Un tanquero ruso, el "Anatoly Kolodkin", atracó este martes en el puerto de Matanzas, Cuba, entregando 730.000 barriles de crudo, el primer envío desde enero. La llegada del buque, sujeto a sanciones estadounidenses, representa un alivio temporal para la isla, que enfrenta una severa crisis energética marcada por prolongados apagones y racionamiento de combustible.
La administración de Donald Trump autorizó este suministro ruso, argumentando una necesidad humanitaria, aunque insistió en que no implica un cambio en su política de sanciones contra Cuba. La decisión también evita una posible confrontación con Moscú. Sin embargo, expertos advierten que este cargamento es insuficiente para resolver la magnitud del déficit energético cubano.
La escasez de combustible ha afectado sectores clave de la economía, como el turismo, el níquel y el tabaco, y ha provocado siete apagones a nivel nacional desde finales de 2024, generando protestas inusuales. Cuba produce alrededor de 40.000 barriles diarios de crudo pesado, pero depende de las importaciones de diésel.
Según Jorge Piñón, experto en energía de la Universidad de Texas, la mayor necesidad de Cuba es diésel, combustible que podría utilizarse para generadores de respaldo o transporte. El proceso de refinación del crudo ruso tomará aproximadamente un mes, y el diésel resultante solo cubrirá la demanda por unas dos semanas.
Economistas como Ricardo Torres señalan que los problemas energéticos de Cuba son "estructurales" y no simplemente episódicos. La estrategia de Washington, según Ricardo Herrero, director ejecutivo de Cuba Study Group, busca presionar a La Habana para que ceda en negociaciones, llevando al sistema "al borde del abismo" sin provocar un colapso total.
La población cubana, como Felipe Serrano y Leticia Munguía, expresa esperanza con la llegada del buque, aunque reconocen que el envío no resolverá completamente la crisis. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.







