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Guerra Fría Mineral: EEUU Desafía el Dominio Chino

Em cavernas subterrâneas escavadas em sal-gema, os Estados Unidos guardam desde os anos 1970 ...

Guerra Fría Mineral: EEUU Desafía el Dominio Chino

Estados Unidos lanza un ambicioso plan, el “Proyecto Cofre”, con una inversión de 12 mil millones de dólares para asegurar el suministro de minerales críticos y reducir su dependencia de China, que actualmente controla el 70% de la extracción y el 90% del procesamiento químico de estos recursos esenciales. La iniciativa, anunciada por el presidente Donald Trump, surge en un contexto de crecientes tensiones comerciales y geopolíticas con el gigante asiático, exacerbadas por las restricciones impuestas por China a la exportación de tierras raras en 2025, una medida que dejó al descubierto la vulnerabilidad estadounidense.

Este proyecto no es simplemente una respuesta a la situación actual, sino una lección aprendida de la crisis energética de los años 70, cuando cortes en el suministro de petróleo por parte de países árabes pusieron en jaque la economía estadounidense. En aquel entonces, se creó la “Reserva Estratégica de Petróleo”, que actualmente almacena 714 millones de barriles. Ahora, la administración Trump busca replicar ese modelo, pero enfocándose en minerales que son la columna vertebral de la tecnología moderna y la defensa nacional.

La lista de minerales considerados críticos por Estados Unidos es extensa, incluyendo tierras raras, cobre, níquel, cobalto, litio, grafito y gálio, entre otros. Estos materiales son indispensables para la fabricación de aviones de guerra (un F-35 requiere más de 400 kilos de tierras raras), semiconductores, vehículos eléctricos, sistemas de inteligencia artificial, dispositivos médicos, computadoras y teléfonos inteligentes. En esencia, son la base de la infraestructura tecnológica que impulsa el mundo actual.

La preocupación de Washington no se limita a la disponibilidad de estos minerales, sino también a la capacidad de procesarlos. China no solo domina la extracción, sino que también controla la mayor parte del procesamiento químico, lo que le otorga una ventaja estratégica significativa. Para Jeff Dickerson, consultor principal en minerales críticos de la empresa de investigación energética Rystad, Estados Unidos debería haber comenzado a acumular estas reservas hace mucho tiempo. Ahora, la “carrera para recuperar el terreno perdido” es una realidad, pero la incertidumbre dificulta la movilización de capital.

El Proyecto Cofre busca construir una “puente” entre la extracción de materias primas y el procesamiento final, un eslabón perdido que actualmente está en manos chinas. Dickerson enfatiza que las materias primas solo se vuelven útiles cuando se transforman en materiales procesados. La estrategia de Estados Unidos se extiende a América Latina, una región rica en recursos minerales, incluyendo la segunda mayor reserva mundial de tierras raras, ubicada en Brasil.

La atención de la Casa Blanca hacia América Latina ha aumentado debido a razones geopolíticas y económicas. La región ofrece una diversificación de fuentes de suministro y una alternativa al dominio chino. Sin embargo, la competencia por estos recursos es feroz. China ha estado invirtiendo en la minería latinoamericana durante décadas, asegurando contratos y estableciendo una posición dominante, especialmente en el Cono Sur.

Henry Ziemer, investigador asociado del Programa Américas del Center for Strategic and International Studies (CSIS), señala que Estados Unidos está llegando tarde a este juego. El “descuido” con las alianzas con América Latina ha facilitado el avance chino. Una alianza estratégica con Brasil, por ejemplo, sería un paso crucial para reducir la dependencia de China.

El gobierno de Brasil, sin embargo, no parece estar apurado por firmar un acuerdo con Estados Unidos. El presidente Lula da Silva considera que Brasil, como poseedor de una materia prima deseada, tiene una posición ventajosa y no está dispuesto a aceptar condiciones que limiten su comercio con China. Además, Brasil se opone a la exigencia estadounidense de que los países que firmen acuerdos con Washington cierren sus puertas al mercado chino.

En respuesta, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha firmado 11 acuerdos sobre minerales críticos con otros países, incluyendo Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú. México también ha acordado un Plan de Acción sobre Minerais Críticos. Estos acuerdos buscan establecer una colaboración en la extracción, procesamiento y fabricación de minerales estratégicos.

México, con sus reservas de litio, plata, cobre, zinc, plomo, manganeso y grafito, se presenta como un socio potencial importante. Sin embargo, la nacionalización del litio por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha generado incertidumbre entre los inversores.

Chile, el mayor productor de cobre del mundo y poseedor de una de las mayores reservas de litio, también ha firmado una declaración con Estados Unidos para establecer consultas bilaterales sobre recursos estratégicos.

A pesar de la riqueza mineral de América Latina, existe un desafío fundamental: la falta de capacidad de procesamiento. La pregunta clave para Estados Unidos es cómo evitar que los minerales latinoamericanos sean procesados en China. La región tiene el potencial de convertirse en un proveedor clave, gracias a su proximidad geográfica, pero es necesario invertir en infraestructura y tecnología para construir esa “puente” entre la extracción y el mineral final.

Tilsa Oré Mónago, investigadora del Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker para Políticas Públicas y profesora de economía en la Universidad Rice, advierte que Estados Unidos debe actuar con rapidez y fortalecer sus alianzas en América Latina para evitar que China consolide aún más su dominio en el mercado de minerales críticos. La competencia por estos recursos estratégicos se ha convertido en un nuevo campo de batalla en la guerra fría del siglo XXI.

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