Santiago de Chile fue escenario de una poderosa manifestación de la diáspora venezolana este jueves, congregando a cerca de 16.000 personas en el Paseo Bulnes con Parque Almagro para un encuentro con la líder opositora María Corina Machado. El evento, que marcó el cierre de una agenda en Chile que incluyó la investidura del Presidente José Antonio Kast en Valparaíso y la recepción de las llaves de la ciudad de manos del alcalde Mario Desbordes, se convirtió en un grito unificado por la libertad y el retorno a una Venezuela democrática.
Machado, visiblemente emocionada, inició su discurso recordando los 16 meses de aislamiento que enfrentó, describiendo el encuentro como el anhelado momento de reunirse con sus compatriotas “libremente gritando libertad”. Su mensaje central giró en torno a la posibilidad real de un futuro donde los venezolanos exiliados puedan regresar a su país “con la frente en alto”, reconstruyendo sus vidas y contribuyendo a una nación renovada.
“Hoy hay una clara ruta de avanzar para que todos aquellos que han sido forzados a dejar su país puedan regresar a encontrarse, con sus raíces, con sus anhelos, con sus sueños, con su familia, con sus amigos, con su tierra, hacerlo con la frente en alto. Hemos padecido tanto, nos han quitado tanto y hemos aprendido tanto”, declaró Machado ante la multitud entusiasta.
El evento trascendió la mera reunión política, convirtiéndose en una demostración de la resiliencia y la unidad del pueblo venezolano. La líder opositora destacó la importancia de la “mejor generación de venezolanos” que está lista para construir un país del que puedan sentirse orgullosos, instando a sus compatriotas a gritar al mundo su identidad nacional con orgullo.
“Soy venezolano, con orgullo soy venezolano, de la nación que fue capaz de derrotar una tiranía criminal que se alió con las peores fuerzas del mundo para tomar nuestro país”, afirmó Machado, provocando una ovación atronadora y cánticos de “libertad”.
La líder opositora enfatizó que la libertad se conquistará gracias a la unión de una nación que el régimen intentó fracturar. Denunció las tácticas del gobierno para dividir y debilitar al pueblo venezolano, incluyendo la expulsión forzada de millones de ciudadanos, buscando sumirlos en la tristeza y la desesperación. Sin embargo, Machado celebró la capacidad del pueblo venezolano para levantarse y vencer.
El ambiente en el Paseo Bulnes fue particularmente conmovedor, con niños subiendo al escenario para entregar regalos a Machado, un gesto que la líder interpretó como un símbolo de confianza y esperanza. “Eso es confianza entre nosotros, ¿ven? Dar a tu hijo para que tus amigos y compañeros lo lleven en brazos. Eso es confianza", recalcó.
Machado dedicó una parte importante de su discurso a las familias venezolanas, reconociendo el sacrificio y la determinación de las madres que están dispuestas a darlo todo por la libertad y el bienestar de sus hijos. Luego retomó el tono político, reafirmando la fuerza que ha demostrado el pueblo venezolano al lograr las primarias opositoras, un hito considerado imposible por muchos.
“No hay fuerza en el mundo que pueda con lo que hemos logrado los venezolanos. Nosotros logramos las primarias cuando nos decían que era imposible. Unimos a los venezolanos que estábamos adentro con los que habían tenido que salir de su país”, afirmó.
La líder opositora resaltó la importancia del voto de los venezolanos en el exterior, destacando que demostró el profundo dolor que sienten por la situación de su país. También reconoció el papel fundamental de Chile en la organización de las primarias, calificándolo como el primer país de América Latina en hacerlo de manera organizada.
Mirando hacia el futuro, Machado llamó a sus compatriotas a seguir trabajando por unas elecciones libres en Venezuela, asegurando que este evento en Santiago marca el inicio de una nueva etapa en la historia del país. Finalmente, expresó su profundo agradecimiento a Chile por haber acogido a los venezolanos con los brazos abiertos.
El evento en Santiago no solo representó un momento de esperanza para la diáspora venezolana, sino también un mensaje claro al gobierno de Nicolás Maduro sobre la determinación del pueblo venezolano de luchar por la libertad y la democracia. La energía y el entusiasmo demostrados por los asistentes sugieren que el camino hacia el cambio en Venezuela, aunque desafiante, está lleno de posibilidades. La reunión también subraya la importancia del apoyo internacional y la solidaridad de países como Chile en la búsqueda de una solución pacífica y democrática a la crisis venezolana. La pregunta que queda en el aire es si este impulso se traducirá en acciones concretas que permitan a los venezolanos regresar a su país y construir el futuro que merecen.

