La Habana, 29 de marzo de 2026 El gobierno cubano admite la gravedad de la crisis energética y económica que asola la isla, con llamados a la población a recurrir a métodos de cocción ancestrales como el uso de leña y carbón vegetal. Durante una visita a la zona Antonio Guiteras en Habana del Este, el presidente Miguel Díaz-Canel reiteró la necesidad de aprovechar todas las potencialidades del municipio , reflejando la desesperada búsqueda de soluciones ante un panorama sombrío.
La situación no es nueva. El mandatario ya había hecho un llamado similar en mayo de 2025, lo que evidencia la falta de resultados en las políticas implementadas. El déficit eléctrico ha alcanzado niveles críticos, con un déficit de 2,040 megavatios en marzo de 2026, dejando al sistema con apenas 1,000 MW frente a una demanda que supera los 3,000 MW. Esto ha provocado apagones masivos, incluyendo seis apagones nacionales totales desde octubre de 2024, y protestas en ciudades como La Habana y Matanzas, donde los residentes han estado sin electricidad hasta por 24 horas.
Nueve de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de servicio debido a la obsolescencia y la falta de mantenimiento. La dependencia de importaciones de petróleo se ha visto afectada por la suspensión de envíos de Venezuela y México, tras eventos políticos y la aplicación de medidas restrictivas por parte de Estados Unidos.
Las consecuencias económicas son devastadoras. The Economist Intelligence Unit proyecta una contracción del 7.2% del PIB cubano para 2026, acumulando una caída superior al 15% desde 2020. Cuba y Haití son los únicos países de América Latina con retroceso económico en 2025, contrastando con el crecimiento regional promedio del 2.4%. La recuperación del sistema eléctrico requeriría una inversión de entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cifra inalcanzable para la economía cubana actual. Incluso el suministro de agua se ve afectado por los apagones, paralizando las bombas impulsoras.
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