por todos los asistentes colombianos. Algunos criticaron su viaje a Miami en medio de la situación interna en Colombia, donde activistas antimineros han protagonizado actos de vandalismo. María José Bernal, economista y lobista empresarial, cuestionó la necesidad de que el ministro de Defensa pasara dos días en el foro en lugar de atender los problemas en su país.
El foro también contó con la participación de figuras de la oposición latinoamericana, como Paulo Bilynskyj, diputado brasileño del partido del expresidente Jair Bolsonaro. Bilynskyj criticó duramente la administración de Joe Biden por financiar “proyectos indeseables” en Brasil y lamentó la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva, a quien acusó de haber perpetrado un “fraude”. Bilynskyj abogó por un mayor apoyo militar estadounidense a las fuerzas del orden brasileñas para combatir el crimen organizado.
La sombra de Bolsonaro, actualmente bajo arresto domiciliario tras ser condenado por conspiración para dar un golpe de Estado, se extendió sobre el evento. Alexandre Ramagem, exjefe de inteligencia de Bolsonaro, también condenado por su participación en el intento de golpe, transmitió en vivo desde el foro.
Otros participantes, como Luiz Philippe de Orleans e Bragança, tataranieto del último emperador de Brasil, Pedro II, expresaron su nostalgia por el pasado imperial y defendieron la monarquía como un sistema de gobierno superior.
El debate sobre el pasado y el futuro de la relación entre Estados Unidos y América Latina se intensificó cuando Joseph Humire, subsecretario de Defensa, sugirió que la administración Trump está “retrocediendo cientos de años” en busca de inspiración. Humire evocó la Batalla de Nueva Orleans y la Doctrina Monroe, afirmando que Estados Unidos debe reafirmar su papel como guardián del hemisferio occidental. “Abril va a ser un mes divertido. ¡Prepárense!”, advirtió.
La conferencia en Miami dejó en claro que la administración Trump está decidida a implementar una política exterior más asertiva en América Latina, basada en la reafirmación del poder estadounidense y la confrontación con los gobiernos de izquierda. La “Doctrina Donroe” y el “Corolario Trump” representan un retorno a las estrategias del pasado, con implicaciones potencialmente significativas para la estabilidad y la soberanía de la región. La pregunta que queda en el aire es si esta nueva política logrará los objetivos declarados de seguridad y prosperidad, o si, como en el pasado, generará nuevas tensiones y conflictos.

