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FIDAE: Chile al borde de un salto tecnológico mientras Perú negocia en secreto su defensa aérea

El avión más avanzado de Lockheed Martin aterrizará en la principal feria aeronáutica de Chile, mientras el gobierno peruano define en reserva la adquisición de una nueva flota de combate. Las estrategias de ambos países reflejan caminos distintos hacia la modernización de su defensa aérea.

FIDAE: Chile al borde de un salto tecnológico mientras Perú negocia en secreto su defensa aérea

La llegada del F-35 a Chile y la compra secreta de aviones en Perú desatan una carrera armamentista silenciosa en Sudamérica, exponiendo estrategias divergentes y un creciente desequilibrio tecnológico.

Santiago de Chile – La Feria Internacional del Aire y el Espacio (FIDAE), que se celebra en Santiago, se ha convertido en el escenario de una demostración de fuerza aérea que va más allá de la simple exhibición comercial. La presencia del F-35 Lightning II, el avión de combate más avanzado de Estados Unidos, ha captado la atención de la región, mientras Perú avanza en negociaciones secretas para renovar su flota de aviones de combate. La situación plantea interrogantes sobre las estrategias de defensa de ambos países y el impacto en el equilibrio de poder en Sudamérica.

Mientras el F-35 Demo Team deslumbra a los asistentes de FIDAE con sus maniobras y tecnología de punta, el gobierno peruano mantiene un hermético silencio sobre el proceso de adquisición de nuevos aviones. La decisión de declarar el proceso como “secreto militar” ha generado especulación y preocupación en los círculos especializados de defensa, quienes ven en esta medida una señal de la importancia estratégica de la compra.

La Fuerza Aérea de Chile (FACh) ha mostrado un interés creciente en el F-35, considerando su potencial para modernizar su flota y fortalecer su capacidad de defensa aérea. La FACh ya opera una flota de cazas F-16, que han sido objeto de inversiones recientes para mantener su operatividad. Sin embargo, el F-35 representa un salto cualitativo en términos de tecnología, con capacidades stealth, sensores avanzados y sistemas de guerra en red que lo convierten en un avión de combate de quinta generación.

La estrategia de Lockheed Martin, fabricante del F-35, es clara: posicionar su aeronave como la opción preferida para la modernización de las fuerzas aéreas de la región. La demostración en FIDAE es parte de esta estrategia, buscando despertar el interés de las autoridades chilenas y ofrecerles una solución integral para sus necesidades de defensa.

En Perú, la situación es más compleja. La Fuerza Aérea del Perú (FAP) ha evaluado tres opciones principales: el F-16 Block 70 de Lockheed Martin, el Rafale F4 de Dassault Aviation y el Gripen E/F de Saab. Cada una de estas aeronaves presenta ventajas y desventajas en términos de costo, rendimiento, armamento y programas de compensación.

Estados Unidos ha autorizado la venta de 12 cazas F-16 Block 70 a Perú por un valor de 3.420 millones de dólares, aunque la solicitud oficial asciende a 24 unidades. Dassault ha ofrecido 20 Rafale F4, junto con la posibilidad de modernizar los 11 Mirage 2000 que ya operan en la FAP. Saab, por su parte, ha propuesto 24 Gripen E/F por el mismo monto presupuestado.

La decisión final del gobierno peruano dependerá de una serie de factores, incluyendo el costo total de la adquisición, las condiciones de financiamiento, la disponibilidad de repuestos y el nivel de apoyo técnico ofrecido por los fabricantes. Además, se deberá considerar el impacto de la compra en la industria aeronáutica nacional y la posibilidad de establecer programas de transferencia de tecnología.

La diferencia en el enfoque de ambos países es evidente. Chile apuesta por la tecnología más avanzada, mientras que Perú busca una solución más equilibrada en términos de costo y rendimiento. Esta divergencia refleja las diferentes prioridades y capacidades de cada país en materia de defensa.

La llegada del F-35 a Santiago ha generado un debate sobre la necesidad de modernizar las fuerzas aéreas de la región y la importancia de contar con aviones de combate de última generación. Algunos expertos argumentan que la adquisición de aeronaves avanzadas es fundamental para garantizar la seguridad nacional y proteger los intereses del país. Otros, en cambio, advierten sobre los altos costos de estas adquisiciones y la necesidad de priorizar otras áreas de inversión, como la educación y la salud.

El proceso de adquisición peruano, al estar amparado bajo “secreto militar”, ha generado críticas por la falta de transparencia y la posibilidad de corrupción. La oposición política ha exigido que se revele la información sobre la compra y se garantice que el proceso se realice de manera justa y transparente.

El gobierno peruano ha defendido la decisión de mantener el proceso en secreto, argumentando que es necesario proteger la información sensible y evitar presiones externas. Sin embargo, esta justificación no ha convencido a todos, y la polémica continúa.

La competencia entre los fabricantes de aviones de combate se extiende a otros mercados, como el canadiense, donde el gobierno evalúa entre el F-35 y el Gripen para reemplazar su flota de cazas CF-18. El programa canadiense podría implicar una inversión de más de 27.000 millones de dólares estadounidenses y la adquisición de hasta 88 aeronaves.

La decisión final de Perú y Chile tendrá un impacto significativo en el equilibrio de poder en Sudamérica. La adquisición del F-35 por parte de Chile consolidaría su posición como la principal potencia aérea de la región, mientras que la elección de un avión diferente por parte de Perú podría generar un nuevo escenario de competencia y tensión.

La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la defensa aérea en Sudamérica y la necesidad de establecer mecanismos de cooperación y diálogo para evitar una carrera armamentista descontrolada. La transparencia, la rendición de cuentas y el respeto por el derecho internacional son fundamentales para garantizar la estabilidad y la seguridad en la región.

El calendario de demostraciones de Lockheed Martin marca una diferencia en el trato hacia ambos países. Mientras el F-35 Demo Team realiza sus presentaciones en Santiago del 7 al 12 de abril, el F-16 Demo Team estará en Lima los días 25 y 26 del mismo mes. Este orden refuerza la hipótesis de un mayor interés estadounidense en promover el F-35 en Chile.

La exhibición del F-35 persigue un fin comercial, orientado a despertar el interés de las autoridades chilenas. Además, Perú también considera el F-16 entre sus opciones, modelo que Chile ya opera desde hace años. La potencial incorporación del F-35 por parte de Chile ampliaría la brecha tecnológica en la región y consolidaría su posición dominante en el ámbito del poder aéreo sudamericano.

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