La exembajadora de México en Cuba, Beatriz Paredes Rangel, ha alzado la voz en medio de la creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos, rechazando rotundamente cualquier intervención militar y abogando por una solución diplomática que trascienda el fallido bloqueo económico impuesto a la isla. En una entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, Paredes Rangel enfatizó que la relación entre México y Cuba es mucho más que una simple cuestión de política exterior; es un vínculo histórico, cultural y de hermandad que se remonta a siglos atrás, y que impacta directamente en la política interna mexicana.
Paredes Rangel argumenta que cualquier intento de democratización en Cuba debe basarse en un diálogo serio y constructivo entre todas las partes involucradas. “Si la comunidad universal, y especialmente Estados Unidos, está interesada en propiciar un proceso de régimen político distinto, la vía es el diálogo y no el uso de la fuerza”, declaró la exembajadora. Su postura se alinea con la tradicional política de no intervención que ha caracterizado a México en sus relaciones internacionales, un principio constitucional que, según ella, debe prevalecer por encima de las filiaciones ideológicas de cada gobierno.
La crítica al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba fue contundente. Paredes Rangel lo calificó de “irracional” y “contraproducente”, señalando que, en lugar de presionar a las autoridades cubanas, ha generado un sufrimiento innecesario a la población y ha obstaculizado el desarrollo económico de la isla. “Políticamente no ha sido lo más pertinente”, afirmó, argumentando que la medida ha provocado una “enorme molestia” entre aquellos que la implementan, en lugar de lograr los objetivos deseados.
En este contexto, Paredes Rangel destacó el papel que México podría desempeñar como mediador entre Cuba y Estados Unidos. Si bien reconoció que la iniciativa debe partir del deseo de ambas partes de negociar, sugirió que México, junto con otros países como Brasil, naciones europeas, países africanos y Canadá, podrían facilitar un diálogo constructivo. “Para que haya una mediación importante los países que se van a sentar a negociar primero deben querer negociar, debe haber una actitud legítima de deseo, de encontrar puntos de convergencia”, explicó.
La exembajadora también abordó la reciente ayuda humanitaria enviada por México a Cuba, destacando la necesidad de apoyar al pueblo cubano en medio de la crisis que atraviesa. Si bien se mostró cautelosa al opinar sobre este tema, debido a su “definición” personal en relación con Cuba, reiteró su simpatía por el pueblo cubano y su derecho a elegir el tipo de gobierno que considere más adecuado.
Paredes Rangel analizó la consistencia de la política mexicana hacia Cuba a lo largo de diferentes administraciones. Si bien reconoció que el gobierno de Vicente Fox mantuvo una mayor distancia con la isla, en general, los gobiernos del PRI, PAN y Morena han compartido una línea similar en cuanto al principio de no intervención y la cooperación entre los pueblos. Subrayó que la política exterior mexicana debe ser una política de Estado, por encima de las posiciones partidistas.
La exembajadora también se refirió a las declaraciones del expresidente Donald Trump sobre la imposición de aranceles a los países que proveen petróleo a Cuba, considerándolas parte de un comportamiento complejo e impredecible. En este sentido, reiteró su crítica al bloqueo económico, argumentando que escalar la medida es incorrecto y puede tener consecuencias devastadoras para la población cubana.
Paredes Rangel enfatizó que la estrategia mexicana con respecto a Cuba se basa en la tradición de solidaridad del país con la isla y que las decisiones al respecto son plenamente autónomas del gobierno mexicano. Enfatizó la importancia de que México continúe manteniendo una postura independiente y solidaria hacia Cuba, en defensa de los principios de la no intervención y la cooperación entre los pueblos.
Finalmente, la exembajadora reiteró su llamado al diálogo como la única vía para resolver la crisis en Cuba y construir una relación de sana convivencia entre Estados Unidos y la isla. Destacó la necesidad de que la comunidad internacional observe la situación del pueblo cubano y reconozca la crisis humanitaria que está atravesando, causada por un bloqueo que considera irracional y lesivo. Su mensaje es claro: la solución a la crisis cubana no reside en la fuerza, sino en la diplomacia, el respeto mutuo y la solidaridad entre los pueblos. La relación histórica y cultural entre México y Cuba, según Paredes Rangel, obliga a México a seguir apostando por el diálogo y a ofrecer su apoyo al pueblo cubano en su búsqueda de un futuro mejor.


