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Fiebre Amarilla: Alerta Roja en Sudamérica, ¿Estamos Preparados?

Desde finales de 2025 se han detectado casos humanos en zonas geográficas sin antecedentes recientes de transmisión y fuera de áreas previamente consideradas de riesgo

Fiebre Amarilla: Alerta Roja en Sudamérica, ¿Estamos Preparados?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta epidemiológica urgente debido a la persistente y creciente transmisión de fiebre amarilla en Sudamérica, con casos que se extienden más allá de las áreas tradicionalmente afectadas de la cuenca amazónica. La situación, que se agudizó a partir de septiembre de 2024, ha llevado a la OPS y a la Academia Nacional de Medicina (ANM) de Venezuela a instar a los países de la región a reforzar drásticamente las medidas de prevención y control.

Durante 2025, se confirmaron 346 casos de fiebre amarilla en siete países – Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela – lamentablemente con 143 fallecimientos. Las cifras revelan una tasa de letalidad preocupante del 41%, lo que subraya la gravedad de la enfermedad y la necesidad de una respuesta inmediata. En lo que va de 2026, hasta la semana 7, ya se han confirmado 34 casos y 15 muertes en Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela, con Colombia y Venezuela a la cabeza en número de casos.

La expansión geográfica de la fiebre amarilla es particularmente alarmante. La OPS ha documentado casos en áreas donde no se habían registrado previamente, lo que indica una reactivación de los ciclos de transmisión selvática y un riesgo creciente de urbanización de la enfermedad. Este riesgo se ve exacerbado por la alta densidad del vector *Aedes aegypti*, el mosquito responsable de transmitir la fiebre amarilla entre personas, en los centros urbanos.

La ANM de Venezuela, en su calidad de órgano asesor del Estado en materia de salud pública, ha emitido un llamado urgente a las autoridades sanitarias, al personal de salud y a la población general para que extremen las precauciones. La Academia ha delineado una serie de recomendaciones clave para abordar la emergencia.

En primer lugar, se enfatiza la necesidad de intensificar las campañas de vacunación, garantizando una cobertura homogénea de al menos el 95% en las áreas de riesgo. La vacuna contra la fiebre amarilla es segura, gratuita en los centros públicos y proporciona protección de por vida con una sola dosis. La ANM subraya que la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la enfermedad.

En segundo lugar, se insta a reforzar la vigilancia epidemiológica, tanto en la detección temprana de casos humanos como en el monitoreo de epizootias, es decir, la muerte de primates no humanos, que a menudo sirven como indicadores tempranos de la circulación del virus.

En tercer lugar, se recomienda asegurar el suministro estratégico de vacunas y fortalecer la capacidad de respuesta hospitalaria para el manejo de casos graves.

Para la población general, la ANM recomienda verificar el estado de vacunación, especialmente para aquellos que residen o viajan a zonas endémicas. Si no se ha vacunado, se debe acudir al centro de salud más cercano al menos 10 días antes del viaje. Además, se aconseja utilizar ropa de manga larga, pantalones largos y repelentes con DEET en zonas de riesgo, así como mosquiteros y eliminar criaderos de agua estancada. Ante la aparición de síntomas como fiebre de inicio súbito, escalofríos, dolor de cabeza intenso, dolores musculares y coloración amarillenta de la piel (ictericia), se debe buscar atención médica inmediata y evitar la automedicación.

Brasil ha sido uno de los países más afectados, con la mayoría de los casos humanos en 2025 notificados en 29 municipios de seis regiones del estado de São Paulo. En Venezuela, se registraron 32 casos confirmados en humanos durante 2025, con una tasa de letalidad del 59%, afectando a estados como Amazonas, Apure, Barinas, Bolívar, Carabobo, Cojedes, Guárico, Lara, Mérida, Monagas, Portuguesa, Táchira y Trujillo. La propagación de los casos se ha observado incluso en áreas no consideradas tradicionalmente de riesgo, como Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa.

La OPS ha destacado que el ciclo de transmisión selvática de la fiebre amarilla se reactiva periódicamente, pero la detección de casos humanos en zonas geográficas sin antecedentes recientes de transmisión es motivo de gran preocupación. La proximidad de estos casos a centros urbanos aumenta el riesgo de transmisión urbana, lo que podría desencadenar brotes de rápida propagación.

En mayo de 2025, la OPS clasificó el riesgo para la salud pública en las Américas como alto, debido al aumento de casos, las elevadas tasas de letalidad y la detección de casos en nuevas áreas. Esta evaluación se mantiene vigente.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar cuadros graves y potencialmente mortales. No existe un tratamiento específico, por lo que la prevención a través de la vacunación es fundamental. La gran mayoría de los casos confirmados en 2025 y 2026 se registraron en personas no vacunadas, lo que refuerza la importancia de las campañas de vacunación.

La OPS continuará monitoreando de cerca la situación epidemiológica y brindando apoyo a los países de la región en las acciones de vigilancia, prevención y respuesta frente a esta amenaza para la salud pública. La colaboración regional y la implementación efectiva de las medidas recomendadas son cruciales para contener la propagación de la fiebre amarilla y proteger a la población. La situación exige una respuesta coordinada y proactiva para evitar una crisis sanitaria de mayores proporciones.

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