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Irán y EE.UU.: Tres Generaciones de Guerra Silenciosa Estallan

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que estalló el 28 de febrero de 2026, no comenzó de repente. El conflicto entre EE. UU. e Irán se viene desarrollando a lo largo de generaciones. DW ofrece una retrospectiva de los sucesos clave: el golpe de 1953, la crisis de los rehenes de 1979-1981 y la actual disputa nuclear. La CIA y el [...] La entrada Estados Unidos vs. Irán: un conflicto de tres generaciones se publicó primero en Confidencial .

Irán y EE.UU.: Tres Generaciones de Guerra Silenciosa Estallan

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que se desató el 28 de febrero de 2026, no fue una explosión repentina, sino la culminación de décadas de tensiones y hostilidades profundamente arraigadas. Un conflicto que se ha ido gestando a lo largo de tres generaciones, marcado por intervenciones encubiertas, revoluciones, crisis diplomáticas y una persistente desconfianza mutua. Una retrospectiva de los sucesos clave revela un patrón de acciones y reacciones que han llevado a la actual conflagración.

El origen de la animadversión se remonta a 1953, cuando la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos orquestó un golpe de estado contra el Primer Ministro iraní Mohammad Mosaddegh. Mosaddegh, un nacionalista que buscaba la independencia económica de Irán, había nacionalizado la industria petrolera, amenazando los intereses de las compañías petroleras británicas y estadounidenses. La operación “Ajax”, como se conoció el golpe, derrocó a Mosaddegh y reinstaló al Sha Mohammad Reza Pahlavi en el poder. Este acto, percibido por muchos iraníes como una afrenta a su soberanía, sembró las semillas del resentimiento que florecería décadas después.

El Sha, respaldado por Estados Unidos, gobernó Irán con mano de hierro durante los siguientes 26 años, implementando políticas pro-occidentales y reprimiendo la disidencia. Su régimen se caracterizó por la corrupción, la desigualdad social y la violación de los derechos humanos. Este descontento popular culminó en la Revolución Islámica de 1979, liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, que derrocó al Sha y estableció una república islámica.

La Revolución Islámica marcó un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos e Irán. El nuevo régimen iraní, hostil a Occidente y comprometido con la exportación de su ideología revolucionaria, rápidamente se convirtió en un adversario de Washington. La toma de la embajada estadounidense en Teherán por estudiantes iraníes en noviembre de 1979 y la posterior crisis de los rehenes, que duró 444 días, agravaron aún más la tensión. La crisis de los rehenes no solo dañó la imagen de Estados Unidos a nivel internacional, sino que también llevó a la imposición de sanciones económicas a Irán, que han persistido hasta la actualidad.

Durante la década de 1980, la guerra Irán-Irak, que se prolongó durante ocho años, se convirtió en un campo de batalla indirecto entre Estados Unidos e Irán. Washington apoyó tácitamente a Irak, temiendo la expansión del fundamentalismo islámico iraní en la región. Este apoyo incluyó la provisión de inteligencia y armas a Irak, así como la obstrucción de los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.

En las décadas siguientes, las relaciones entre Estados Unidos e Irán se mantuvieron tensas, marcadas por acusaciones mutuas de terrorismo, proliferación nuclear y desestabilización regional. El programa nuclear iraní, en particular, se convirtió en un foco de preocupación para Washington y sus aliados, que temían que Teherán estuviera buscando desarrollar armas nucleares.

A pesar de las sanciones económicas y la presión diplomática, Irán continuó avanzando en su programa nuclear, lo que llevó a la firma del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), también conocido como el acuerdo nuclear iraní, en 2015. El acuerdo, negociado entre Irán y seis potencias mundiales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China), limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de algunas sanciones económicas.

Sin embargo, en 2018, el presidente estadounidense Donald Trump retiró a Estados Unidos del PAIC, argumentando que el acuerdo era demasiado indulgente con Irán y no abordaba adecuadamente las preocupaciones sobre su comportamiento regional. La retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear y la reimposición de sanciones económicas a Irán llevaron a un aumento de las tensiones y a una escalada de las hostilidades.

Irán, en respuesta a las sanciones estadounidenses, comenzó a reducir gradualmente sus compromisos bajo el PAIC y a enriquecer uranio a niveles más altos. La situación se agravó aún más con una serie de incidentes en la región, incluyendo ataques a petroleros en el Golfo Pérsico y el derribo de un dron estadounidense por parte de Irán.

La escalada de tensiones culminó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes, alegando que Teherán estaba a punto de desarrollar armas nucleares. Irán respondió con ataques de misiles contra bases militares estadounidenses e israelíes en la región, dando inicio a una guerra a gran escala.

El conflicto actual, que se ha extendido a través de múltiples frentes, ha sumido a la región en el caos y ha puesto en peligro la estabilidad global. La guerra entre Estados Unidos e Irán, que comenzó como una disputa por el petróleo y el poder, se ha convertido en un conflicto de tres generaciones, marcado por la desconfianza, el resentimiento y la búsqueda de la hegemonía regional. La resolución de este conflicto, que parece cada vez más lejana, requerirá un cambio fundamental en la forma en que Estados Unidos e Irán se perciben mutuamente y un compromiso genuino con la diplomacia y el diálogo. El legado de fuego y sombra que ha definido las relaciones entre estos dos países durante décadas amenaza con perpetuar un ciclo de violencia y conflicto en el futuro previsible. La pregunta que queda en el aire es si las generaciones futuras podrán romper con este legado y construir un futuro de paz y cooperación.

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