El presidente de Estados Unidos ha implementado una nueva medida comercial que impacta directamente a la economía global, aplicando un arancel adicional del 12,5 por ciento a las importaciones provenientes de 60 países. Entre las naciones afectadas por esta decisión se encuentra Chile, lo que ha generado una ola de reacciones desde diversos sectores gubernamentales, académicos y diplomáticos del país sudamericano.
Ante este escenario, Osvaldo Rosales, economista y exdirector de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), manifestó que, tras estas acciones, Washington ha dejado de ser un socio confiable. Según el análisis de Rosales, el mandatario estadounidense es plenamente consciente de que su decisión será cuestionada. Esta crítica no provendría únicamente de los gobiernos de los países afectados, sino también de las propias empresas estadounidenses que dependen de bienes e insumos provenientes de gran parte del mundo para sus operaciones.
En una entrevista concedida a CNN Chile, Rosales sugirió que la estrategia para Chile debe centrarse en preservar el multilateralismo a toda costa. Para el economista, el camino a seguir implica la búsqueda activa de aliados estratégicos, especialmente en la Unión Europea y la región de Asia-Pacífico. Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer los vínculos comerciales dentro de América Latina, haciendo especial énfasis en la necesidad de coordinar acciones con Brasil y México.
Por su parte, el excanciller Heraldo Muñoz calificó la aplicación de esta sobretasa arancelaria como un golpe discriminatorio. Muñoz destacó que el impacto de esta medida es considerable, ya que abarca más de la mitad de los envíos que Chile realiza al mercado estadounidense. El diplomático puso especial énfasis en la justificación entregada por la Casa Blanca, la cual acusa a Chile de facilitar la importación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso. Al respecto, Muñoz señaló que dicha acusación no guarda relación alguna con la realidad, dada la estricta legislación laboral vigente en el territorio chileno.
En cuanto al detalle de los productos afectados, la medida presenta algunas excepciones. Bienes considerados estratégicos para los intereses de Estados Unidos, como el cobre, el litio y ciertos tipos de vegetales, quedaron exentos de la sobretasa. Sin embargo, la carga arancelaria golpea sectores fundamentales de la economía nacional, incluyendo la salmonicultura, la agroindustria, la exportación de frutas, la carne de ave, los vinos, los productos lácteos y los tableros de madera.
Heraldo Muñoz resaltó la urgencia de reorientar el tono de las tratativas internacionales y abandonar la actitud de complacencia hacia la potencia norteamericana. El ex canciller advirtió que el alineamiento ideológico no es un factor relevante para Trump ni para su equipo de trabajo, calificando de ingenuo el seguimiento de esa estrategia. Aunque aclaró que no es necesario radicalizar la postura, Muñoz instó a negociar con firmeza, basando la posición de Chile en antecedentes técnicos y desde una óptica de autonomía nacional.
Desde la administración gubernamental, el canciller Francisco Pérez Mackena abordó el tema durante una reunión con representantes del sector empresarial. En dicha instancia, el secretario de Estado afirmó que el gobierno insistirá en que el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre ambas naciones sirva como la base fundamental para cualquier negociación destinada a resolver este conflicto.
En una línea similar de preocupación, el ministro de Defensa, Fernando Barros, calificó los nuevos tributos como una medida injusta. Barros expresó que la situación deja al país en un estado de confusión, argumentando que, en teoría, Chile y Estados Unidos son países muy amigos y cercanos.
Finalmente, desde el ámbito académico, Cynthia Vera, docente de la Universidad de Santiago de Chile, planteó que el Ejecutivo debe adoptar una posición drástica frente a estos hechos. Vera sugirió que es necesario revisar los términos del TLC vigente y llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, coincidió en la necesidad de fortalecer los lazos comerciales con los mercados de Asia para diversificar la dependencia económica.


