Junín, Buenos Aires – El juez de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz se vio envuelto en un tenso episodio este miércoles en la ciudad de Junín, donde una protesta organizada por el Partido Justicialista local, con fuertes vínculos con el kirchnerismo, obligó a la Universidad Nacional del Noroeste (Unnoba) a cancelar un acto en el que se le iba a otorgar la distinción de “visitante ilustre”. El incidente ha desatado un debate sobre la politización de la justicia y la presunta persecución judicial contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Rosenkrantz, quien iba a ser reconocido por el rector Guillermo Tamarit en un evento programado para el Salón de la Democracia del Rectorado, finalmente pudo ofrecer una disertación sobre “precedente jurisprudencial” en el Colegio de Abogados de Junín, sin mayores inconvenientes. Sin embargo, la cancelación de su visita a la universidad marcó un claro contraste y evidenció la fuerte oposición que genera la figura del juez supremo en ciertos sectores políticos.
La Unnoba justificó la cancelación del acto con cambios de agenda y una reunión del rector Tamarit con senadores nacionales para discutir la ley de financiamiento universitario. No obstante, la convocatoria a medios realizada el día anterior, invitando a cubrir la distinción a Rosenkrantz, sugiere que la decisión fue tomada a raíz de la protesta peronista.
La reacción del peronismo local no se hizo esperar. Dirigentes y militantes se manifestaron en contra de la figura de Rosenkrantz, colgando banderas en la ruta de ingreso a la ciudad con mensajes de rechazo. El consejo del PJ juninense emitió un comunicado en el que atribuyó a la Corte Suprema una “clara persecución judicial” contra Cristina Kirchner, calificando la distinción a Rosenkrantz como “particularmente agraviante” en este contexto.
“Entendemos que el accionar de la Corte Suprema, de la cual Rosenkrantz es miembro, ha sido parte de un proceso que ha vulnerado garantías fundamentales, afectando el normal funcionamiento de la democracia”, afirmaron en el comunicado. “No se trata de un hecho aislado, sino de una serie de decisiones que han consolidado un esquema de judicialización de la política, en el que se proscribió a una de las principales dirigentes del movimiento nacional y popular”.
El comunicado del PJ juninense también advirtió que “declarar visitante ilustre a quien integra el máximo tribunal responsable de convalidar estas maniobras resulta inaceptable para quienes creemos en una justicia verdaderamente independiente, imparcial y al servicio del pueblo”.
El peronismo de Junín, fuertemente influenciado por La Cámpora, está actualmente liderado por la concejal Fernanda Leiva, quien será reemplazada por Fernando Burgos en el próximo mandato, tras las elecciones internas del último domingo. La protesta contra Rosenkrantz se inscribe en una estrategia más amplia de confrontación con el Poder Judicial, impulsada por sectores del kirchnerismo que denuncian una persecución política contra sus líderes.
Fuentes cercanas a Rosenkrantz consultadas por LA NACION se abstuvieron de emitir comentarios sobre lo sucedido en Junín. Sin embargo, el incidente pone de manifiesto la creciente polarización política en el país y la dificultad de generar consensos en temas sensibles como la justicia.
La cancelación de la distinción a Rosenkrantz en la Unnoba y la posterior protesta del peronismo local han reabierto el debate sobre el rol de la Corte Suprema en el contexto político argentino. Mientras que algunos sectores denuncian una persecución judicial contra la oposición, otros defienden la independencia del Poder Judicial y la necesidad de garantizar la aplicación de la ley.
El episodio en Junín también plantea interrogantes sobre la autonomía de las universidades públicas y su capacidad para resistir presiones políticas. La decisión de la Unnoba de cancelar el acto de distinción a Rosenkrantz, aunque justificada con argumentos formales, ha sido interpretada por algunos como una muestra de sumisión a los intereses políticos del gobierno local.
La controversia en torno a la figura de Rosenkrantz se suma a otros incidentes recientes que han puesto en tela de juicio la imparcialidad del Poder Judicial. La denuncia de Cristina Kirchner sobre una persecución política y la judicialización de la política han generado un clima de tensión y desconfianza que dificulta el funcionamiento de las instituciones democráticas.
En este contexto, el episodio en Junín puede ser considerado como un síntoma de la profunda crisis política y social que atraviesa Argentina. La polarización, la desconfianza en las instituciones y la judicialización de la política son desafíos que deben ser abordados con urgencia para garantizar la estabilidad y el futuro del país. La falta de declaraciones por parte del juez Rosenkrantz solo alimenta aún más las especulaciones y la controversia en torno a este incidente.


