Santiago, Chile – En un contexto marcado por el debate sobre la influencia de potencias extranjeras, especialmente a raíz de la controversia del “cable chino”, un reciente informe de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) revela la profunda dependencia comercial de Chile con China y Estados Unidos. Los datos correspondientes al año 2025, elaborados con cifras del Banco Central, Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos, confirman que estos dos gigantes económicos concentran casi la mitad (49,7%) del comercio total de Chile, alcanzando un volumen global de US$ 199.667 millones.
El informe detalla que China lidera como principal socio comercial, acaparando el 32,7% del total, con un intercambio de US$ 65.332 millones. Le sigue Estados Unidos, con un 17% y US$ 33.908 millones. La brecha entre el primer y segundo lugar es significativa, subrayando la creciente importancia del mercado chino para la economía chilena. En tercer lugar, se ubica Brasil con un 6,3%, seguido por Japón (5,3%) y Argentina (4,0%).
Esta concentración comercial plantea interrogantes sobre la diversificación de las exportaciones chilenas y la vulnerabilidad ante fluctuaciones económicas o decisiones políticas en estos dos mercados clave. Si bien la dependencia comercial no es inherentemente negativa, sí exige una estrategia proactiva para reducir riesgos y asegurar la sostenibilidad a largo plazo.
El análisis de los productos más destacados en el intercambio comercial con China revela una fuerte presencia de materias primas y recursos naturales. El cobre, en sus diversas formas (cátodos, concentrados), encabeza la lista, seguido por cerezas frescas, celulosa, carbonato de litio, hierro, yodo, ciruelas frescas, salmónidos, harina de pescado, sulfato de litio, carne de cerdo, servicios, uvas, metanol y algas. Esta composición refleja la especialización de Chile en la exportación de productos primarios, lo que lo hace susceptible a las variaciones en los precios internacionales de estos commodities.
Por otro lado, el comercio con Estados Unidos se caracteriza por una mayor diversificación, aunque el cobre sigue siendo un producto fundamental (cátodos de cobre). También destacan las exportaciones de salmónidos, servicios, uvas, neumáticos, arándanos, oro, manufacturas de madera, plata, mandarinas y cerezas frescas. La presencia de productos con mayor valor agregado, como manufacturas de madera y neumáticos, sugiere una relación comercial más compleja y diversificada con el mercado estadounidense.
Japón, como tercer destino de las exportaciones chilenas, se mantiene fiel a su demanda de recursos naturales, principalmente cobre y salmónidos. También se observan envíos significativos de molibdeno, carne de cerdo, celulosa, madera, hidróxido de litio, semillas para siembra, carbonato de litio y erizos. La relación con Japón se caracteriza por la estabilidad y la calidad de los productos chilenos.
En cuanto a Brasil, el informe destaca el envío de cátodos de cobre, salmónidos, molibdeno, metanol, vinos, alambres de cobre, yodo, avellanas y manzanas frescas. La cercanía geográfica y los acuerdos comerciales existentes facilitan el intercambio con Brasil, consolidándolo como un socio estratégico en la región.
Argentina, por su parte, se posiciona como un mercado importante para productos frescos como paltas Hass, así como para alambre de cobre, salmónidos, gas licuado, purés y jugos de tomate, energía eléctrica y almendras. La relación comercial con Argentina se ve influenciada por factores geopolíticos y económicos regionales.
Más allá de estos cinco principales socios comerciales, el informe de la Subrei identifica otros destinos relevantes para las exportaciones chilenas, como Corea del Sur (4,6%), India (3,7%), Países Bajos (2,0%), Perú (2,0%), España (1,9%) y México (1,8%). Estos mercados representan oportunidades de diversificación y crecimiento para la economía chilena, aunque su participación en el comercio total sigue siendo relativamente baja.
La reciente polémica en torno al “cable chino”, que involucra supuestas presiones de China sobre autoridades chilenas, ha puesto de manifiesto la necesidad de una mayor transparencia y equilibrio en las relaciones comerciales con el gigante asiático. Si bien China representa un mercado crucial para Chile, es fundamental proteger la soberanía nacional y evitar compromisos que puedan afectar los intereses del país.
El gobierno chileno se ha comprometido a diversificar sus mercados y a promover la exportación de productos con mayor valor agregado. Sin embargo, los datos del informe de la Subrei muestran que el camino hacia la diversificación aún es largo y requiere de una estrategia integral que involucre inversiones en innovación, desarrollo tecnológico y capacitación de la fuerza laboral.
En conclusión, el informe de la Subrei confirma la creciente dependencia comercial de Chile con China y Estados Unidos. Si bien estos dos países representan oportunidades significativas para el crecimiento económico, también plantean desafíos en términos de diversificación, vulnerabilidad y soberanía. La clave para un futuro próspero radica en una gestión prudente y estratégica de las relaciones comerciales, que permita aprovechar las ventajas de la globalización sin comprometer los intereses nacionales. La discusión sobre el "cable chino" ha abierto un debate necesario sobre la naturaleza de estas relaciones y la necesidad de una política exterior más asertiva y equilibrada.


