El municipio de Temoac, ubicado en el estado de Morelos, se convirtió este viernes en el escenario de una despedida marcada por la seguridad extrema y la tensión institucional. Familiares y amigos del presidente municipal, Valentín Lavín Romero, se reunieron para rendir los últimos homenajes al funcionario, quien perdió la vida el pasado 22 de julio tras ser víctima de un ataque armado.
El acto fúnebre estuvo blindado por un fuerte dispositivo de seguridad, reflejo de la volatilidad de la zona y las circunstancias en las que ocurrió el crimen. De acuerdo con la información disponible, el asesinato de Lavín Romero se produjo en el interior de la misma presidencia municipal, lugar donde sujetos armados, hasta el momento no identificados, perpetraron el ataque que terminó con la vida del mandatario local.
La jornada de despedida no estuvo exenta de conflictos. Según reportes de medios nacionales, los allegados al fallecido avevano previsto realizar el homenaje póstumo dentro de las instalaciones de la presidencia municipal de Temoac, el sitio donde ocurrió el homicidio. Sin embargo, este deseo fue bloqueado por la Fiscalía General del Estado de Morelos. La institución jurídica impidió el acceso al edificio debido a que las instalaciones se encontraban bajo su resguardo oficial como parte de las diligencias de investigación del crimen.
Esta negativa por parte de las autoridades judiciales generó un clima de evidente tensión entre los asistentes y el personal de seguridad. Ante la imposibilidad de ingresar al recinto oficial, los organizadores y familiares se vieron obligados a trasladar el acto a una calle contigua a la presidencia municipal. Fue en este espacio público donde se llevaron a cabo las ceremonias de despedida antes de que el cortejo fúnebre partiera hacia su destino final.
Los restos de Valentín Lavín Romero fueron trasladados al panteón de Huazulco, ubicado en una de las comunidades indígenas del estado de Morelos. En este cementerio, el exalcalde fue sepultado junto a otros familiares que ya descansan en el lugar, cerrando así el ciclo de los actos fúnebres en un entorno de profunda seguridad.
El asesinato del presidente municipal no fue un hecho aislado en su trayectoria reciente. Los registros indican que Lavín Romero ya había sido blanco de la violencia criminal anteriormente. En enero de 2026, el funcionario fue víctima de otro ataque armado mientras transitaba por la carretera federal México-Oaxaca, específicamente en el tramo correspondiente al estado de Morelos. Aquel incidente previo ya ponía de manifiesto la situación de riesgo que rodeaba al alcalde de Temoac.
Paralelamente a los actos fúnebres, el Gobierno Federal ha emitido declaraciones que arrojan una luz distinta sobre la figura del fallecido funcionario. Durante una gira de trabajo en Morelos, encabezada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, brindó detalles sobre las investigaciones en curso.
García Harfuch informó que Valentín Lavín Romero no era solo una víctima, sino que estaba siendo investigado por presuntos vínculos con grupos delictivos que operan en la región. Específicamente, el secretario señaló la posible relación del alcalde con las organizaciones criminales conocidas como "los Aparicio" y "los Huazulco".
Según la explicación del secretario de Seguridad, estos grupos delictivos están implicados en la comisión de delitos de alto impacto que afectan gravemente la estabilidad de la región oriente de Morelos. Entre las actividades criminales atribuidas a estas estructuras se encuentran el secuestro, la extorsión, el narcomenudeo y el homicidio, delitos que han mantenido en alerta a los municipios circundantes.
La red de presuntas complicidades se extendía, según la fiscalía, al círculo familiar más cercano del alcalde. Omar García Harfuch precisó que las líneas de investigación también se centraban en Andrea N., alias "La Patrona", quien es suegra de Lavín Romero. Andrea N. se desempeñaba como tesorera municipal de Temoac y ha sido identificada por la fiscalía como una probable operadora de una de las estructuras criminales mencionadas.
Con estas revelaciones, el caso del asesinato del presidente municipal de Temoac adquiere una complejidad mayor, transitando de un acto de violencia política a una posible purga o ajuste de cuentas entre grupos del crimen organizado y funcionarios infiltrados en el gobierno local.


