El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha lanzado una dura crítica contra la cumbre celebrada el sábado en Doral, Miami, a la que asistieron líderes de derecha latinoamericanos y que culminó con el anuncio de la creación de la alianza militar “Escudo de las Américas”. Díaz-Canel calificó el encuentro como “reaccionario y neocolonial”, advirtiendo que compromete a los países participantes a aceptar el uso de la fuerza militar estadounidense para resolver problemas internos, poniendo en riesgo la estabilidad y soberanía de la región.
El mandatario cubano expresó su preocupación por lo que considera un “atentado” contra la Proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz, una iniciativa que busca promover la resolución pacífica de conflictos y la cooperación regional. Díaz-Canel denunció que esta nueva alianza representa un ataque a las aspiraciones de integración latinoamericana y una clara manifestación de la disposición de algunos gobiernos a subordinarse a los intereses de Estados Unidos, reviviendo los principios de la Doctrina Monroe, una política exterior estadounidense del siglo XIX que buscaba ejercer influencia y control sobre los países de América Latina.
La cumbre en Doral, organizada por el expresidente estadounidense Donald Trump, reunió a líderes como el presidente de El Salvador, Nayib Bukele; el de Ecuador, Daniel Noboa; el de Bolivia, Rodrigo Paz, y el de Argentina, Javier Milei. El objetivo declarado de la alianza “Escudo de las Américas” es combatir los cárteles del narcotráfico, una amenaza que afecta a varios países del continente. Sin embargo, Díaz-Canel y otros analistas advierten que la iniciativa podría ser utilizada como pretexto para intervenciones militares y políticas en la región.
Trump, durante su discurso en la cumbre, enfatizó el compromiso de los países participantes de utilizar “fuerza militar letal” para “destruir las redes terroristas de los cárteles de una vez por todas”. El expresidente se jactó de la disponibilidad de “armas asombrosas” para llevar a cabo esta tarea y citó como ejemplo la incursión militar del 3 de enero en Caracas, donde, según sus palabras, fue capturado el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Esta referencia ha generado controversia y ha sido interpretada como una amenaza velada a otros gobiernos de la región.
La creación de “Escudo de las Américas” se produce en un contexto de creciente polarización política en América Latina, con el ascenso de gobiernos de derecha en varios países y el fortalecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y estos nuevos aliados. La iniciativa ha sido recibida con críticas por parte de gobiernos de izquierda y movimientos sociales, que la consideran una amenaza a la soberanía y la estabilidad regional.
Díaz-Canel también denunció que Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, están personalmente involucrados en negociaciones con Cuba, lo que sugiere un intento de ejercer presión sobre la isla para que se sume a la alianza o ceda a las demandas de Estados Unidos. El gobierno cubano ha mantenido una postura firme en defensa de su soberanía y ha rechazado cualquier intento de injerencia extranjera en sus asuntos internos.
La Proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz, promovida por Cuba y otros países de la región, busca establecer un marco legal y político para la resolución pacífica de conflictos, la cooperación regional y el respeto a la soberanía de los estados. La creación de “Escudo de las Américas” representa un desafío a esta iniciativa y podría socavar los esfuerzos por construir una región más justa, equitativa y pacífica.
Analistas políticos señalan que la alianza militar podría exacerbar las tensiones en la región y desencadenar una nueva carrera armamentista. También advierten que el uso de la fuerza militar para combatir el narcotráfico podría tener consecuencias negativas para la población civil y violar los derechos humanos.
La respuesta de la comunidad internacional a la creación de “Escudo de las Américas” ha sido mixta. Algunos países han expresado su preocupación por el potencial impacto de la alianza en la estabilidad regional, mientras que otros han manifestado su apoyo a la lucha contra el narcotráfico. La Organización de Estados Americanos (OEA) ha guardado silencio sobre el tema, lo que ha generado críticas por parte de algunos de sus miembros.
El futuro de “Escudo de las Américas” y su impacto en América Latina dependerán de la voluntad política de los países participantes y de la respuesta de la comunidad internacional. Sin embargo, la iniciativa ya ha generado un debate intenso sobre el papel de Estados Unidos en la región y la necesidad de fortalecer la cooperación regional para enfrentar los desafíos comunes. La advertencia de Díaz-Canel sobre la amenaza a la soberanía y la estabilidad regional resuena en un continente marcado por un pasado de intervenciones extranjeras y conflictos internos. La Proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz se presenta como una alternativa a la lógica de la confrontación y la intervención, promoviendo un modelo de relaciones internacionales basado en el respeto mutuo, la cooperación y la resolución pacífica de conflictos.

