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"No hay honor ni futuro en este negocio": El Mayo Zambada asume responsabilidad antes de cadena perpetua

El cofundador del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, asumió públicamente la responsabilidad por su historial criminal poco antes de ser sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos. En una carta aseguró que “no hay honor ni futuro en este negocio del crimen”. Según la periodista Azucena Uresti, en una carta dirigida al juez [...]

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"No hay honor ni futuro en este negocio": El Mayo Zambada asume responsabilidad antes de cadena perpetua
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Ismael El Mayo Zambada, cofundador del Cartel de Sinaloa, fue condenado a cadena perpetua por un tribunal de Estados Unidos. La sentencia incluye el decomiso de 15 mil millones de dólares, fundamentado en su responsabilidad directa sobre el crecimiento y la expansión de la organización criminal durante décadas. A través de una carta al juez Brian Cogan, Zambada admitió sus delitos sin buscar clemencia y advirtió a los jóvenes que no hay honor ni futuro en el crimen organizado. El sentenciado reconoció el daño devastador causado a comunidades enteras y aceptó que las autoridades actúen legítimamente para proteger a la sociedad.

Ismael "El Mayo" Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, fue sentenciado a cadena perpetua por un tribunal de Estados Unidos, tras un proceso en el que el narcotraficante decidió asumir públicamente la responsabilidad de su extenso historial criminal. La condena no solo implica la privación perpetua de su libertad, sino que también incluye una orden judicial para el decomiso de 15.000 millones de dólares, fundamentada en su rol como uno de los principales responsables del crecimiento y la expansión de la organización criminal durante varias décadas.

Previo a la lectura de la sentencia, Zambada remitió una carta dirigida al juez Brian Cogan, en la cual plasmó una reflexión sobre su trayectoria en el mundo del narcotráfico. En este documento, el procesado fue enfático al señalar que "no hay honor ni futuro en este negocio del crimen", desmitificando la imagen de poder y éxito que suele rodear a las estructuras del crimen organizado. Según informó la periodista Azucena Uresti, en dicha misiva Zambada reconoció que en ningún momento intentó negar los delitos que le fueron atribuidos, manifestando su total disposición para enfrentar las consecuencias legales derivadas de sus decisiones personales y profesionales.

En el contenido de la carta, el líder del Cártel de Sinaloa admitió que sus acciones no solo fueron delitos legales, sino que provocaron un daño profundo y devastador en personas, familias y comunidades enteras. "Asumo plena responsabilidad por lo que hice. Elegí este camino y comprendo que hoy debo responder por esas decisiones", escribió Zambada, subrayando que la responsabilidad de sus actos recae exclusivamente sobre él.

Un punto relevante del documento es la explicación de por qué el procesado decidió no llevar el caso a juicio. Zambada sostuvo que su objetivo no era negar la realidad de los hechos ni intentar construir una estrategia de defensa basada en falsedades. Para el cofundador del cártel, el proceso judicial debía basarse en la verdad de lo ocurrido, evitando así prolongar una disputa legal basada en mentiras.

Asimismo, el sentenciado aclaró que su comparecencia ante el tribunal y la entrega de la carta no tenían como finalidad obtener clemencia o reducir su condena. "No estoy aquí para pedir compasión; estoy aquí para asumir mi responsabilidad y pedir perdón por el daño que causé y por el ejemplo que di", expresó en el texto, dejando claro que su intención era la rendición de cuentas y no la búsqueda de beneficios procesales.

Zambada también dedicó una parte de su mensaje a reconocer el papel del Estado y las fuerzas del orden. En el documento, admitió que las autoridades tienen la obligación legítima de proteger a la sociedad frente a organizaciones criminales como la que él ayudó a dirigir y expandir durante años. Este reconocimiento valida la labor de persecución penal contra las estructuras del narcotráfico que operan en la región.

De manera particular, el narcotraficante utilizó el espacio para dirigirse a las nuevas generaciones. En un tono de advertencia, les pidió que no siguieran el camino que él eligió, asegurando que la violencia y el crimen organizado no representan un motivo de orgullo ni ofrecen un futuro viable. En este sentido, Zambada fue contundente al afirmar que haber crecido en un entorno marcado por la delincuencia y la violencia nunca debe ser utilizado como una excusa válida para cometer delitos.

Finalmente, el tribunal tomó en consideración que, aunque el sentenciado presenta un evidente deterioro físico debido a su avanzada edad y a diversos problemas de salud, la gravedad de sus crímenes y su influencia en la expansión del Cártel de Sinaloa justificaban la sentencia máxima. La decisión judicial cierra uno de los capítulos más prolongados de la lucha contra el narcotráfico, culminando con la condena a cadena perpetua y la incautación de una cifra millonaria en activos.

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