La relación entre Colombia y Ecuador se encuentra al borde del abismo, con acusaciones cruzadas de bombardeos y una escalada de tensión diplomática que recuerda incidentes similares ocurridos hace tres décadas. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha denunciado públicamente ataques con bombas en territorio colombiano, atribuyéndolos directamente al ejército ecuatoriano, mientras que su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, niega rotundamente las acusaciones y responsabiliza a grupos armados ilegales de operar desde la frontera.
El detonante de la crisis, según Petro, son los bombardeos que habrían dejado cerca de 27 cuerpos calcinados, presuntamente de campesinos o miembros de organizaciones armadas ilegales. En una publicación en su cuenta de X (antes Twitter), Petro afirmó: “Se ha comprobado que la bomba en territorio colombiano es del ejército ecuatoriano. La investigación continúa y habrá nota de protesta diplomática”. Esta declaración, que ha generado conmoción a nivel regional, fue seguida por una acusación aún más directa durante la transmisión del Sistema de Medios Públicos colombiano, donde Petro declaró que “están bombardeándonos desde el Ecuador y no son los grupos armados ilegales”.
La respuesta de Noboa no se hizo esperar. A través de la misma plataforma, el presidente ecuatoriano calificó las declaraciones de Petro como “falsas” y aseguró que Ecuador está actuando en su propio territorio para combatir a grupos criminales, muchos de ellos de origen colombiano, que se han infiltrado en su país. “Ecuador está bombardeando los lugares que servían de escondite para grupos criminales en gran parte colombianos que su mismo gobierno permitió filtrarse en nuestro país por descuidó de su frontera”, sentenció Noboa.
Petro intensificó sus denuncias al afirmar que los bombardeos no parecen ser obra de grupos armados ni de las fuerzas públicas colombianas, y que él no ha dado ninguna orden en ese sentido. Subrayó la trágica situación de las víctimas, describiéndolas como campesinos que estaban en proceso de sustituir cultivos de hoja de coca por alternativas legales. “Hay 27 cuerpos calcinados y la explicación no es creíble. Las bombas están en el piso cerca de familias, muchas de ellas han decidido pacíficamente reemplazar sus cultivos de hoja de coca por cultivos legales”, declaró Petro.
En un movimiento inusual, Petro reveló que ha solicitado la intervención del expresidente estadounidense Donald Trump para que dialogue con Noboa. Esta solicitud, aunque no detallada, sugiere un intento de buscar mediación internacional para desactivar la crisis.
Este incidente marca la segunda vez en 30 años que las relaciones entre Colombia y Ecuador se ven afectadas por una escalada de hostilidades diplomáticas. La anterior ocurrió durante el gobierno de Álvaro Uribe, cuando Colombia bombardeó un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, lo que provocó una fuerte protesta del entonces presidente Rafael Correa.
La situación ha generado preocupación en la región fronteriza, especialmente en el departamento colombiano de Nariño. Organizaciones sociales y de derechos humanos han confirmado que se han registrado al menos dos bombardeos en los últimos dos meses, con consecuencias fatales para la población civil. Juan Carlos Angulo, líder comunitario de San Andrés de Tumaco, declaró: “Podemos confirmar que hubo muertos; campesinos y campesinas que estaban bajo un acuerdo con el gobierno que buscaban sustituir cultivos de hoja de coca por cultivos legales y fueron atacados por bombas”.
Observadores académicos de la región señalan que la postura de Noboa podría estar influenciada por el respaldo incondicional que recibe de la Casa Blanca, tras recientes maniobras militares conjuntas entre Ecuador y Estados Unidos en el Pacífico, cerca de las costas colombianas.
Paralelamente a la crisis fronteriza, se han producido avances en la relación diplomática de Colombia con Estados Unidos. Petro anunció que su visa estadounidense, previamente cancelada por Washington bajo la acusación de ser un “líder del narcotráfico”, ha sido restablecida hasta el final de su mandato. Petro criticó la política antiinmigrante del nuevo gobierno de Chile, liderado por José Antonio Kast, y pidió a los colombianos sin documentos en Estados Unidos y Chile que regresen a su país, donde, según él, “las neveras se llenan de comida y crece el cuidado del Estado”.
La situación en la frontera colombo-ecuatoriana es extremadamente delicada y requiere una respuesta diplomática urgente para evitar una escalada del conflicto. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos y espera que ambos países busquen una solución pacífica a través del diálogo y la negociación. La posibilidad de una intervención mediadora por parte de otros países o de organizaciones internacionales podría ser crucial para desactivar la crisis y restablecer la confianza entre Colombia y Ecuador. La estabilidad de la región depende de la capacidad de ambos gobiernos para resolver sus diferencias de manera pacífica y constructiva.

