La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sorprendió al mercado y a los consumidores este viernes 20 de marzo al anunciar la reactivación de los estímulos fiscales para la gasolina, diésel y Premium, con vigencia del 21 al 27 de marzo de 2026. Esta decisión revierte la eliminación total de estos apoyos que había entrado en vigor desde la semana del 14 de marzo de 2025, generando un alivio potencial para los usuarios ante la creciente incertidumbre global en los precios del petróleo.
La publicación oficial en el Diario Oficial de la Federación (DOF) detalla los porcentajes y montos específicos de los estímulos, revelando una estrategia diferenciada por tipo de combustible. La gasolina Magna, de menor a 91 octanos, recibirá un estímulo fiscal del 24.08 por ciento, equivalente a 1.61 pesos por litro. Esto reduce la cuota final para el consumidor a 5.08 pesos por litro, significativamente menor a los 6.70 pesos registrados la semana anterior.
Para la gasolina Premium, el estímulo fiscal se sitúa en un 7.47 por ciento, traduciéndose en un apoyo de 0.42 pesos por litro. Con este beneficio, la cuota para este combustible se establece en 5.23 pesos, por debajo de los 5.65 pesos previos. Sin embargo, el mayor impacto se observa en el diésel, donde el apoyo fiscal se incrementa drásticamente hasta alcanzar un 61.80 por ciento, comparado con el 35.21 por ciento de la semana pasada. El estímulo para el diésel asciende a 4.55 pesos por litro, lo que permite una cuota final de tan solo 2.81 pesos por litro.
Es importante destacar que el combustible conocido como “gasolina verde” también se beneficia de un estímulo de 1.61 pesos por litro, integrándose dentro de la categoría de gasolina Magna. La decisión de reactivar estos estímulos se produce en un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales de petróleo, exacerbada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, durante la ceremonia de conmemoración de la expropiación petrolera el pasado 18 de marzo, explicó que el reciente conflicto en la región, desencadenado por los bombardeos de Estados Unidos e Israel a Irán, ha provocado un aumento en los precios del petróleo debido a la decisión de Teherán de cerrar el paso en el Estrecho de Ormuz. Esta medida, de confirmarse su impacto total, podría interrumpir significativamente el suministro global de petróleo, elevando los costos para los consumidores en todo el mundo.
Ante este escenario, la administración federal ha optado por implementar un subsidio a los combustibles, buscando proteger la economía de las familias mexicanas y evitar un impacto inflacionario generalizado. El secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, anticipó en la 89 Convención Bancaria este viernes que se garantizará el apoyo a los consumidores, asegurando que el mecanismo de los estímulos del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) permitirá absorber el impacto de los precios internacionales sin trasladarlo al bolsillo de los ciudadanos.
“Hay estabilidad en el precio de los combustibles, vamos a proteger la economía de las familias, el mecanismo de los estímulos del IEPS (para estabilizar los precios de los combustibles) está hecho para que lo absorbamos en el sector público y que no vamos a tener un impacto en el balance”, enfatizó el secretario Amador.
La reactivación de los estímulos fiscales representa una medida contundente por parte del gobierno federal para mitigar los efectos de la volatilidad en los precios del petróleo y asegurar la estabilidad económica. Sin embargo, la sostenibilidad de esta política a largo plazo dependerá de la evolución de los precios internacionales y de la capacidad del sector público para absorber los costos asociados.
Analistas financieros han expresado opiniones divididas sobre esta medida. Algunos consideran que es una herramienta necesaria para proteger a los consumidores y evitar un shock inflacionario, mientras que otros advierten sobre los riesgos fiscales que implica mantener subsidios a largo plazo. La dependencia de los estímulos fiscales podría limitar la capacidad del gobierno para invertir en otras áreas prioritarias, como educación, salud e infraestructura.
La decisión de la SHCP también plantea interrogantes sobre la estrategia energética a largo plazo del país. La administración federal ha priorizado el fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la búsqueda de la autosuficiencia energética. Sin embargo, la volatilidad de los precios del petróleo y la necesidad de implementar estímulos fiscales sugieren que México seguirá siendo vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional.
En resumen, la reactivación de los estímulos fiscales para la gasolina, diésel y Premium es una medida temporal destinada a proteger a los consumidores mexicanos de los efectos de la inestabilidad geopolítica y el aumento de los precios del petróleo. La efectividad de esta política dependerá de la evolución de los mercados internacionales y de la capacidad del gobierno para gestionar los costos asociados. La incertidumbre persiste, pero por ahora, los consumidores pueden respirar aliviados ante la perspectiva de precios más estables en el corto plazo. El gobierno ha reafirmado su compromiso de proteger la economía de las familias, pero el futuro de los precios de los combustibles sigue siendo incierto.


