Daysi Hernández, madre de Alain Piedra, ha hecho público un testimonio detallado sobre las acciones llevadas a cabo por las autoridades nicaragüenses en relación con la situación de su hijo. Según el relato de Hernández, la familia fue víctima de un engaño coordinado por el Estado, el cual comenzó con una promesa de libertad condicional que finalmente derivó en la expulsión forzada de los familiares del país.
El núcleo del conflicto radica en una oferta realizada por las autoridades nicaragüenses. De acuerdo con la declaración de Daysi Hernández, los funcionarios gubernamentales prometieron que Alain Piedra sería excarcelado. La modalidad de esta liberación, según se indicó a la familia, sería bajo el régimen de custodia domiciliaria. Esta promesa representó para la familia una posibilidad de recuperar la libertad de su hijo, aunque fuera bajo restricciones legales en su propio hogar.
Basándose en esta promesa de custodia domiciliaria, la familia accedió a mantener una visita. El testimonio de la madre sugiere que este acercamiento fue el punto de inflexión en la estrategia de las autoridades. Lo que inicialmente se presentó como un paso hacia la liberación de Alain Piedra, terminó convirtiéndose en el mecanismo que permitió a las autoridades localizar y controlar a los miembros de la familia.
Tras concretarse el encuentro y acceder a la visita basada en la promesa de excarcelación, la situación cambió drásticamente. Daysi Hernández relató que, lejos de procesarse la salida de su hijo bajo el régimen prometido, la familia comenzó a ser objeto de una vigilancia estrecha. Las autoridades nicaragüenses pasaron de ofrecer una solución legal a implementar un operativo de seguimiento sobre los familiares.
Este periodo de vigilancia fue el preámbulo de la acción final. La madre denunció que, una vez que estuvieron bajo el control y la observación de los agentes estatales, la promesa de la custodia domiciliaria para Alain Piedra fue ignorada. En su lugar, la familia fue obligada a abandonar el territorio nacional. La expulsión se produjo después de que los familiares hubieran confiado en la palabra de las autoridades respecto a la situación jurídica de su hijo.
El relato de Daysi Hernández subraya una secuencia de eventos donde la esperanza de la excarcelación fue utilizada como un señuelo. El proceso se divide claramente en cuatro etapas: la promesa de libertad bajo custodia domiciliaria, la aceptación de la visita por parte de la familia, el establecimiento de una vigilancia constante y, finalmente, la orden de expulsión del país.
La denuncia pone de manifiesto la contradicción entre las palabras de las autoridades nicaragüenses y sus acciones finales. Mientras que el discurso oficial se centró en la posibilidad de que Alain Piedra saliera de prisión para cumplir su medida en el hogar, el resultado tangible fue el desplazamiento forzado de su núcleo familiar.
Este caso resalta la vulnerabilidad de los familiares de los detenidos frente a las promesas gubernamentales. La madre de Alain Piedra enfatiza que el acceso a la visita fue la llave que permitió a las autoridades ejecutar la vigilancia y la posterior salida obligatoria de la familia del país, dejando sin efecto la promesa inicial de libertad para su hijo.
En resumen, el testimonio de Daysi Hernández describe un escenario de engaño donde la custodia domiciliaria fue el incentivo para atraer a la familia, facilitando así su posterior vigilancia y expulsión definitiva de Nicaragua, mientras la situación de Alain Piedra permanece ligada a las decisiones de las autoridades que realizaron la promesa incumplida.


